El precio de la vivienda en la ciudad australiana de Sydney ha aumentado un 5% en el último año y el precio medio está en 1,1 millones de dólares australianos, es decir, es el segundo mercado de viviendas más caro del mundo, en relación con los salarios, sólo después de Hong Kong. Y en Australia los precios se han cuadruplicado en los últimos 20 años y, como consecuencia, la proporción de personas de entre 35 y 44 años con una vivienda en propiedad ha pasado de representar tres cuartas partes hace 26 años a menos de dos tercios.  

El precio de la vivienda está aumentando en parte por el abaratamiento de los costes hipotecarios. El banco central de Australia mantiene desde agosto los tipos de interés en el 1,5%, un nivel récord. Pero una causa más importante es el constante aumento de la población en este país, que está creciendo 350.000 habitantes por año. Y la inmigración representa la mitad de esta cantidad. 

Y el incesante aumento de precios está atrayendo a los especuladores. De hecho, el 40% de los préstamos hipotecarios los firman oportunistas, en lugar a propietarios particulares. Los millennials muestran su indignación porque ven que las viviendas se han convertido en un bien inaccesible. 

El Gobierno ya ha anunciado que aumentará la oferta de vivienda, con la aprobación de más suelo urbanizable para levantar inmuebles residenciales. Además, ha señalado que destinará billones en transporte urbano para mejorar la conexión de las viviendas con el centro de las ciudades.