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Las ciudades se están convirtiendo a una velocidad imparable en los grandes centros de generación de riqueza del mundo. El valor intrínseco del suelo en las principales ciudades de Estados Unidos es tan grande que su tasación teórica equivaldría a 25 billones de dólares (21 billones de euros), representativo del 166% del Producto Interior Bruto (PIB) de todo el país en 2010, según un estudio publicado este verano por un grupo de economistas.

Los investigadores de la Universidad de Illinois han descubierto que solo cinco áreas metropolitanas estadounidenses (Nueva York, San Francisco, Los Ángeles, Washington y Chicago) concentran el 48% de todo el valor del suelo urbano estadounidense.

Los datos fueron elaborados por economistas de la Universidad de Illinois y de Michigan analizando el valor de las transacciones de suelo en Estados Unidos entre 2005 y 2010 obtenidas de la base de datos inmobiliaria CoStar en más de 300 zonas urbanas del país.

Analizando el vasto número de transacciones durante cinco años, los investigadores consiguieron estimar el valor medio de m2 en la ciudad, así como el valor del terreno en el centro de cada ciudad.El precio medio de la hectárea urbana en Estados Unidos ronda los 1,2 millones de dólares.

El estudio analiza un período especialmente volátil en la historia económica estadounidense, ya que transita por los años previos y posteriores al estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008, aunque todo hace apuntar a que la estimación para 2010 podría estar por debajo.

Una de las correlaciones más interesantes extraídas en este estudio es que no siempre el valor del suelo está directamente relacionado con el número de habitantes, algo que ocurre, por ejemplo, en las populosas Nueva York y Los Ángeles.

En el caso de Washington DC, la ciudad es la tercera con mayor valor del suelo, mientras que es la sexta del país en número de habitantes. Lo contrario sucede con Chicago, que es la tercera urbe con más habitantes, pero el valor total está por detrás de Washington.

Las diferencias entre el precio del centro y la media de la ciudad, así como las diferencias entre el valor del suelo en el centro de las ciudades demuestran que la desigualdad espacial es casi o más relevante a la hora de determinar la posición socioeconómica.

Las ciudades se están convirtiendo cada vez con más fuerza en centros económicos, políticos, culturales y de innovación, pero al mismo tiempo sufren de problemas de acceso a la vivienda, desigualdad y bajos salarios para algunos segmentos de su población.