!function(){«use strict»;window.addEventListener(«message»,(function(e){if(void 0!==e.data[«datawrapper-height»]){var t=document.querySelectorAll(«iframe»);for(var a in e.data[«datawrapper-height»])for(var r=0;r<t.length;r++){if(t[r].contentWindow===e.source)t[r].style.height=e.data["datawrapper-height"][a]+"px"}}}))}();

El tirón que ha experimentado en los últimos meses el mercado hipotecario ha dado un vuelco a la tendencia a la baja que venía registrando el saldo de préstamos para la compra de vivienda.

En el segundo trimestre del año, el saldo vivo de hipotecas de las entidades de depósito registró una subida del 0,6% interanual, hasta situarse en 475.464,1 millones de euros. A pesar de que el repunte es reducido, se trata del primer número positivo en los últimos 10 años (en concreto, desde el primer trimestre de 2011), según recoge el último informe de actividad crediticia publicado por la Asociación Hipotecaria Española (AHE). Solo en la primera mitad de 2021, el volumen de hipotecas ‘vivas’ ha crecido en unos 3.405 millones de euros.

El organismo explica que, «por primera vez en una década las nuevas originaciones habrían compensado la caída vegetativa del saldo que tiene lugar por la vía de las amortizaciones. Un dato que evidenciaría el favorable recorrido que ha mostrado la actividad hipotecaria en estos meses más recientes». 

Los expertos explican que detrás de este cambio hay varios factores. Entre ellos, el repunte de las operaciones inmobiliarias que se financian con préstamos tras el parón del mercado durante los primeros meses de la pandemia; que las amortizaciones de los préstamos son menos atractivas por los bajos tipos de interés, o la puesta en marcha de las moratorias hipotecarias, que han ‘congelado’ el pago de las cuotas de miles de familias.

Según explica Juan Villén, responsable de idealista/hipotecas, «la recuperación de los saldos vivos hipotecarios de los bancos se fundamenta en dos pilares: por el lado que suma, la fuerte demanda de compra de vivienda que está viviendo este año apoyada por la amplia y competitiva oferta hipotecaria de los bancos; y por el lado que resta, los bajos tipos de interés hacen que las amortizaciones anticipadas parciales de los préstamos vivos no sean tan interesantes para las familias, y el peso de las hipotecas que se concedieron durante el boom, donde ahora vence más capital, es cada vez menor sobre el total del saldo».

Por su parte, Leyre López, analista y miembro del equipo de Research de la Asociación Hipotecaria Española (AHE), añade que «el dinamismo que vive el mercado podría estar relacionado en parte con el ahorro acumulado por parte de algunos hogares durante el confinamiento dentro de un contexto de reactivación económica que habría reforzado la confianza de los consumidores al calor de unas condiciones de financiación muy favorables».

Y otro de los factores que también ha podido influir en este punto de inflexión es, según Carles Solé, gerente de formalización hipotecaria en Tecnotramit, «la intervención normativa que promovió el otorgamiento de moratorias hipotecarias, que han introducido carencias en la devolución de los préstamos, alargando su vigencia y reduciendo proporcionalmente su amortización». 

Además de las estadísticas de la AHE, otro dato que corrobora la subida de los saldos es el del endeudamiento de los hogares publicado por el Banco de España. En concreto, el volumen de financiación ligada a la vivienda (que incluye hipotecas, créditos personales y líneas de crédito para la compra de una casa), que se situó en agosto en 512.331 millones de euros, tras crecer un 0,7% interanual. Según los datos del supervisor financiero, se trata de la tercera subida mensual consecutiva. 

El repunte del volumen hipotecario supone un balón de oxígeno para el sector financiero, ya que es precisamente a ese saldo vivo de préstamos al que aplica los intereses. Por tanto, y pese a que las hipotecas están más baratas que nunca, los bancos podrán conseguir más ingresos vía intereses.

Ahora bien, el saldo total de momento se encuentra en niveles de principios de 2020 tras la subida, muy lejos todavía de los más de 612.000 millones de euros registrados a finales de 2010. Además, las previsiones de los expertos todavía son cautas en lo que respecta a si la tendencia al alza podría mantenerse en el tiempo.

En este sentido, la analista de la AHE reconoce que «es cierto que el ritmo de contrataciones durante estos meses está siendo muy elevado, incluso superando niveles de 2019, pero quizá sea arriesgado proyectar estos crecimientos en el tiempo. Aun así, se necesita tiempo para ver si este impulso es en gran medida producto de la demanda embalsada o si se trata de un verdadero tirón de la demanda más estable». 

La clave para que este escenario tenga más recorrido, según el responsable de idealista/hipotecas, es que «se mantengan los bajos tipos de interés y siga existiendo un fuerte interés por la compra de vivienda”.