Mario Draghi, presidente del BCE

Mario Draghi, presidente del BCE

Gtres

La última reunión del Banco Central Europeo (BCE) se ha saldado sin sorpresas. Tal y como esperaban los expertos, la máxima autoridad monetaria en la eurozona ha decidido mantener intactas las medidas de estímulo que puso en marcha hace un año para animar la economía y la inflación.

En concreto, ha dejado estables los tipos de interés en el 0,0%, el nivel más bajo de la historia, y ha anunciado que seguirá comprando hasta 60.000 millones de euros mensuales de deuda pública y privada hasta diciembre. También ha mantenido sin cambios el interés que cobra a los bancos por depositar su dinero en el -0,4%. Además, ha vuelto a insistir en que no le temblará el pulso para tomar medidas adicionales si las condiciones del mercado se vuelven adversas.

“El Consejo de Gobierno confirma que las compras netas continuarán al nuevo ritmo de 60.000 millones de euros mensuales hasta el final de diciembre de 2017 o hasta una fecha posterior si fuera necesario y, en todo caso, hasta que el Consejo de Gobierno observe un ajuste sostenido de la senda de inflación que sea compatible con su objetivo de inflación. las perspectivas fueran menos favorables, o si las condiciones financieras fueran incompatibles con el progreso del ajuste sostenido de la senda de inflación, el Consejo de Gobierno prevé ampliar el volumen y/o la duración de este programa”, ha asegurado el comunicado remitido por el organismo.

Respecto al precio oficial del dinero, el guardián del euro ha dejado claro que sigue esperando que permanezca en los niveles actuales, o incluso por debajo, durante un periodo de tiempo prolongado y mucho más allá del horizonte de nuestras compras de activos”.

Son justo estas palabras las que hacen creer a los analistas que el organismo liderado por Mario Draghi no realizará un movimiento al alza de los tipos de interés, al menos,  hasta finales del próximo año. Gran parte del mercado incluso aplaza la decisión hasta 2019.

Si tenemos en cuenta que hasta final de año el programa de compra de deuda seguirá activo con una cantidad de hasta 60.000 millones de euros mensuales, todo apunta a que en los meses posteriores (esto es, en el arranque de 2018) irá reduciendo poco a poco su programa hasta iniciar la retirada total de los estímulos. Una vez llegado ese momento, y si nos atenemos a las palabras de Draghi, tendría que pasar tiempo hasta ver un repunte del precio del dinero, lo que nos llevaría a finales del año que viene o incluso a principios de 2019.

El euríbor a 12 meses, de hecho, de momento no está adelantando ningún movimiento al alza para el próximo año. A la espera de lo que suceda en las próximas horas, todo apunta a que el indicador de referencia para la mayoría de las hipotecas en España renovará en abril sus mínimos históricos al situarse cerca del -0,12%.

Estos niveles récord del euríbor coinciden en el tiempo con la fuerte mejora de la confianza económica en la eurozona, que en abril ha alcanzado una cota no vista desde verano de 2007. Y es que el crecimiento se está acelerando en los últimos trimestres: en la recta final de 2016, el PIB del conjunto de la eurozona creció un 0,5% intertrimestral, una décima más que en los tres meses anteriores. Las previsiones que maneja la Comisión Europea de cara al ejercicio en curso apuntan un crecimiento del 1,6% para este año y del 1,8% para 2018.

A pesar de la mejora económica, los expertos creen que la inflación ha tocado techo este año y que irá plegando velas a los próximos meses para terminar 2017 muy por debajo del objetivo del BCE: cerca del 2%, pero por debajo de dicho nivel. Durante los últimos meses, los precios han subido con fuerza como consecuencia de los precios del petróleo y la electricidad, aunque la inflación subyacente (que no tiene en cuenta la energía ni los alimentos) está todavía en un nivel inferior.

Así, y mientras el IPC alcanzó en febrero el 2% en el conjunto de la eurozona, en marzo el índice se redujo hasta el 1,5%. En el caso de España, la inflación adelantada de abril se sitúa en el 2,6%, cuatro décimas por debajo del 3% registrado en los dos primeros meses del ejercicio. Por tanto, y ante la previsión de que los precios se mantengan estables y por debajo del objetivo monetario, el guardián del euro no parece tener motivos suficientes como para dar un giro brusco a sus políticas y empezar a subir los tipos de interés.