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El confinamiento de los ciudadanos en sus domicilios para contener la pandemia de covid-19 ha cambiado su forma de comprar, socializar, estudiar y trabajar, con repercusiones a largo plazo en los mercados inmobiliarios. Sin embargo, la gravedad del impacto en los inmuebles de oficinas está menos clara, según la consultora internacional Scope Group.

El impacto del covid-19 en el espacio de oficinas podría variar notablemente en las distintas partes de Europa. Mientras que la repercusión en algunos países podría ser limitada debido a la tendencia preexistente del trabajo a distancia, el impacto podría ser más fuerte en los países con un importante espacio de oficinas en construcción, mucha desocupación y menor volumen del teletrabajo antes de la pandemia.

La creciente tendencia del teletrabajo también tendrá un impacto desigual entre los tipos de edificios: los locales de alta calidad, modernos y flexibles que los propietarios pueden adaptar más fácilmente a las nuevas exigencias del mercado seguirán siendo demandados. Las empresas inmobiliarias cuyas carteras se inclinan hacia este tipo de activos de grado A se librarán de cualquier impacto adverso a largo plazo sobre la calidad crediticia; otras empresas serán más vulnerables a la disminución de los ingresos por alquiler y de las valoraciones.

En concreto, hay tres factores que mitigan el riesgo de grandes cambios en los inmuebles de oficinas en Europa. En primer lugar, la pandemia ha acelerado una tendencia preexistente en lugar de crear una nueva tendencia hacia acuerdos laborales más flexibles para el personal que trabaja en oficinas.

En segundo lugar, en algunas ciudades y regiones, como los países nórdicos, el trabajo desde casa ya era una práctica relativamente común antes de la crisis. Cualquier alteración del mercado inmobiliario de oficinas será menos pronunciada allí que en lugares donde la pandemia está provocando un cambio más fundamental en los patrones de trabajo. Los mercados de oficinas de las ciudades más importantes de Europa han demostrado ser resistentes, registrando sólo modestos aumentos en las tasas de espacios disponibles el año pasado: París (+0,8%), Berlín (+0,9%) y Ámsterdam (+0,2%).

La ocupación y los alquileres podrían seguir bajo presión en las ciudades con mayores tasas de desocupación antes de la pandemia, como Madrid (9%) o Bucarest (10%), y con niveles relativamente bajos de teletrabajo. Algunas ciudades de Europa Central y del Este tienen altas tasas de desocupación -Varsovia (11%) y Budapest (8,1%)-, bajas tasas de trabajo a domicilio y una rica oferta. En Budapest, la oferta prevista hasta 2024 representa el 20,9% del parque de oficinas existente; en Varsovia, el 15,5%, frente a una media del 6% en Europa (fuente: AEW Research).

En tercer lugar, existen potenciales razones que limitarán, si no compensarán, el impacto del trabajo a distancia en la demanda de espacio de oficinas. Las oficinas de prestigio seguirán siendo importantes para la marca de la empresa y como lugar de encuentro con clientes y socios comerciales, como lo era antes del coronavirus. Los empresarios también se centrarán en mejorar el entorno de trabajo de la empresa para animar a los empleados a volver a las oficinas, contratar y retener al personal cualificado, así como cumplir los probables nuevos requisitos de salud y seguridad para una ocupación de oficinas menos densa.

Además, el mercado europeo de oficinas se caracterizaba por una mayor demanda que oferta antes de la pandemia y la tendencia a trabajar desde casa podría simplemente hacer que la demanda se ajuste más a la oferta a medio plazo.