Freepik

Freepik

A la hora comprar una vivienda hay que ir con mil ojos. Decidir el lugar, los m2, la planta que queremos, con o sin ascensor, si tiene cargas, si está bien comunicada, a cuánto nos queda del trabajo o si el precio se ajusta a nuestro presupuesto son solo algunas de las variables que debemos tener en cuenta para elegir la casa que mejor se adapte a lo que queremos y necesitamos. 

Sin embargo, es importante fijarse en cosas en las que, en principio, no solemos reparar. Existen casos en los que algunas vicisitudes pueden generar una limitación de la parte vendedora de disponer de forma libre sobre su propiedad, en este caso, del inmueble que queremos adquirir.

Una de estas situaciones, de la que nos alerta Félix López-Dávila Agüeros, director de Sepin Derecho Inmobiliario, se da cuando la parte vendedora se encuentra inmersa en concurso de acreedores.

Algo de lo que, tal y como se dispone de diferentes artículos de la Ley Concursal, tiene como una de sus principales consecuencias la intervención de sus facultades de administración y disposición sobre sus bienes, una realidad que afectará a la transacción, pero a la que, sin embargo, no ha tenido acceso al Registro de la Propiedad, y de lo que, por lo tanto, no se informa cuando se solicita una nota simple.

Esta situación no es tan poco común, tal y como demuestran los datos. Según publicó el diario El Español, casi la mitad de los 2.982 concursos de acreedores presentados en los juzgados españoles en el segundo trimestre de 2019, correspondieron a personas físicas sin actividad empresarial. No es una cifra exagerada cierto, pero tampoco puede desdeñarse.

Por tanto, acceder al Registro Público Concursal es el paso que, en este tipo de situaciones, puede ahorrarnos algún que otro quebradero de cabeza, cuando pretendemos adquirir una propiedad inmobiliaria.

Acceso público y gratuito

Como hemos apuntado, para evitar que el Registrador deniegue la inscripción de su adquisición por la falta de disposición del vendedor concursado, y que ello le suponga importantes perjuicios para el comprador, es importante consultar el Registro Público Concursal.

Un factor que no es menor reside en la obligación del Registrador de la Propiedad de consultar dicho Registro Público Concursal cuando se presenta el título originariamente para su inscripción y haya de calificarlo. Pero aquí el problema lo podemos encontrar en que, pese a ello, no está obligado a expedir la nota simple sobre el estado de la finca, ya que la manifestación del Registro de la Propiedad se limita a su contenido y no alcanza al de otros Registros.

Es importante señalar que el acceso a este registro es público, gratuito y permanente. Tampoco se requiere justificar o manifestar interés legítimo alguno para hacerlo, tal y como se dispone en el Real Decreto 892/2013 de 15 de noviembre, por el que se regula el Registro Público Concursal.

De esta forma, cualquier comprador puede consultar el citado Registro y comprobar de esta forma, si el vendedor está en concurso de acreedores y tiene limitadas sus facultades de disposición y administración sobre sus bienes. La consulta, obviamente, deberá realizarse con carácter previo a la realización del negocio jurídico.

Además, la relación con él se mantendrá siempre de forma telemática y todas las comunicaciones se realizarán por medios electrónicos y canales seguros. Para ello, el Ministerio de Justicia designó un portal web, aunque como en el mismo se explica, se “encomienda su gestión al Colegio de Registradores de la Propiedad, Mercantiles y de Bienes Muebles de España”.