El euríbor a 12 meses sigue cayendo a plomo. Y es que el indicador de referencia para la mayoría de las hipotecas en España ha terminado mayo con una media mensual del -0,127%. Se trata del decimosexto mes consecutivo en el que cierra en terreno negativo y de un nuevo mínimo histórico.

De momento, y lejos de cambiar de tendencia, parece que el índice todavía puede seguir dando alegrías a miles de hipotecados que tienen firmado un préstamo a tipo de interés variable.

La primera vez que el euríbor a 12 coqueteó con el terreno negativo fue en febrero del año pasado y, desde entonces, no ha dado síntomas de volver a situarse cerca del 0%. De hecho, en los últimos meses no hace otra que renovar sus propios récords.

La buena noticia es que durante este tiempo las hipotecas variables referenciadas al euríbor se han ido abaratando, aunque cada vez la rebaja en la cuota hipotecaria mensual es más reducida: se sitúa entre el 1% y el 2%, dependiendo de la cuantía del préstamo y del plazo de devolución del mismo. Para una hipoteca media, el ahorro se situará en torno a 6 euros mensuales y unos 70 euros anuales. 

Recordemos que el tipo de interés de un préstamo variable está formado por un diferencial (que es el interés que fija el banco) y un índice como puede ser el euríbor, de ahí que cada vez que la entidad revise las condiciones de una hipoteca de este tipo el resultado sea una rebaja.

Los expertos creen que en la próxima primavera podríamos ver un cambio de tendencia y el euríbor se acercará a terreno positivo, aunque de momento están sobre la mesa nuevos descensos. ¿La prueba? A pesar de que la media de mayo se ha situado en el -0,127%, en el último día del mes el índice ha llegado a tocar el -0,131%. De cerrar junio en esos niveles, el índice volvería a marcar un nuevo mínimo histórico.

¿Y cómo es posible que el indicador lleve más de un año en terreno negativo? La respuesta está en las medidas extraordinarias que mantiene operativas el Banco Central Europeo (BCE). Actualmente, los tipos de interés en la eurozona se sitúan en el 0,0% (un nivel en el que llevan estancados desde hace más de un año), mientras que los bancos que dejen guardado su exceso de liquidez en las arcas del BCE en vez de ponerlo en circulación deben pagar un interés del 0,4%. Además, el guardián del euro sigue comprando deuda pública y privada en los mercados secundarios por un importe mensual máximo de 60.000 millones de euros (hasta abril, el tope eran 80.000 millones de euros).

Todas estas políticas expansivas están arrastrando los tipos de referencia, incluido el euríbor, que es el interés al que están dispuestos los bancos a prestarse entre sí. Si las previsiones de los expertos aciertan, al euríbor le podría quedar un año en terreno negativo. Lo que parece claro es que 2018 se perfila como el año de cambio. Según aseguró José Manuel González-Páramo, consejero ejecutivo de BBVA y miembro del Consejo de Gobierno del BCE entre 2004 y 2012, el precio del dinero podría encarecerse a finales del año que viene. Una previsión que coincide con la de otros muchos expertos.

No podemos olvidar que existe una correlación histórica entre el euríbor y los tipos de interés, por lo que cuando el precio del dinero sube o baja, el indicador sigue su mismo camino.

En los próximos meses, sin embargo, no se esperan grandes cambios, ya que la inflación en la eurozona sigue lejos del objetivo del BCE: estar cerca del 2%, pero por debajo de dicho nivel.