Mario Draghi, primer ministro de Italia y expresidente del BCE / Gtres

Mario Draghi, primer ministro de Italia y expresidente del BCE / Gtres

El expresidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, ha cogido las riendas del Gobierno de Italia para reconducir la situación económica en el país tras el golpe de la crisis del coronavirus.

El hombre que salvó al euro en los peores momentos de la crisis de deuda, y evitó el rescate internacional de España e Italia en 2012, se ha marcado una hoja de ruta muy clara: devolver a Italia el peso económico que le corresponde en Europa. En términos de PIB, es la tecera de la eurozona, por detrás de Alemania y Francia, y por delante de España.

Así lo dejó claro en su primer discurso en el Senado como primer ministro, en el que desveló qué medidas quiere tomar para colocar a Italia al frente de la recuperación del Viejo Continente. Su plan contempla bajar la presión fiscal, eliminar trabas administrativas, reforzar la seguridad jurídica para captar el interés de los inversores (locales y extranjeros) y reducir los gastos innecesarios. A pesar de que quiere impulsar la economía a través de los recursos públicos, Draghi ha insistido en la necesidad de garantizar la sostenibilidad de las cuentas italianas para no ‘ahogar’ a las futuras generaciones. 

Entre las promesas del mandatario italiano se encuentra una reforma profunda del impuesto sobre la renta, «con el doble objetivo de simplificar y racionalizar la estructura del gravamen, reduciendo gradualmente la carga fiscal y preservando la progresividad». En España, y a pesar de que los expertos han insistido en la necesidad de bajar los impuestos, el Gobierno activó en los Presupuestos Generales de 2021 una subida del IRPF a las rentas altas, así como un alza del Impuesto sobre el Patrmonio, del impuesto a las matriculaciones o a las primas de los seguros, entre otros.

Un panorama que ha llevado a muchas rentas altas a buscar nuevos destinos de residencia. En las últimas semanas, por ejemplo, destacan los movimientos que han protagonizado algunos ‘youtubers’, que han comunicado un cambio de residencia a Andorra para preservar su patrimonio. 

También sobre materia tributaria, Draghi descartó poner en marcha nuevos gravámenes como por ejemplo la Tasa Google o la Tasa Tobin, como ha hecho España. «Las experiencias de otros países nos enseñan que las reformas fiscales deben confiarse a expertos que sepan lo que puede pasar si se cambia un impuesto. No debemos olvidar que el sistema fiscal es un mecanismo complejo, cuyas partes están vinculadas entre sí. No es buena idea cambiar los impuestos de uno en uno. Una actuación global también hace más difícil que los grupos de presión presionen al Gobierno para que adopte medidas en su beneficio», explicó el mandatario. 

Por otro lado, el primer ministro italiano prevé aprovechar la recepción de los fondos europeos (unos 210.000 millones de euros en el caso del país, incluyendo ayudas directas y préstamos blandos) para hacer reformas estructurales, como por ejemplo una que permita reducir la burocracia de la Administración para recortar los plazos (que calificó como «inaceptables»), así como mejorar el marco regulatorio para impulsar la seguridad jurídica y captar más inversiones, incluyendo las procedentes del capital internacional. En este sentido, ha encargado a la Autoridad de Competencia un informe para saber qué trabajas están limitando los proyectos de inversión. 

La mejora del marco jurídico y el fomento de la seguridad también están entre las principales demandas de los expertos en España, sobre todo en el mercado inmobiliario y en el caso concreto del residencial ante la inminente llegada de la nueva Ley de Vivienda.

Por último, y consciente de los desequilibrios de la economía italiana (la deuda pública supera el 150% del PIB y es la segunda más alta de toda la UE tras la de Grecia), Draghi prevé reducir los gastos innecesarios y apostar por un aumento de los recursos públicos para fomentar la recuperación, pero sin descuidar la sostenibilidad de las finanzas públicas. «Cada despilfarro actual es una injusticia que cometemos con las generaciones futuras, un secuestro de sus derechos», sentenció el mandatario. 

Estas directrices que van a marcar la política económica del Gobierno tecnócrata, el cuarto en la historia de Italia, de momento están surtiendo efecto en los mercados. Como muestra, este botón: la prima de riesgo del país transalpino, que mide la distancia que separa al bono italiano a 10 años respecto al alemán, considerado el más seguro de Europa, se está reduciendo en las últimas semanas y permanece en mínimos de los últimos años, por debajo de los 100 puntos básicos.