Gonzalo Bernardos

Gonzalo Bernardos

El analista y consultor inmobiliario Gonzalo Bernardos es profesor de Economía de la Universidad de Barcelona (UB) y dirige el máster en Asesoría, Gestión y Promoción Inmobiliaria en dicha institución. idealista/news le entrevista para saber cómo prevé que serán los próximos meses para el negocio del ‘real estate’ español tras la pandemia, qué opina sobre el estado del mercado de la vivienda, si respalda las últimas propuestas del Gobierno catalán y cómo valora el empleo en el inmobiliario para los próximos años. 

Estamos ante un nuevo curso para el sector inmobiliario. ¿Cómo se plantea?

Se plantea francamente mal. Es un año de dudas, de una gran crisis, debido principalmente a que la economía española tendrá una caída en el PIB espectacular, del 13% aproximadamente, y por consiguiente este escenario acarreará una bajada de las transacciones y una caída importante de los precios de la vivienda que puede rondar a finales del 2021 un 16% respecto a marzo de 2020.

El covid-19 ha sacudido el negocio inmobiliario en España. ¿Hay algún rasgo positivo que se pueda sacar de la pandemia?

Odio la frase “crisis igual a oportunidad”. Las crisis son una desgracia porque hay personas que tienen un buen negocio que se transforma en un mal negocio. Muchas personas tienen que abandonar sus proyectos y hay pérdida de empleo. Y todo esto se verá en el sector inmobiliario. Entonces, veo muy difícil sacar algo bueno de esta situación. Lo único que no es del todo negativo es que los consultores inmobiliarios no han hecho las barbaridades que se hicieron entre 2004 y 2007, sobredimensionado el negocio.  

Los científicos aseguran que es un tipo de crisis que sucede aproximadamente cada 100 años. Una pandemia que ha provocado la mayor caída del PIB español desde la Guerra Civil, la crisis más aguda del sector desde la democracia, incluso más fuerte que en 2008.

No obstante, esta crisis va a ser de un impacto inferior, porque en estos meses vamos a ver, sobretodo desde principio de año, cómo la situación de las ventas mejora. Pero para que mejore las ventas hay que tener en cuenta que será porque el precio ha bajado. Si el precio no baja, la gente no va a estar dispuesta a comprar.

¿Cree que la llegada del teletrabajo puede cambiar la demanda de vivienda del centro de las ciudades a la periferia?

Si trabajaras cinco o cuatro días de la semana en casa, indiscutiblemente sí. Pero si lo que vas a hacer es trabajar, como mucho, el viernes, yo tengo mis dudas de que esto lleve a un cambio sustancial.

¿Están preparados los pueblos para acoger más población?

La inmensa mayoría de las pequeñas localidades y los pueblos están más que preparados y para ellos sería una bendición. Sería francamente bueno que la población en España se diversificara en el territorio, que menos gente viviera en las ciudades, en sus proximidades y más gente viviera en poblaciones más lejanas.

Pero yo tengo mis grandes dudas, ya que la población española es mucho más urbanita que la mayoría de Europa. Las comunicaciones no son favorables y los precios tampoco son mucho más económicos. Si me voy a 40 kilómetros, los precios sí son sustancialmente más bajos que en la periferia próxima, pero esas viviendas se encuentran muy apartadas de la ciudad…

Otra de las consecuencias del coronavirus es que España recibirá 140.000 millones de euros en ayudas. ¿Esto beneficiará de algún modo al sector inmobiliario?

Debería. Porque el sector inmobiliario es una gran fuente de creación de empleo y de riqueza. Para mí sería bueno que se destinara a estimular la realización de viviendas que se dedicaran al alquiler social, ya que su cuota de vivienda social es raquítica y un movimiento así podría tener efectos económicos y sociales positivos.

En cuanto a precios, ¿cómo cree que van a evolucionar en los próximos meses?

A la baja y cada vez con más negociación de por medio. El comprador tiene la sartén por el mango, y lo sabe. En Madrid casi se han doblado las viviendas disponibles. Por lo tanto, el exceso de oferta es evidente. Esto también sucedió en la crisis anterior. El problema es que los datos que siguen importando son los de los anuncios, y no el de cierre de la transacción. De ser así, se vería de una manera más clara la caída de precios.

El parlamento catalán aprobó la semana pasada el control de precios del alquiler. ¿Qué opina de esta ley?

Lo primero que debemos tener claro es que es una ley inconstitucional. Se lo ha dicho el Consejo de Garantías Estatutarias, ya que la Generalitat no tiene competencias para esta materia. Lo segundo es que es una ley que cuando se ha instalado en localizaciones como Nueva York en la década de los 90 no funcionó. Cuando se ha instaló en París, no funcionó. Y en Berlín, tampoco. Entonces no sé porque tiene que funcionar en Barcelona.

Por último, si yo pongo un piso en Barcelona a un precio por debajo de mercado, aparecerán el triple de personas interesadas, por lo que aumentará la demanda mucho más rápido que la oferta, algo que llevará a que los propietarios empiecen a cobrar una parte en B, se hagan los “despistados” y sigan pidiendo lo mismo por su piso, o que finalmente, si la ley sale adelante, decidan vender su propiedad en vez de dejarla en el mercado del alquiler.

Entonces, si saben que es una ley inconstitucional, ¿por qué la lucharon en el Parlamento?

Porque hay elecciones, quieren marcar un perfil de izquierdas y para ello lo mejor es hacer populismo inmobiliario.

¿Qué solución plantea un experto como usted para que la vivienda sea más accesible?

Un vehículo público-privado. Hay mucho suelo público y es muy fácil trabajarlo, ya que no les cuesta un euro a la Administración, ayudaría a mover la economía española y se beneficiaría el pueblo. Ahora, los pisos no serían en Madrid o Barcelona ciudad, serían en Móstoles o en Mollet del Vallés. La administración tiene que proveer a las familias la posibilidad de tener un alquiler barato, pero no en el centro de la ciudad.

Las crisis siempre son un revulsivo para los cambios profesionales. ¿Cree que tras la pandemia se verá mucho intrusismo laboral en el sector inmobiliario?

Dudo que haya un intrusismo descarado. Lo que sí veremos es a personas que se dedicaban a hacer de comerciales en el sector turístico que pasarán a ser comerciales del sector inmobiliario. Y, generalmente, son personas con un grado comercial importante y muy preparadas. Dedicarse en estos momentos al sector inmobiliario como oportunidad no es una opción especialmente atractiva a no ser que estés formado.

Una buena opción para dedicarse profesionalmente al sector inmobiliario y ganar unos salarios muy por encima de la media es intentar convertirse en directivo, ya sea en la promoción, administración de fincas o como gestor de un ‘family office’. Estas aptitudes te las da, por ejemplo, el máster en Asesoría, Gestión y Promoción inmobiliaria que yo dirijo en la Universidad de Barcelona.

En cuanto al empleo en la construcción, el sector apunta a una falta de mano de obra cualificada. ¿Cree que la industrialización podría atraer a mano de obra joven?

Está claro que el sector debería hacer un esfuerzo, junto a centros de formación profesional, para intentar formar más mano de obra cualificada. Pero, es cierto, que el sector va cada vez más hacia una fabricación más industrial y menos artesanal.

Se va a necesitar mano de obra que entienda de máquinas. Te van a llevar partes de tu casa hechas al lugar donde ésta se situará y lo único que se tendrá que hacer es acoplarlas. Esto hará que no se tarden dos años en entregar una promoción, sino la mitad, por lo que el sector deberá invertir en mano de obra cualificada si quiere conseguir reducir los tiempos y ceñirse de una manera más real a la demanda latente en un tiempo concreto.