El mercado inmobiliario español sigue saliendo bien parado en las recomendaciones de los grandes gurús internacionales. Uno de los últimos en pronunciarse ha sido Citi, que ha colocado a España como una de sus opciones favoritas en Europa. Los analistas del banco estadounidense incluyen el mercado de oficinas de Madrid en el grupo de segmentos que pueden conseguir los mejores retornos a lo largo del ejercicio 2018.

La nota a clientes de Citi es un nuevo espaldarazo al ladrillo español, que sigue mostrando una enorme capacidad de atracción entre los grandes inversores mundiales. En 2017, el mercado madrileño de oficinas firmó su mejor ejercicio desde que empezó la crisis.

Según datos de BNP Paribas, la contratación de suelo para oficinas en la capital alcanzó los 525.000 m2, un 22% más que en 2016. Y, según la misma fuente, la demanda de oficinas en el último trimestre del año pasado se disparó un 56%. Unas alzas que se producen en un entorno de revalorización de los precios.

Según el banco galo, éstos –que alcanzaron incluso los 36 euros por m2 en los edificios de oficinas más exclusivos de Madrid- crecieron en el último trimestre de 2017 hasta un 7,3% respecto al mismo período del año anterior. Unas cifras que expresan fielmente el vigor del segmento que, según los cálculos de CBRE, marcó las diferencias el año pasado con un volumen de inversión de 782 millones de euros, un 4% más que en 2016.

El atractivo de la ciudad está aumentando con el paso del tiempo, y ya ha logrado colarse entre las cinco metrópolis europeas más interesantes para los inversores de cara a este año. 

Junto al de Madrid, Citi destaca también los mercados de oficinas de Milán y el alemán y se muestra positivo con el de París (he elevado la recomendación de la gala Gecina a neutral). Por el contrario, se muestra mucho más cauto respecto a Londres, porque la ralentización de la demanda puede provocar un aumento del producto disponible que afecte a los precios.

Además, los analistas del banco estadounidense aseguran que el mercado residencial español está en la parte inicial del ciclo, algo que también sostiene el propio sector, y que su crecimiento está avalado por una elevada demanda, por un volumen limitado de existencias y por la subida de los precios. 

Con un crecimiento del 3,1% en 2017 –ya son cuatro años consecutivos al alza- el vigor de la economía española avala el tirón del negocio residencial. La salida a bolsa de Metrovacesa, que debuta hoy, y el previsible de promotoras que esperan su turno para dar el salto al mercado de valores como Vía Celere y a Aelca son la mejor expresión de la buena salud de un sector que está volviendo a la bolsa por la puerta grande.