Barcelona/ Unsplash

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El inmobiliario español divide sus pronósticos entre los optimistas y los que no lo son tanto. Según las previsiones de la inmobiliaria de lujo Barnes, el precio de la vivienda en la capital catalana bajará entre un 20% y un 30% en los próximos meses. Según ellos, el mercado premium de la ciudad es cada día más asequible, pues la mayor parte de la demanda, con absoluto protagonismo para el comprador nacional en ausencia del extranjero, busca propiedades a partir de los 300.000 euros y hasta el millón.

Las operaciones realizadas en septiembre ya se han cerrado con negociaciones a la baja del 10%-15% en un momento en el que el ‘techo’ del mercado está en los 7.000 euros por m2.

La vivienda media en el mercado de alta gama se busca como residencia principal, tiene alrededor de 150 m2, tres habitaciones, dos baños y zonas exteriores. La zona alta de Barcelona y Eixample continúan siendo la ubicación preferida de los compradores por la calidad del parque de viviendas, su tranquilidad y su seguridad. Si bien se prefieren viviendas reformadas o en buen estado, la demanda no descarta adquirir inmuebles a reformar siempre que se realicen rebajas notables en el precio de venta.

“Las bajadas de precio en los próximos meses son inevitables en un contexto como el que estamos viviendo. De hecho, la única forma de que Barcelona en particular y España en general vuelvan a ser atractivas para la compra de residencias es que los precios se ajusten a la baja, adaptándose a la realidad actual del mercado y a la capacidad financiera de la demanda. Los compradores de primera residencia no comprarán por encima del precio de mercado, mientras los inversores están esperando precios de ‘chollo’ que todavía no se están produciendo”, subraya Emmanuel Virgoulay, socio de Barnes Barcelona.

Tal y como indica el experto, el desequilibrio entre la oferta y la demanda y la drástica caída del PIB nacional han imposibilitado que el precio de la vivienda se mantenga una vez que el mercado ha vuelto a reactivarse tras el confinamiento. Así pues, la recuperación de las operaciones y de los precios de la vivienda irá ligada a la evolución de la pandemia, cuyo control no se espera hasta finales de 2021.