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Los compradores jóvenes son los que suelen tirar de financiación bancaria para poder comprar una vivienda, aunque no son los únicos. Es posible conseguir un préstamo hipotecario con más de 50 o incluso 60 años, pero siempre y cuando se den las condiciones adecuadas.

Javier Lainez, director de operaciones de idealista/hipotecas, recuerda que “actualmente no existe un único criterio para determinar si un cliente puede o no optar a una hipoteca en función de su edad, ya que en el cálculo intervienen distintas variables y cada banco tiene sus propias políticas de riesgos”.

¿Y cómo se puede saber si uno está a tiempo de pedir y conseguir un préstamo? Según Lainez, el punto de partida para saber la edad máxima en la que se puede conseguir una hipoteca es tener en cuenta a cada uno de los solicitantes del préstamo, en el caso de un matrimonio o una pareja.

“Imaginemos un matrimonio en el que él tiene 50 años y ella, 40 años. ¿En quién se fija el banco para calcular la edad máxima? Hay algunos que tienen en cuenta al interviniente de más edad, otros al de menos, mientras que otros se fijan en quién tiene más ingresos. Con lo cual, si intervienen al menos dos personas, todo depende del banco al que vayas. Por eso, es importante conocer los criterios de diferentes bancos para poder comparar y elegir bien”, explica el experto.

Otro de los requisitos que se tiene en cuenta, y que sería la referencia cuando el solicitante es una sola persona, es que su edad, sumada al plazo de la hipoteca, no exceda un periodo concreto de tiempo: generalmente se fijan 75 años como límite. Así, si el cliente tiene 65 años, el plazo de la hipoteca no podría superar los 10 años, mientras que el préstamo podría ser de hasta 20 años si la edad del cliente es de hasta 55 años.

Ese límite de 75 años es el que marca la mayoría de las entidades en España, y es la referencia para Abanca, Bankinter, Kutxabank o Ibercaja, mientras que otras como BBVA o EspañaDuero reducen el plazo máximo a 70 años. En cambio, Santander y Bankia lo extienden hasta los 80 años, lo que significa que podrían ser una buena alternativa para los usuarios más longevos.

“De nuevo, vemos la importancia de saber cómo está el mercado para tener claro qué entidad estaría dispuesta a financiar cada caso en particular, para lo que se pueden utilizar comparadores online”, insiste Lainez. [Consulta aquí el comparador de idealista/hipotecas]

Recordemos que, por recomendación del Banco de España, el plazo máximo al que puedes pedir una hipoteca es de 30 años, aunque hay entidades que pueden llegar a los 40 años, y que en el caso de las segundas residencias (por ejemplo, una casa en la playa o en la montaña) el límite se reduce a 25 años. Así pues, si un cliente quiere pedir un préstamo para comprar una vivienda habitual y necesita devolver el préstamo en 40 años, la edad máxima para pedirlo serían 40 años en el caso de que opte por Santander o Bankia, y 35 años en el caso de la mayoría de las entidades. 

Además, a la hora de pedir una hipoteca es importante otra variable: la capacidad de endeudamiento del solicitante o solicitantes. Y es que, a pesar de que la norma dice que la cuota no debe exceder el 35% de los ingresos mensuales para que se pueda pagar cómodamente (es decir, que la hipoteca no se ‘coma’ más de una tercera parte de lo que se gana), los bancos son conscientes de que, a mayor edad, mayor debe ser la capacidad de endeudamiento.

“Una persona con 60 años que quiera comprarse una segunda residencia, tendría entre 10 y 20 años para pagar la hipoteca. Cuantos más años tengamos, menos tiempo tendremos para pagar el préstamo y, por tanto, mayor debe ser nuestra capacidad de endeudamiento”, aclara Lainez.

Otro de los factores determinantes es el denominado ‘Loan To Value’ (LTV), un término que viene a determinar qué porcentaje del precio de la compra está dispuesto a financiar el banco. En los últimos tiempos, y aunque existen excepciones al alza y algunos bancos financian el 90% o incluso el 100% en terminados casos, el criterio más habitual es que la hipoteca represente un máximo del 80% del precio de compra, lo que significa que el otro 20% restante más los gastos de la compraventa (impuestos, notario, Registro de la Propiedad…) corre a cargo del cliente.

Éste es precisamente uno de los talones de Aquiles para los compradores más jóvenes, que encuentran en la necesidad de tener ahorros previos el principal escollo para acceder al mercado de la vivienda en propiedad. Según un estudio reciente de idealista, en Madrid se necesita contar como mínimo con 24.330 euros para poder comprarse una vivienda, y eso en el barrio con las viviendas de dos habitaciones más económico de la capital: San Cristóbal, en el distrito Villaverde. Los ahorros se disparan por encima de 80.000 euros en barrios como Imperial (distrito de Arganzuela), Aravaca (Moncloa), Fuente del Berro (Salamanca) o Vista Alegre (Carabanchel).