A medida que se acerca el final de 2020 se suceden los informes de previsiones de cara al año nuevo. Y uno de los últimos que llega relacionado con el mercado de la vivienda es el que ha elaborado la Asociación Española de Personal Shopper Immobiliario (AEPSI), donde espera caídas a corto plazo en los precios de los inmuebles y una remontada a partir de verano.

En concreto, la asociación recuerda que «la crisis del covid-19 ha impactado a lo largo del año en el mercado inmobiliario en todos sus ámbitos: venta y alquiler, ya sea de viviendas principales, como segundas residencias u oficinas y locales comerciales, provocando una rebaja de precios a final de año de alrededor del 10% en los inmuebles», aunque en las grandes ciudades, como Madrid, Barcelona, Bilbao, Sevilla, Málaga o Palma, los descensos han sido más moderados y han estado en torno al 5%-7%.

Según la asociación, el mercado de la compraventa «ha resistido el envite por la negativa de los propietarios a aceptar ofertas muy agresivas por parte de los compradores». Por ello, «la corrección de precios ha sido menor de lo esperado dada la difícil situación macroeconómica en que nos encontramos», con una tasa de paro que sigue subiendo y un desplome de la actividad económica de dos dígitos en términos interanuales.

En el caso del mercado del alquiler, AEPSI destaca que «en las grandes ciudades el precio del alquiler también ha experimentado un descenso como consecuencia del trasvase de viviendas de alquiler turístico al alquiler convencional y el exceso de oferta, provocando que los arrendadores hayan podido obtener rebajas del 10-15% en todos los tramos de renta», mientras que en el caso de los locales y oficinas los descuentos de precio han alcanzado el 20% en algunos casos.

De cara a 2021, la asociación de Personal Shopper Inmobiliario prevé que se mantengan los descensos, aunque a partir de verano es probable que cambie la tendencia del mercado. En concreto, sus cálculos apuntan a que la vivienda en venta se podría abaratar entre un 8% y un 10% en el primer semestre del año, mientras que las rentas del alquiler podrían caer en torno al 5% en los grandes núcleos urbanos. Unos descensos que, según AEPSI, «supondrán una ventana de oportunidad para efectuar operaciones de inversión con una rebaja del precio de los inmuebles, sobre todo para quienes tengan liquidez».

Sin embargo, a partir de junio los precios podrían empezar a subir de forma paulatina, «como consecuencia de unas mejores perspectivas de futuro, la reactivación del consumo y la comercialización de la vacuna», unido a que «la reactivación del turismo reduciría la oferta de viviendas, aumentando su precio». De cara al segundo semestre, la asociación también estima que podría haber un endurecimiento de las condiciones de financiación.

A pesar de que los tipos de interés están en mínimos y que la banca no parece estar dispuesta a aparcar la guerra hipotecaria, «la precariedad laboral y la delicada situación de las empresas harán que los bancos incrementen sus exigencias con el objetivo de exigir garantías y protegerse ante posibles brotes de insolvencia», lo que significa que es probable que veamos un «endurecimiento de las condiciones bancarias, lo que supondría dificultades a los compradores e inversores para conseguir financiación hipotecaria.

Además de AESPI, Mutualidad de la Abogacía también espera una mejora del sector inmobiliario a partir de verano, mientras que idealista, con la cautela que exige un entorno de tanta incertidumbre como el actual, prevé la vuelta de las ventas de viviendas hasta niveles prepandemia, una caída del precio del alquiler y un posible repunte de los precios de venta. También espera más avances tecnológicos en el sector inmobiliario y un creciente interés por la periferia, sin que se produzca un éxodo al mundo rural.