La M-30 es la vía de circunvalación más conocida de España. Más de 300.000 vehículos la recorren diariamente para distribuirse por los barrios de Madrid.

La carretera transcurre junto a algunos hitos arquitectónicos de la ciudad como la torre de comunicaciones de RTVE, el famoso Pirulí; el Ruedo, el edificio de realojo diseñado por Sáenz de Oiza; la Piscina Club Estella o el Centro Cultural Islámico de Madrid, comúnmente conocida como Mezquita de la M-30. Sin embargo, por su diseño espectacular, hay una construcción que marca la diferencia: el Edificio de Los Cubos.

“Desde que se terminó de construir en los años 80, el edificio siempre ha sido un referente y, de hecho, por mi experiencia como arquitecto, un referente odiado y amado al mismo nivel”, nos cuenta Carlos Brassi, arquitecto y director asociado de Chapman Taylor.

El diseño en forma de paralepípedos acristalados sujetos a dos columnas de hormigón gigantes es tan llamativo que casi es imposible no echarle un vistazo rápido cuando se recorre el sector este de la M-30, entre la salida 4 y 5, que es donde se ubica.

“Se empezó a diseñar en el año 74 por los arquitectos franceses Michel Andrault, Pierre Parat, Aydin Guvan y Alain Capieu; el encargo fue realizado por una compañía francesa de seguros AGF (Assurances Generales de France). El edificio albergó la sede central en España de la financiera”, explica Brassi, quien nos da las claves de su diseño: “La concepción del edificio participa de la corriente brutalista que empezó Le Corbusier, pero se identifica más con la corriente metabolista japonesa liderada por Kenzō Tange”.

El Movimiento Metabolista

El Movimiento Metabolista fue una corriente arquitectónica japonesa de principios de los 60. Los arquitectos y urbanistas metabolistas creían que las ciudades no son entes estáticos sino que están en constante cambio orgánico, con un metabolismo propio; de ahí que el diseño de este movimiento se base en crear un espacio a partir de una infraestructura que funciona como columna vertebral y sobre la que se acoplan otros elementos que pueden ser reemplazables como si fueran células de un organismo.

“Era una aquitectura visionaria que imaginaba una sociedad futurista con un crecimiento exagerado que necesitaba una serie de infraestructuras de tamaño desproporcionado y, sobre todo, escalables en el tiempo. De ahí viene la denominación de movimiento metábolico, porque se asemeja al crecimiento de un organismo vivo”, detalla Brassi.

Una nueva vida para Los Cubos

Ya en la década de los 2000, el edificio se convirtió en una sede del Ministerio de Ciencia e Innovación y una década más tarde, en 2011, albergó la Secretaría de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación.

De ahí pasó a su desuso hasta que en 2017 lo adquirió Therus a su anterior dueña, Realia. Therus vende el edificio a Henderson Park y se responsabiliza de los trabajos de promoción inmobiliaria y reforma del edficio. Para realizar el proyecto de la reforma se contrata al estudio Chapman Taylor.

“La reforma ha sido un reto porque el espacio ha rejuvenecido décadas. Hemos mejorado todos los elementos clave para su habitabilidad y usabilidad. Desde la iluminación, el acceso al edificio, los acabados de las oficinas, los materiales, el vestíbulo, etc. Incluso hemos mejorado la distribución de las plazas de parking, dando preferencia a los vehículos eléctricos para su recarga. En cuanto a las oficinas, hay distribuidos 14.000 metros cuadrados en los nueve niveles. Y hemos aprovechado dos de la terrazas para crear espacios de eventos y relax. El edifico cumple todos los requisitos de los actuales edificios de oficina. Conseguimos, no con poco esfuerzo, tener una certificación Leed Gold, que para un edificio de los años 80 es todo un hito”, asegura Brassi.

Todo un desafío para darle una nueva vida al edificio más emblemático de la M-30, con el obstáculo añadido de toparse con un pandemia mundial que truncó los planes del propietario y el promotor. “Cuando acabamos la reforma, a principios de 2020, el edificio estaba prácticamente alquilado. Pero entonces vino la Covid19 y ya sabemos lo que pasó”, detalla Brassi.

El edificio de Los Cubos tendrá que esperar a que la vacuna haga su efecto para volver a ser un vigía activo en la M-30.