Foto: Urban Art Porjects

Foto: Urban Art Porjects

Ladrillo, ventanas y una mano de pintura. En principio, poco más haría falta para dejar lista la fachada de un edificio sin muchas aspiraciones. Sin embargo, los tiempos cambian y las tendencias lo hacen aún más rápido; y la tecnología ha permitido que las fachadas ya no sean un elemento estático.

Así, sea para embellecer mucho más de lo habitual o para jugar a placer con la cantidad de luz y calor que entra en las estancias de un edificio, las fachadas móviles son un recurso cada vez más frecuente que da lugar a creaciones muy sorprendentes en las que elementos como el aire juegan un papel fundamental:

¿Quién necesita persianas?

La sede de la compañía metalúrgica Kiefer, en la ciudad austriaca de Graz, es un perfecto ejemplo de cómo una fachada móvil puede ser, a la vez, un elemento de diseño artístico y de control de aspectos fundamentales para la comodidad. Con un sistema de placas de yeso blanco móviles, los responsables del edificio diseñado por Ernst Giselbrecht + Partner pueden decidir si cerrar la entrada de luz de alguna parte de la construcción o del conjunto. Todo, según las necesidades de privacidad o de entrada de luz solar que se tenga en cada momento. En definitiva, un sistema de persianas a lo grande que cambia por completo la apariencia del edificio.

Habitaciones rotatorias

El objetivo de estas fachadas móviles suele ser similar: más allá de modificar el aspecto del edificio, adecuar la entrada de aire y luz solar a cada momento es su función principal. Sin embargo, no solo se consigue con paneles móviles. Por ejemplo, la casa desarrollada por el estudio iraní Nextoffice lleva el movimiento un nivel más allá, convirtiendo las distintas habitaciones del hogar en piezas rotatorias. De esta forma, puede haber un ventanal orientado hacia la calle o, de pronto, girar toda la estancia y dejar una pared a la vista para dar a la habitación la condición de interior.

¿Persiana o toldo?

El proyecto de Tyler Short, un estudiante de la Universidad de Oregón, consiste en un grupo de láminas de madera que gira en hasta tres sentidos distintos, dando multitud de posibilidades a los habitantes de su edificio. Girándolas en sentido horizontal, varía el ángulo en el que entraría la luz del sol. Pero también es posible elevarlas verticalmente, dejando al descubierto por completo un ventanal y haciendo que estas láminas se conviertan, de pronto, en una suerte de toldo.

Jugando con el viento

El proyecto del estudio Urban Art Projects para la nueva terminal del aeropuerto de Brisbane cuenta con una fachada en la que el viento tiene mucho que decir: está compuesta por 250.000 paneles de aluminio que se mueven a placer del aire, provocando una ondulación de toda la fachada, lo que crea además distintos patrones de luces y sombras en el interior del edificio.

¿Se mueve o no?

No todas las fachadas que parecen moverse llevan a cabo algún movimiento. Es la excepción que representa la obra que creara Rob Ley para la fachada que da al aparcamiento del Eskenazi Hospital de Indianápolis. Se trata de toda una obra de arte compuesta por 7000 paneles de aluminio completamente estáticos que, eso sí, están instalados con distintos ángulos y que tienen dos colores diferentes por sus dos caras. De esta forma, una fachada normal y corriente se convierte en una interactiva: en función del punto en el que se encuentre el observador, tendrá una apariencia u otra. Al pasar por el lugar en coche, el efecto es el de toda una multitud de placas moviéndose a nuestra velocidad cambiando del amarillo al color carbón de su otra cara.

Sombra (sin que se note)

<img alt="Los paneles se mueven para regular la luz" class="background-white" src="https://st3.idealista.com/news/archivos/2018-09/el_dorado.jpg?sv=2TYemK_V" data-has-syndication-rights="1" data-caption="Centro de negocios en Kansas City (EEUU) / Foto: El Dorado" data-description="

Otra opción opuesta a la anterior es la de crear espacios sombreados en el interior de un edificio con grandes cristaleras sin que por ello tenga que cambiar en exceso su aspecto. Es lo que propone el proyecto de un centro de negocios desarrollado para atraer empresas a Kansas City. De dos plantas y con ventanales que favorecen la entrada de luz, la construcción estaría rodeada por paneles agujereados cuyo ángulo se puede regular a placer para permitir una mayor o menor entrada de luz, en función de las necesidades de cada momento.

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Centro de negocios en Kansas City (EEUU) / Foto: El Dorado

Otra opción opuesta a la anterior es la de crear espacios sombreados en el interior de un edificio con grandes cristaleras sin que por ello tenga que cambiar en exceso su aspecto. Es lo que propone el proyecto de un centro de negocios desarrollado para atraer empresas a Kansas City. De dos plantas y con ventanales que favorecen la entrada de luz, la construcción estaría rodeada por paneles agujereados cuyo ángulo se puede regular a placer para permitir una mayor o menor entrada de luz, en función de las necesidades de cada momento.

Ábrete, pared

<img alt="Dejan entrar la luz y el aire" class="background-white" src="https://st3.idealista.com/news/archivos/2018-09/348_arquitectura.jpg?sv=bu-RYmtD" data-has-syndication-rights="1" data-caption="Esta casa se encuentra en Miramar (Portugal) / Foto: e | 348 arquitectura" data-description="

No solo los grandes edificios corporativos recurren a fachadas capaces de moverse. Lo demuestra el proyecto de casa privada llevado a cabo por el estudio portugués e | 348 arquitectura en la localidad lusa de Miramar. En ella, la galería que rodea buena parte del edificio está cubierta por unos paneles de madera que pueden hacer de pared del corredor o abrirse por secciones, como si de puertas se tratasen, para dejar entrar la luz y el aire.

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Esta casa se encuentra en Miramar (Portugal) / Foto: e | 348 arquitectura

No solo los grandes edificios corporativos recurren a fachadas capaces de moverse. Lo demuestra el proyecto de casa privada llevado a cabo por el estudio portugués e | 348 arquitectura en la localidad lusa de Miramar. En ella, la galería que rodea buena parte del edificio está cubierta por unos paneles de madera que pueden hacer de pared del corredor o abrirse por secciones, como si de puertas se tratasen, para dejar entrar la luz y el aire.

Camuflaje móvil

<img alt="Se regulan las vistas y la temperatura" class="background-white" src="https://st3.idealista.com/news/archivos/2018-09/wolveridge_architects.jpg?sv=5fNTnc3m" data-has-syndication-rights="1" data-caption="Torquay House está en Victoria (Australia) / Foto: Wolveridge Architects" data-description="

Algunos proyectos llevan al extremo la posibilidad de cubrir un edificio con paneles móviles con los que regular tanto las vistas como la temperatura. Es lo que sucede en la Torquay House, la casa creada por Wolveridge Architects en la ciudad australiana de Victoria. Toda su fachada principal está cubierta por láminas de madera que impiden que el interior del hogar, de grandes cristaleras, sea visto desde fuera. Sin embargo, cuando sus habitantes quieran disfrutar de las vistas o recibir más luz, solo tienen que mover la fachada de su casa para cambiarlo todo por completo.

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Torquay House está en Victoria (Australia) / Foto: Wolveridge Architects

Algunos proyectos llevan al extremo la posibilidad de cubrir un edificio con paneles móviles con los que regular tanto las vistas como la temperatura. Es lo que sucede en la Torquay House, la casa creada por Wolveridge Architects en la ciudad australiana de Victoria. Toda su fachada principal está cubierta por láminas de madera que impiden que el interior del hogar, de grandes cristaleras, sea visto desde fuera. Sin embargo, cuando sus habitantes quieran disfrutar de las vistas o recibir más luz, solo tienen que mover la fachada de su casa para cambiarlo todo por completo.

Música, maestro

<img alt="Aumenta su espacio" class="background-white" src="https://st3.idealista.com/news/archivos/2018-09/origin_architect.jpg?sv=ufQ04A8g" data-has-syndication-rights="1" data-caption="Una fábrica reconvertida en teatro de Pekín (China) / Foto: Origin Architect" data-description="

El 77 Theatre de Pekín es todo un ejemplo de cómo una fachada móvil puede reconvertir todo un edificio y su uso. Esta antigua fábrica es hoy un teatro que aumenta su espacio abriendo solo su fachada principal, que hoy funciona como la vieja puerta de un garaje. Es así como un espacio industrial, al igual que el Matadero madrileño, se convierte en uno cultural gracias al diseño más moderno.

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Una fábrica reconvertida en teatro de Pekín (China) / Foto: Origin Architect

El 77 Theatre de Pekín es todo un ejemplo de cómo una fachada móvil puede reconvertir todo un edificio y su uso. Esta antigua fábrica es hoy un teatro que aumenta su espacio abriendo solo su fachada principal, que hoy funciona como la vieja puerta de un garaje. Es así como un espacio industrial, al igual que el Matadero madrileño, se convierte en uno cultural gracias al diseño más moderno.

Tan dinámico como la vida

<img alt="Las plantas cambian la estética del edificio" class="background-white" src="https://st3.idealista.com/news/archivos/2018-09/superlimao_studio.jpg?sv=Kr-rvYgi" data-has-syndication-rights="1" data-caption="Es obra de un estudio brasileño / Foto: SuperLimao Studio" data-description="

El estudio brasileño SuperLimao Studio recurrió a la vida para crear una fachada móvil. En concreto, usó 3.500 jarrones para cubrir de plantas uno de sus proyectos arquitectónicos y dar así flexibilidad total al aspecto del edificio. La evolución de estos seres vivos, ya sea creciendo o cambiando de color, es la que determinará la estética del edificio a cada momento.

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Es obra de un estudio brasileño / Foto: SuperLimao Studio

El estudio brasileño SuperLimao Studio recurrió a la vida para crear una fachada móvil. En concreto, usó 3.500 jarrones para cubrir de plantas uno de sus proyectos arquitectónicos y dar así flexibilidad total al aspecto del edificio. La evolución de estos seres vivos, ya sea creciendo o cambiando de color, es la que determinará la estética del edificio a cada momento.