Jaime Palomera

Jaime Palomera

El sindicato de inquilinos de Barcelona ha sido condenado por coacciones a una propietaria. Dos de sus afiliados tendrán que pagar 720 euros a Esther Argerich por los incidentes producidos en 2019, que tuvieron amplio eco cuando líderes de Podemos iniciaron una campaña intimidatoria contra la propietaria, entre ellos la actual ministra Irene Montero. El acoso político consistió en publicar vídeos testimoniales en sus redes sociales para presionar a la propietaria, de la que llegaron a dar datos personales y a la que acusaban de querer subir el alquiler a una pareja que en 10 años no había tenido subidas de alquiler, ni siquiera el IPC.

Tras tres años desde que se produjeron los hechos intimidatorios, el sindicato de inquilinos ha recibido su primer fallo judicial en contra. La jueza estima como hechos probados las coacciones con que algunos afiliados al sindicato intimidaron a los propietarios.

La sentencia, según eldiario.es, no acoge la totalidad de las pretensiones de la Fiscalía y la acusación particular de la casera, que pedían hasta un año de cárcel, si bien para el Sindicato supone «un intento» para frenar las protestas contra los propietarios, en palabras de su portavoz, Carme Arcarazo. La defensa de los inquilinos recurrirá el fallo ante la Audiencia de Barcelona.

La magistrada ha condenado a Juan y Livia por “protestar en la oficina de la inmobiliaria que gestionaba los pisos de la propietaria”. Durante el tiempo que duró la protesta, los miembros del sindicato obligaron al gestor a enviar un correo electrónico a la propietaria en el que anunciaba su renuncia a seguir llevando las fincas. El administrador se sintió “coaccionado por la intimidación ambiental» derivada de la irrupción en la oficina.

Pese a que reconoce que no se ejerció violencia sobre las personas ni la oficina sufrió daños materiales, la jueza argumenta que la protesta generó una «intimidación ambiental a la que no pudieron ser ajenos ambos acusados en la medida en que se encontraron en todo momento en el interior del local» del administrador de fincas, que fue lo que a la postre provocó el envío del correo.

En los últimos meses el Sindicato ha visto cómo dos de sus últimas campañas en contra de las subidas de alquiler terminaban en los tribunales, en lo que consideran una criminalización del derecho a la protesta. En la otra causa juzgada antes del verano su portavoz, Jaime Palomera, terminó absuelto.

La historia de Esther Argerich

El pasado octubre de 2019, Esther Argerich habló en exclusiva con idealista/news para explicar su casoEn él relató el acoso que estaba recibiendo por el Sindicat de Llogaters desde hacía más de un año. “Fue el 4 de octubre de 2018, apenas unos días antes de que tuvieran que abandonar el piso los inquilinos, cuando recibimos la primera carta del Sindicat de Llogaters pidiendo negociaciones. Se lo comunicamos a la inmobiliaria y no le dieron importancia”. “Puedes estar tranquila, es una asociación que intenta bajar el precio, pero no pueden obligarte a nada”, aseguraron desde la inmobiliaria.

“No le di importancia, pero el 31 de octubre se presentó el sindicato en la puerta de la inmobiliaria que gestionaba el alquiler con pancartas, folletos y con maneras violentas, haciendo cómplices a esta empresa de lo que ellos estaban viendo como un abuso hacia los inquilinos”, explica la propietaria.

Argerich también narró algunos episodios desagradables a los que tuvo que hacer frente: “Este año el acoso del sindicato ha sido constante y enfermizo: en marzo se personaron en la puerta de mi edificio y dejaron octavillas por los buzones de todos los vecinos y por el suelo donde se podía leer que el trato que le estaba dando a mis inquilinos era inhumano”, dice Argerich con cara de incredulidad.

Ese mismo mes Esther Argerich vio cómo algunos integrantes del Sindicat de Llogaters se desplazaron a la puerta del edificio donde ella trabaja con pancartas con su nombre. “Esto ya me obligó a poner una denuncia por las coacciones a las que estaba siendo sometida”, asegura la propietaria, que añade que tuvo que coger varias bajas laborales a causa de cuadros de ansiedad. “A finales de marzo volvieron, pero esta vez con cámaras de TV3”.

“Recuerdo que empezaron a llamar a mi trabajo, a mi extensión y a las de mis compañeros, explicando su versión de la historia; días más tarde me encontré carteles pegados por todo el recorrido que hago desde donde vivo hasta donde trabajo, una pesadilla”, dice.

Finalmente, a finales de 2019 Esther Argerich logró recuperar su piso después del tres intentos de desahucio. En este articulo, la propietaria mostró a idealisa/news en exclusiva como le entregaron su piso los inquilinos que han sido condenados.