Gtres

Gtres

PSOE y Podemos todavía están negociando los detalles de su posible pacto de Gobierno y a algunas de sus medidas estrella ya les empiezan a llover las críticas. La última de ellas llega de manos del Instituto de Estudios Económicos (IEE), que ha presentado un informe en el que repasa cuáles deben ser las prioridades del nuevo Ejecutivo en materia económica.

En su opinión, los esfuerzos deben estar en reducir la deuda pública y el déficit, aprovechando el momento de bajos tipos de interés, y ajustar el gasto público, y no subir los impuestos. Y esta es, precisamente, una de las parcelas en las que están negociando Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

“Desde la crisis de 2008, la deuda pública y privada mundial se ha multiplicado por cuatro, por lo que es una variable a la que prestar atención. En el caso de Europa, el problema está principalmente en la deuda pública, ya que las familias y las empresas se han desendeudado de forma muy significativa”, explica Íñigo Fernández de Mesa, presidente del IEE, ex director general del Tesoro Público y ex Secretario de Estado de Economía.

España es actualmente el séptimo país de la Unión Europea con mayor deuda pública, que ronda el 98% del PIB y destina en torno al 6% del PIB al pago de intereses de la deuda. Una cifra que prácticamente triplica a la que existía en 2007 (cuando representaba el 35% del PIB) y que supera con creces el 60% que establece Bruselas como nivel óptimo.

¿Y qué consecuencias tiene una deuda tan elevada como la doméstica? La respuesta es que resta potencial al crecimiento económico. De hecho, diferentes estudios económicos internacionales aseguran que la deuda pública es perjudicial para la economía cuando rebasa el 90-95% del PIB del país. Por tanto, España estaría en una situación de riesgo y será más vulnerable a la hora de afrontar un futuro (e hipotético) stock financiero.

Otra de las críticas del IEE a los últimos Gobiernos es que han desaprovechado la oportunidad que brinda un mercado con los tipos de interés en mínimos históricos para llevar a cabo más reformas estructurales. De hecho, el organismo sostiene que los países están aprovechando la política monetaria ultraexpansiva para financiarse barato, pero se han olvidado de acometer reformas.

“Antes de que el Banco Central Europeo (BCE) pusiera en marcha el programa de compra de deuda (QE) todavía vimos más acción por parte de los países, pero desde entonces los Gobiernos parecen estar anestesiados. Precisamente cuando los países han tenido más margen para hacer reformas, menos han hecho. Este ha sido un efecto no previsto del QE”, agrega Fernández de Mesa, quien resalta que “cuando vuelva la normalidad monetaria, los inversores empezarán a fijarse más en los fundamentales de los países y subirán los costes de financiación.

Subir impuestos, un error

Según el IEE, la política económica de España no puede centrarse en subir impuestos. “Una subida de impuestos tiene mucho efecto, sobre todo por la pérdida de confianza que genera en las empresas. Es algo que afecta a la inversión, la competitividad, el crecimiento económico y el empleo, y además es una medida que tiene unos efectos temporales, no estructurales”, detalla el número dos del IEE. Se estima que un alza impositiva resta medio punto de crecimiento al PIB en el primer año en vigor y hasta un 2% en los cuatro primeros años. Además, retrotrae un 4% la inversión en los cuatro primeros años. 

El organismo insiste en que la subida impositiva es especialmente perjudicial cuando se produce sobre el Impuesto de Sociedades, sobre el Impuesto de Sucesiones y Donaciones y sobre el Impuesto del Patrimonio. “España tiene margen para bajar los tributos de Sociedades y los que se aplican sobre el capital sin que haya un impacto en la economía”, aclara.

Y estos son precisamente algunos de los impuestos que podrían cambiar en la próxima legislatura. Entre las propuestas que están estudiando PSOE y Podemos en materia fiscal destacan la eliminación de las bonificaciones y deducciones en el Impuesto de las Sociedades, para que todas las empresas paguen al menos el 15% de sus beneficios a través de esta figura, así como crear nuevos tributos a las transacciones financieras y a las grandes tecnológicas. Todo ello sin olvidar la subida del IRPF a las rentas altas, la subida del IRPF a las rentas del ahorro y la subida del Impuesto del Patrimonio.

Cuando uno quiere imponer la política sobre la economía, la economía siempre se acaba imponiendo sobre la política. Aplazar ciertas decisiones conlleva riesgos y tener que hacer frente en el futuro a una situación peor”, alerta Gregorio Izquierdo, director general del instituto, quien sostiene que “en este sentido, España no tiene margen”.

La vía de escape: recortar gastos

Entonces, ¿qué opciones hay entonces para reducir la deuda? La respuesta es buscar la eficiencia del gasto público y eliminar duplicidades y gastos superfluos. 

Según un estudio que ha realizado la OCDE en 36 países, el gasto se podría reducir de media un 30% sin alterar la calidad de los servicios públicos. En el caso de España, el porcentaje de margen sube incluso al 40%. Y es que no podemos olvidar que somos el tercer país de la Unión Europea donde los ingresos públicos cubren menos gastos.

Para entenderlo, basta repasar la clasificación que realiza cada año el Institut Économique Molinari bajo el nombre de ‘Día de la Deuda’. Este estudio pretende arrojar luz sobre cuántos gastos públicos son capaces de pagar los países gracias a los ingresos públicos. Según los datos del año 2018, la mitad de la UE logra financiar vía ingresos públicos los gastos de todo un año y les sobra dinero. Pero España no está entre esos países.

De hecho, somos el tercer país con el peor dato, solo superados por Chipre y Rumanía. En concreto, los ingresos públicos de 2018 solo sirvieron para pagar los gastos hasta el 9 de diciembre. Desde ese día hasta el 31 de diciembre se tuvieron que pagar emitiendo más deuda pública. Estas son las fechas de cada país:

Noviembre de 2018 Diciembre de 2018 Enero de 2019
Día 24: Chipre Día 9: España Día 1: Austria
Día 30: Rumanía Día 11: Reino Unido Día 1: Irlanda
  Día 13: Hungría Día 2: Croacia
  Día 15: Francia Día 4: Dinamarca
  Día 15: Italia Día 6: Eslovenia
  Día 22: Eslovaquia Día 6: Lituania
  Día 24: Letonia Día 6: Suecia
  Día 25: Finlandia Día 8: Grecia
  Día 25: Media UE Día 10: República Checa
  Día 26: Bélgica Día 13: Países Bajos
  Día 26: Estonia Día 15: Alemania
  Día 27: Portugal Día 17: Bulgaria
  Día 29: Polonia Día 19: Malta
    Día 23: Luxemburgo

Por eso, el presidente del IEE insiste en que “donde hay margen es en la eficiencia del gasto público. Si subes los impuestos va a subir la deuda, porque va a frenar el crecimiento económico. Y si lo que busca el Gobierno es el bienestar de los ciudadanos, lo que no se puede hacer es una política que va encaminada a aumentar la deuda”.

Y, como concluye el organismo, las “claves para que la deuda sea sostenible son la consolidación fiscal (que se consigue con una contención y una eficiencia de los gastos públicos), las reformas estructurales que asienten el crecimiento económico y crear un clima político, institucional y regulatorio estable, predecible y moderado”.