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Andimac aprovecha la complicada situación que ha dejado el temporal Filomena en el centro de España para explicar por qué es necesario impulsar políticas para mejorar la eficiencia energética del parque inmobiliario.

Según el estudio de la patronal de las reformas, en pleno desplome de los termómetros y con los precios de la electricidad disparados, los hogares conseguirían ahorrar en conjunto miles de millones de euros al cabo de un año gracias a una mejora de la eficiencia de las viviendas. 

Y es que Andimac calcula que «un inmueble de 90 m2 reduciría su consumo energético entre un 40% y un 80% gracias a ciertas obras de mejora y mantenimiento, que podrían abaratar 750 euros anuales su factura eléctrica». Basándose en esta estimación, añade que «si se pusiera en marcha una ambiciosa política de vivienda para mejorar la certificación energética del parque inmobiliario, en el conjunto del país podrían ahorrarse hasta 12.000 millones de euros anuales para el bolsillo de los consumidores, contribuyendo tanto a la sostenibilidad medioambiental -con la reducción de emisiones- como a la mejora de la balanza comercial, puesto que la mayoría de la energía consumida procede de combustibles fósiles y de fuentes importadas». 

Con estas cifras sobre la mesa, la patronal pide poner en marcha de forma urgente un «Plan Nacional de Rehabilitación y Reforma para ejecutar la dotación presupuestaria destinada a mejorar la eficiencia energética de los edificios».

Su apuesta pasa por un único modelo que pueda gestionarse desde las comunidades y que se extrapole fácilmente a nivel territorial, y una cogobernanza entre el Estado y las autonomías para evitar «los retrasos e ineficiencias que provoca la transferencia de competencias en materia de vivienda y facilitar el acceso a los fondos por parte tanto de los particulares como de las comunidades de vecinos».

Las reformas más básicas

Respecto a cómo conseguir que una vivienda sea más eficiente y ofrezca el confort deaseado, la patronal destaca varias claves relacionadas con el correcto aislamiento de los inmuebles, pieza fundamental para reducir el consumo energético.

La primera es aislar siempre desde fuera hacia dentro, para evitar que el frío del exterior entre al interior. Para ello, recuerdan desde Andimac, es necesario contar con el permiso tanto del Ayuntamiento como de la comunidad de vecinos.

Otra alternativa para mantener la casa a la temperatura deseada sin perder energía es sustituir las carpinterías por unas de madera o de PVC (policloruro de vinilo) con RPT (rotura de puente térmico), «ya que son materiales más aislantes que otros como el aluminio, por lo que disminuye la trasmisión de calor o el frío entre el interior y el exterior de la vivienda. Gracias a ello, no se pierde energía a través de las ventanas», insiste. 

La patronal también aconseja «cambiar los vidrios por unos de mayor espesor, con cámara de aire, bajo emisivos y con factor de sombra, siendo la mejor opción para ello los laminares o los vidrios dobles. Con ellos, se consigue una menor infiltración de radiación o de frío y menos pérdidas de la temperatura del interior». Y añade que «con los sistemas de recuperación de energía, se puede aprovechar el aire expulsado para climatizar el interior de la vivienda, que suele encontrarse a una temperatura superior que la del exterior, por lo que se requerirá menos energía para calentar el inmueble». Para ello, es necesario tener un buen sistema de filtrado para limpiar el aire viciado y poder utilizarlo de nuevo.

Por último, Andimac resalta la importancia de realizar un mantenimiento apropiado de los sistemas de climatización. Cuando estos sean antiguos, recomienda renovarlos por otros nuevos y aclara que «los más recientes ofrecen tanto un mayor ahorro energético como menores daños ambientales».