Foto: Pexels

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Llega a casa, se hace un selfi con su ‘smartphone’ para subirlo a las Stories de Instagram, contempla en su ‘tablet’ los vídeos de sus canales favoritos de YouTube y, cuando se harta, se entretiene viendo una serie de Netflix en la ‘smart TV’ 4K con pantalla curva o enciende la Nintendo Switch.

Si compartes techo con un inquilino que no tenga demasiadas primaveras, es probable que al llegar a tu hogar protagonice una escena similar a esa. No en vano, en los últimos años y sin que reflexionaras sobre ello, tu casa se ha llenado de todo tipo de dispositivos y electrodomésticos que han sustituido a otros aparatos hoy olvidados. Es probable que recordar algunos de esos inventos a ti te provoque nostalgia, pero a tus hijos les parecerán muy remotos y a las próximas generaciones, objetos históricos.

El teléfono de disco

Los teléfonos con disco de marcación que conociste en tu infancia son ya una auténtica reliquia: desde que Telefónica popularizara teléfonos electrónicos como el Teide, que funcionaba con teclado, lo de girar el disco para marcar cada número pasó a la historia.

De hecho, lo más probable es que tus hijos ni siquiera sepan utilizar los ya míticos teléfonos Heraldo o Góndola: algunos vídeos de YouTube demuestran cómo los más jóvenes miran con extrañeza aparatos de esas características. Ahora bien, si a ti te gusta su estética, puedes comprarlos de segunda mano para dar un toque ‘retro’ a tu hogar. 

Foto: Los Mininos | Flickr

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Las televisiones de tubo y sin mando

Aunque ahora no podamos vivir sin las cajas tontas, lo cierto es que tan solo hace seis décadas que Televisión España realizó su primeras emisiones en blanco y negro. Si tú ya viste la tele a todo color, lo que probablemente sí vivieras fue la época en la que para cambiar de canal había que levantarse: fue en los 80 cuando comenzaron a llegar a las casas los mandos a distancia que hacían uso de la tecnología de luz infrarroja, y que aparecían en la publicidad como una auténtica novedad.

“La práctica del ‘zapping’, una amenaza para el futuro de la publicidad”, rezaba la portada de ABC en 1990, culpando en parte a los mandos del fenómeno. Las nuevas generaciones poco sabrán de la era antes del ‘zapping’ y algunos adolescentes ni siquiera habrán tenido en sus casas teles de tubo: entre 2002 y 2004, la demanda de televisores planos se disparó un 4.000%.

Foto: Pixabay

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El reproductor de VHS

Aproximadamente cuando los miembros de la generación Z nacían o vivían su más tierna infancia, los VHS perecían. A principios del siglo XXI, los reproductores de DVD, que comenzaron a venderse en Japón allá por 1996, comenzaban a reemplazar inexorablemente a los de las ya míticas cintas.

Pero aunque tú disfrutaras viendo ‘Forrest Gump’ o los filmes de Disney en VHS, lo cierto es que en la era de Netflix y HBO ni tú mismo estarías dispuesto a rebobinar una cinta para poder disfrutar de la película.

Foto: Pixabay

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El radiocasete

Ahora que escuchamos la música desde nuestra ‘smart TV’ o desde nuestro móvil, bien sea con cascos o bien con un altavoz ‘bluetooth’, probablemente nos parezca muy lejana la etapa en la que dábamos la vuelta a las cintas para escuchar la cara B en nuestro gigantesco radiocasete.

Hace unos cuantos años, gran parte de los casetes se vendía en las gasolineras, y poder escuchar nuestras canciones preferidas con nuestro ‘walkman’, un dispositivo que Sony presentó en 1979, nos parecía toda una revolución. Sin embargo, el auge de los CD y la llegada de los reproductores de música digital, con el iPod de 2001 a la cabeza, arrinconaron a los casetes, que algunos nostálgicos quieren revivir

Foto: Pixabay

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El botijo

En casa, en los talleres, en el campo y hasta en la playa. Hace unas cuantas décadas, los botijos refrescaban los gaznates de los españoles en cualquier lugar. Sin embargo, ahora estas vasijas de barro poroso son unas auténticas desconocidas para muchos jóvenes, que probablemente jamás hayan bebido agua fresca salida de su pitorro e incluso tengan que plantearse cómo hacerlo.

Pese a que hayas escuchado más de una vez que algo “es más simple que el mecanismo de un botijo”, lo cierto es que el funcionamiento de estos recipientes usados desde hace siglos es muy ingenioso. En ambientes secos, el agua contenida en ellos se enfría al filtrarse por los poros de la arcilla y evaporarse después, un proceso similar a nuestra sudoración que se conoce como refrigeración por evaporación

Foto: Enrique | Flickr

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Las máquinas de coser con pedal

Aunque tejer se haya vuelto a poner de moda, con ‘kits’ de agujas y ovillos que pueden comprarse por internet, o se vendan pequeñas y ligeras máquinas de coser electrónicas, pocos se acordarán ya de las clásicas Singer negras de las abuelas.

Estas antiguas y elegantes máquinas iban acompañadas de un pequeño mueble y un pedal, clave en el invento: el costurero lo controlaba con el pie para poner en funcionamiento la máquina y dar las puntadas necesarias. 

Foto: Nacho | Flickr

Foto: Nacho | Flickr

La cadena del váter

Aunque el funcionamiento de los váteres no haya cambiado demasiado, nuestra lengua sigue sin adaptarse a una de las pocas evoluciones que ha sufrido: la sustitución de una cadena de la que tirar para despedirse de los desechos por un cómodo botón.

Aunque puede que nosotros hayamos tirado de la cadena — literalmente— en alguna ocasión, las nuevas generaciones probablemente desconozcan por completo que hubo un tiempo en el que las cisternas se situaban sobre nuestras cabezas. Así las cosas, parece que seguiremos usando por simple costumbre la expresión “tirar de la cadena” aunque nos compremos un váter inteligente en los próximos años

Foto: Visual Hunt

Foto: Visual Hunt

Los braseros que no se enchufan

Pese a que los antiguos braseros de carbón, también conocidos como braseros de picón, dejaron paso a otros aparatos dependientes de la corriente eléctrica, a estos últimos se les siguió denominando braseros al tener la misma forma.

Lamentablemente, y pese a que se desaconseja el uso de braseros de carbón o leña por la posible inhalación de monóxido de carbono que producen, hoy sigue dejando víctimas en España. Los braseros eléctricos también provocan siniestros: la suciedad acumulada o la ropa de cerca de ellos puede hacer que se incendien. Es por eso que siempre se recomienda apagarlos tras su uso. 

Wikimedia commons

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Los antiguos fogones

Desde que hace unas décadas comenzaron a imponerse las cocinas de gas, y las más modernas placas vitrocerámicas o de inducción, más fáciles de limpiar y cómodas, hemos ido relegando por completo las antiguas cocinas.

Probablemente, los mayores de la casa sí recuerden haber usado esas cocinas de carbón o leña que no ocupaban solo una encimera, sino que eran auténticos muebles con diferentes compartimentos: en un depósito se echaba el combustible, la llama calentaba la encimera y el horno hasta salir por la chimenea, y otro compartimento recogía los restos. Ahora hay quien las vende por Wallapop.

Los ordenadores con disquetera

Aunque en el siglo XXI sepas que apenas cabía información en aquellos disquetes de 3 pulgadas y media que Sony lanzó al mundo en 1982, lo cierto es que estabas orgulloso de utilizarlos en el primer ordenador que compraste para tu casa, cuya pantalla ocupaba buena parte del escritorio. La propia compañía nipona dejó de fabricarlos hace unos años, y si te encuentras algunos en el desván, solo podrás usarlo para fabricar una obra de arte ‘retro’.

Por su parte, los más jóvenes puede que ni siquiera hayan usado esos antiguamente populares disquetes. Al fin y al cabo, guardan las fotos en la nube antes de subirlas a las redes sociales y ven todo lo que necesitan a través de servicios en ‘streaming’.

Foto: Tiffany LeMaistre | Flickr

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