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Mauro Morandi, más conocido como el Robinson Crusoe italiano, abandonará a finales de abril la isla de Budelli donde ha vivido solo 32 años. Durante todo este tiempo, este ermitaño ha hecho las veces de guardián de la isla, pero las presiones de las autoridades italianas han llevado a Morandi a desistir de esta laboral y a mudarse a un apartamento muy cerca de esta localización, según publica niusdiario.es.

“He dejado de un lado la lucha”, así ha resumido y explicado su futura mudanza este hombre de 81 años natural de Modena. Morandi ha decidido abandonar esta isla desierta, después de que los responsables del parque nacional La Maddalena al que pertenece Budelli, le instigaran a hacerlo desde 2016.

Morandi llegó a esta isla por casualidad en 1989 cuando se averió su catamarán en un momento en el que se dirigía hacia el Pacífico Sur. Cuando este aventurero arribó en Budelli se enteró de que el guardián de esta isla tenía pensado jubilarse. Una noticia que cambió el plan de este ermitaño: abandonó su viaje, vendió su embarcación y se apoderó del cargo.

Desde que se convirtió en su guardián, Morandi se ha dedicado a explorar y a cuidar un ecosistema de una isla que sirvió como refugio de la Segunda Guerra Mundial. Durante todo este tiempo, el ermitaño se ha dedicado a despejar caminos, mantener sus planes vírgenes y enseñar a los turistas la isla.

Pero esta bonita historia tiene fecha de caducidad: finales de abril. Desde 2016, Morandi ha recibido multitud de amenazas de desalojo por parte las autoridades del parque nacional de la Maddalena porque acusan al guardia de haber realizado modificaciones en la estructura del refugio, que le sirve a su vez de hogar.

«Después de 32 años aquí, me siento muy triste por irme. Me han dicho que tiene que hacer obras en mi casa y esta vez parece ser real», ha explicado. Los gestores de la Maddalena pretenden convertir a esta isla en «un eje de educación ambiental».

«Viviré en las afueras de la ciudad principal, así que iré allí de compras y el resto del tiempo lo dedicaré a mí», ha detallado. «Mi vida no cambiará demasiado, todavía veré el mar», ha sentenciado. Cabe destacar que en los últimos años, varias peticiones han logrado miles de firmas para mantener a Morandi en la isla. Sus numerosos seguidores expresaron su decepción y enojo en su página de Facebook tras conocer el desalojo forzoso de Morandi.