Casa dels Velers en la Via Laietana, con el Palau de la Música atrás / Wikimedia commons

Casa dels Velers en la Via Laietana, con el Palau de la Música atrás / Wikimedia commons

La Vía Laietana de Barcelona, la gemela arquitectónicamente a la Gran Vía de Madrid, ha pasado inadvertida para las grandes reformas urbanísticas de la ciudad. Según informó en su día el equipo de Colau, una remodelación de la vía supondría de entre 18 y 23 millones de euros. Pero finalmente solo se harán intervenciones puntuales que requerirán escasos 2 millones, muy lejos de la reforma integral que reclaman desde hace años vecinos y comerciantes.

Mientras las principales arterias de la ciudad se han ido actualizando y reformando con el paso del tiempo, la Vía Laietana parece ser la gran olvidada. El año pasado la regidora de Ciutat Vella, Gala Pin, anunció que en función de “la disponibilidad presupuestaria” presentarían dentro de su mandato un proyecto de reforma para la Vía Laietana. Pero ya avanzó Daniel Mòdol, regidor de Arquitectura, que las obras integrales no se harían en este periodo

Ayer, la regidora Gala Pin, junto al comisonado de Programas de Memoria, Ricard Vinyes, presentó el paquete de mejoras para lo que llamaron “vecinificación” de la vía Laietana. El gobierno municipal invertirá dos millones de euros para iniciar “un proceso de pacificación de la vía”. Se tratará, principalmente, de reformar la plaza Antoni Maura, la rotonda que te lleva a la catedral de Barcelona y, por otro lado, al mercado de Santa Caterina. De ella se eliminará la semirotonda y la parada de taxis. También, ampliarán los pasos de viandantes, mejorarán las aceras (sin ensancharlas) e impulsarán caminos a la escuela.

Pero todo ello se llevará a cabo con el próximo equipo de gobierno que lleve las riendas del Consistorio. De momento, sí está previsto para este mandato iniciar el proceso participativo que permita definir el proyecto final de la calle, para que se convierta en una arteria a la altura de la majestuosidad con la que se construyó a principios del siglo XX.

Otros de los cambios que realizarán será vinculados con la memoria histórica de la ciudad. La estatua que preside la plaza Antonio López, donde se ubica el antiguo edificio central de Correos, será retirada y se buscará nuevo nombre a la plaza. “Resignificaremos el espacio que hasta ahora hacía honor al comercio negrero con Cuba”, han explicado los regidores. De la misma forma, añadirán una placa que identifique la represión policial que se produjo en la comisaría del número 43 de la Via Laietana. 

Los comerciantes y vecinos, por su parte, ha mostrado su rechazo a lo que ellos consideran un sutil lavado de cara. Los colectivos vecinales llevan desde 2015 reclamando al gobierno municipal una rehabilitación integral. Como respuesta al paquete de medidas anunciado por el Ayuntamiento, las asociaciones han reclamado una de las más necesarias reformas, que sería ampliar las aceras y así reducir el tráfico.