Autoconsumo

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En los últimos meses el precio de la luz en España está alcanzando niveles exorbitantes, hasta tal punto de que se ha convertido en una de las principales preocupaciones de los consumidores. Respecto al año pasado, la factura se ha incrementado en un 240%, y son muchos los días en los que el precio del megavatio ha rebasado los 200 euros. Los factores que influyen en esta subida son diversos. La borrasca «Filomena», a principios del 2021, ya tuvo un impacto considerable en la factura, pero ha sido a partir de este verano, coincidiendo con la entrada en vigor de la nueva tarifa, cuando la situación se ha desbordado.

¿Por qué sube la factura de la luz?

Una de las primeras cuestiones que es necesario saber para entender bien este problema es cómo se fija el precio de la electricidad. Esta acción se realiza a través de una subasta en la que productores y comercializadoras se ponen de acuerdo para fijar un precio diario. La variable que determina estas negociaciones es la ley de la oferta y la demanda entre estos agentes.

Durante verano, la demanda de electricidad se disparó debido a las elevadísimas temperaturas que se alcanzaron prácticamente a diario. Para atender esta creciente demanda, se ha tenido que recurrir a otras fuentes de energía, como son el gas o el carbón. El problema es que estas fuentes de energía tienen unos costes variables más altos. Al no ser posible atender la demanda de luz, acuden a otro tipo de energías más económicas y el precio de la luz termina disparándose.

Por otro lado, se encuentra el aumento de los precios en el mercado de emisiones. El precio de los derechos de emisión también ha sufrido un incremento notable y esto también ha tenido un impacto determinante en la subida de precios. Dicha situación ha provocado que muchas familias se planteen recurrir a las energías renovables y al autoabastecimiento.

¿Qué es el autoconsumo?

El auge del autoconsumo en los últimos tiempos se debe a múltiples factores. Hace unos años, las instalaciones de paneles solares tenían un elevado coste, que se ha ido reduciendo significativamente con el paso del tiempo. Hoy en día es mucho más asequible una instalación de estas características y, además, los trámites que se deben llevar a cabo son menores. De esta manera, la instalación de paneles solares se ha convertido en una opción cada vez más rentable y demandada por los consumidores.

El autoconsumo como solución para reducir la factura de la luz

El autoconsumo es una forma de generar energía obteniéndola en el mismo punto de consumo o en uno muy cercano, como sucede con los paneles fotovoltaicos. Las ventajas que ofrece esta forma de abastecerse son numerosas y suponen un claro beneficio para el medio ambiente, que, como es sabido, se encuentra en un momento muy delicado. Estas ventajas incluyen un gran ahorro en la factura de la luz, una reducción en la emisión de CO₂ y un gran apoyo para la necesaria transición energética.

Existen diferentes tipos de autoconsumo (térmico, fotovoltaico, mini eólico y biomasa) y la instalación de paneles solares corresponde al autoconsumo fotovoltaico. Gracias a ellos, se consigue aprovechar la radiación solar para transformarla en electricidad.

¿Cómo pasar a la energía fotovoltaica?

La energía fotovoltaica es una fuente de energía renovable que utiliza la radiación solar para transformarla en electricidad. Gracias al efecto fotoeléctrico, se consigue que ciertos materiales absorban fotones, o partículas lumínicas, y liberen electrones. De esta manera se genera la corriente eléctrica.

El funcionamiento de los paneles solares requiere un dispositivo semiconductor, el cual se denomina célula fotovoltaica que está hecha de silicio monocristalino o amorfo. Este no es el único material que se puede utilizar para estas células, ya que es válido cualquier material semiconductor de capa fina.

Las células de silicio monocristalino se consiguen a partir de una única pieza de silicio puro. Estas logran una eficiencia en los paneles, ya que puede llegar a alcanzar entre el 18% y el 20%. Las células de silicio policristalino resultan más económicas, ya que se elaboran a partir de varios cristales, aunque no por ello pierden eficiencia. Por último, con el silicio amorfo se elabora una red de cristales más desordenada. En este caso, la eficiencia sí es menor, a igual que su precio. 

Todo mecanismo de placas solares está formado por varias partes:

  • Regulador. Este se encarga de controlar la generación de la electricidad y las baterías, con el objetivo de que no se sobrecarguen. De esta manera se consigue prolongar su vida útil.
  • Acumulador. Se trata de una forma de almacenar energía mediante baterías, para prevenir un desabastecimiento en caso de mal tiempo y menor radiación solar.
  • Inversor. Necesario para convertir la corriente continua en corriente alterna.
  • Panel fotovoltaico. Compuesto por células fotovoltaicas encargadas de producir electricidad, aprovechando la luz que incide sobre ellas.

Como hemos visto, el auge de la energía fotovoltaica se debe a las mejores tecnológicas y a un descenso considerable en los precios. Hoy en día, el coste de generar electricidad resulta altamente competitivo respecto a la energía convencional, sobre todo si tenemos en cuenta los últimos meses. Es por este motivo que las placas solares han empezado a perfilarse como una solución para no pagar tanta luz. Poco a poco, su presencia es cada vez más habitual en núcleos urbanos y en zonas rurales.

    Con todo, los mecanismos de autoconsumo son el futuro de la energía. Y no sólo por las ventajas que ofrecen en cuestión de ahorro, sino por el gran avance que suponen para cuidar el medio ambiente y frenar el cambio climático.