Johnny Milano / The New York Times

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Algunas viviendas de la costa de Florida bañada por el Golfo de México han sobrevivido a la devastación del huracán Michael, de categoría 4. Sus propietarios cumplieron con la normativa referente a tormentas tropicales e invirtieron dinero para conseguir mantener sus casas en pie pese a vientos de más de 240 km/h. Revestimientos de hormigón armado o pilotes de 12 metros enterrados en la arena durante la construcción salvaron sus hogares.

El huracán Michael sorprendió a los expertos y autoridades por la fuerza con la que tocó tierra en Florida. Alcanzó la categoría 4 (sobre un máximo de 5) sobre unas costas que están más que acostumbradas a sufrir estas severas inclemencias meteorológicas. Sin embargo, no todas las edificaciones están preparadas para soportar vientos que superan los 200 km por hora.

Muchas de las construcciones que fueron borradas del mapa se construyeron antes de 1992. Ese año, el destructivo huracán Andrew arrasó la península de Florida con hasta 65 fallecidos y miles de millones en daños. A partir de entonces, se empezó a requerir para las nuevas construcciones la capacidad de soportar vientos de hasta 240 km/h.

El código de construcción de Florida se endureció en 2002, siendo más estricto en las viviendas construidas sobre la costa atlántica que las casas frente a la costa del Golfo de México, aunque la diferencia pasa de los 240 a los 280 km/h.

El gasto para remodelar las antiguas casas supone una inversión excesiva para muchas de las familias y muchos seguros no permiten los contratos en viviendas que se encuentran en zonas catalogadas de extremado riesgo de huracanes.

Según varios expertos, levantar una vivienda que cumpla con los requisitos para resistir un huracán pueden duplicar el precio del metro cuadrado de edificación. Imposible para muchas familias. Aunque otros afirman que con 30.000 dólares, unos 25.800 euros al cambio actual, se podrían hacer mejoras en las casas para soportar estas difíciles condiciones.

Las casas que se mantuvieron en pie están construidas sobre hormigón armado y se erigen sobre pilotes enterrados en la arena de más de 12 metros de altura. Este paso del aire sobre la base de la vivienda permite que no se la lleve volando, ni que quede inundada por las inundaciones que acompañan los fuertes vientos.

Las casas también se refuerzan con cables de acero, barras de refuerzo y más hormigón en las esquinas y zonas sensibles de las viviendas como las esquinas. El techo es otras de las zonas que más sufren con los huracanes. En muchos casos, se minimiza el espacio que hay por debajo del tejado para evitar que el viento lo levante.