Sancal

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El salón es uno de los espacios de la casa donde más tiempo pasamos: que si la tele, la comida/cena, que si los juegos con los niños, el momento de relax con la lectura o la música… y el merecido descanso en nuestro sofá. Ay el sofá, cuantas alegrías (o penas) nos puede dar según lo elijamos: que si reclinable, que si más duro o más blando, que si con los reposabrazos más anchos o menos…

No es sencillo elegir un sofá y además, la cuestión se complica porque hay mil opciones. Por eso os proponemos una guía muy socorrida para cuando tengáis que decantaros por uno. El arquitecto Pablo García, de Atrezo Arquitectos, nos ayuda en la tarea.

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Ubicación y disposición

El sofá no estará solo en el salón, debe ‘maridar’ con el resto de muebles y complementos. Puede resultar difícil elegir dónde ponerlo: “El lugar perfecto existe y tienes que encontrarlo. Para ello es importante que dibujes un plano de la habitación, ubiques la puerta, ventanas y la toma de TV. Ten en cuenta cuantos sois en casa e imagina diferentes situaciones y ambientes. En función de lo anterior podrás saber si es mejor un sofá cuatro plazas, tres plazas y dos butacas, un sofá en L, un sofá con chaiselongue, dos sofás y un puf… Los sofás modulares son tremendamente versátiles. Al poder separarse en módulos la combinación crea distintos tipos de sofás y ambientes. Puedes alinearlos, unos delante y otros detrás, enfrentarlos..”, comenta.

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Dimensiones

Esta cuestión no es baladí, porque en las tiendas se suelen ver muy bien los sofás y cuando te lo llevan a casa puedes percatarte de que ¡has metido un camión en el salón! “El sofá debe estar proporcionado con el espacio, esta es la clave. No puede ser extremadamente grande si el salón no lo es, ni que parezca un sofá perdido en la habitación por ser muy pequeño. Estas proporciones se obtienen de dibujar nuevamente el sofá en planta y ver que se dejan las medidas necesarias de separación a la mesa o al paso. No hace falta que sean excesivas, con 60-70 cm es suficiente. También dibuja el sofá en alzado con la altura de techo de la estancia, ya que la altura del respaldo influye en la sensación de que la estancia es mayor o menor”, añade García.

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El estilo y el color 

Son cuestiones también fundamentales. Son cuestiones más personales que suelen conllevar bastante tiempo. “Las posibilidades son infinitas y si lo puedes personalizar mejor. Lo ideal siempre es un sofá a medida, desde su tamaño hasta su color, forma y acabado. El color importa, sobre todo en su combinación con los cojines y con las butacas o el resto de asientos que le acompañen. Nuestro consejo es usar contrastes armónicos complementarios”.

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La comodidad y el material del sofá

En general, no habría que comprar nunca un sofá sin sentarse previamente en él, no hay que olvidar que pasaremos muchas horas utilizándolo. La comodidad depende de nuestra altura y de las dimensiones del asiento. “Sentados tenemos que tener la sensación de que las piernas no nos cuelgan y que el respaldo permite que la posición de la espalda esté lo más recta posible”, explica. El material con el que está hecho determina la duración del propio sofá. Los desenfundables de algodón y poliéster son los más comercializados, al tacto son agradables y se lavan fácilmente en lavadora. “Otra opción sería la piel pero tiene sus ventajas e inconvenientes como todo. Es muy limpio, pero al primer tacto es frío y en verano la sensación es que se pega a nuestro cuerpo. No recomiendo en polipiel”, finaliza.

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