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Las ciudades se encuentran en crecimiento constante. De hecho, los datos demuestran que la población urbana ha crecido de forma exponencial en las últimas décadas, hasta alcanzar más de 4.200 millones de personas, es decir, el 55% de la población mundial total. Un porcentaje que Naciones Unidas considera que seguirá creciendo en los próximos años, hasta superar el 65% antes de 2050.

Sin embargo, el suelo es finito, y muchas grandes metrópolis han asumido desde hace tiempo que la solución se encuentra en crecer en vertical, es decir, hacia arriba. En general, esto se traduce en demoler los edificios antiguos y reemplazarlos por otros de nueva construcción adaptados a las necesidades actuales. Pero esta no es la única solución posible, ya que el ingenio y la creatividad humana están aportando nuevas ideas para que las ciudades sigan creciendo de forma sostenible.

Una casa de diseño para vivir en los tejados de Nueva York

<img alt="Tiene unos 40 m2 y cuesta 100.000 euros" class="background-white" src="https://st3.idealista.com/news/archivos/2019-05/casa_de_diseno_tejado_ny.png?sv=i4FPzufx" data-has-syndication-rights="1" data-caption="Esta casa prefabricada se llama LoftCube / Pinterest" data-description="

Nueva York es una ciudad de casi 9 millones de habitantes (19 millones si incluimos el área metropolitana), con una densidad de población que supera las 10.000 personas por km2. En este contexto, los neoyorquinos se han dado cuenta de que necesitan nuevas ideas para aprovechar el espacio de la forma más eficiente posible. Algunas de ellas se han transformado en iniciativas para dar a las azoteas un mayor protagonismo. Unos espacios a los que no se les ha hecho mucho caso, pero que tienen un potencial increíble desde diferentes ámbitos, como la biodiversidad, la producción de alimentos, la cultura y el ocio o la vivienda.

En la ciudad que nunca duerme son muchos los que, ante la escasez de suelo, han decidido colonizar los tejados de edificios existentes. Sobre ellos han construido nuevas viviendas, con técnicas innovadoras, como la que ofrece LoftCube, una casa prefabricada que se caracteriza por ser muy liviana, ecológica y de diseño, y que por sus características puede ser transportada de un techo a otro incluso en helicóptero.

El Loftcube es una creación del arquitecto Werner Aisslinger para potenciar la habitabilidad de las azoteas, creando pequeñas casitas para instalarlas en ellas. Aunque en principio se diseñó como un alojamiento temporal, su éxito ha llevado a modificar esta idea inicial.

Estos lofts poseen un interior de 40 m2, separados por espacios con paneles deslizantes. En el exterior cuentan con cuatro paneles de perfil sinuoso, que permiten un gran margen para la personalización. Todo ello por un precio algo superior a los 100.000 euros y con la ventaja de que podrás cargar con ellas y llevártelas allá donde vayas.

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Esta casa prefabricada se llama LoftCube / Pinterest

Nueva York es una ciudad de casi 9 millones de habitantes (19 millones si incluimos el área metropolitana), con una densidad de población que supera las 10.000 personas por km2. En este contexto, los neoyorquinos se han dado cuenta de que necesitan nuevas ideas para aprovechar el espacio de la forma más eficiente posible. Algunas de ellas se han transformado en iniciativas para dar a las azoteas un mayor protagonismo. Unos espacios a los que no se les ha hecho mucho caso, pero que tienen un potencial increíble desde diferentes ámbitos, como la biodiversidad, la producción de alimentos, la cultura y el ocio o la vivienda.

En la ciudad que nunca duerme son muchos los que, ante la escasez de suelo, han decidido colonizar los tejados de edificios existentes. Sobre ellos han construido nuevas viviendas, con técnicas innovadoras, como la que ofrece LoftCube, una casa prefabricada que se caracteriza por ser muy liviana, ecológica y de diseño, y que por sus características puede ser transportada de un techo a otro incluso en helicóptero.

El Loftcube es una creación del arquitecto Werner Aisslinger para potenciar la habitabilidad de las azoteas, creando pequeñas casitas para instalarlas en ellas. Aunque en principio se diseñó como un alojamiento temporal, su éxito ha llevado a modificar esta idea inicial.

Estos lofts poseen un interior de 40 m2, separados por espacios con paneles deslizantes. En el exterior cuentan con cuatro paneles de perfil sinuoso, que permiten un gran margen para la personalización. Todo ello por un precio algo superior a los 100.000 euros y con la ventaja de que podrás cargar con ellas y llevártelas allá donde vayas.

Unas azoteas muy culturetas

<img alt="Este nuevo concepto de cine nació en 2011" class="background-white" src="https://st3.idealista.com/news/archivos/2019-05/rooftop_cinema_club.png?sv=V-7tp_SG" data-has-syndication-rights="1" data-caption="El Rooftop Cinema Club está en muchas ciudades de EEUU / Twitter" data-description="

Ocupar las azoteas para llenarlas de viviendas es una opción, pero no la única. En muchos lugares se han aprovechado para convertirlas en espacios de ocio y relax o de promoción de la cultura. Esto es lo que ocurre con aquellas ciudades a las que ha llegado el Rooftop Cinema Club, que ha convertido en cines de barrio las azoteas de muchos edificios de algunas ciudades estadounidenses (Los Ángeles, Nueva York, San Diego o Houston) y de Londres.

Este proyecto nació en 2011 y desde entonces ha logrado convertir nueve tejados en un espacio urbano clásico: un cine. Con múltiples proyecciones cada semana, el Rooftop Cinema Club tiene como objetivo brindar una experiencia cinematográfica única, con vistas espectaculares como ventaja adicional.

En estos originales cines al aire libre con vistas panorámicas se disfruta de grandes clásicos del celuloide en una cómoda tumbona y con unos auriculares de última generación. Y lo mejor es que no han sido concebidos como algo temporal, sino que tienen una vocación de permanencia: tras varios años se han integrado en la vida cotidiana de la ciudad y en el tejido del vecindario local.

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El Rooftop Cinema Club está en muchas ciudades de EEUU / Twitter

Ocupar las azoteas para llenarlas de viviendas es una opción, pero no la única. En muchos lugares se han aprovechado para convertirlas en espacios de ocio y relax o de promoción de la cultura. Esto es lo que ocurre con aquellas ciudades a las que ha llegado el Rooftop Cinema Club, que ha convertido en cines de barrio las azoteas de muchos edificios de algunas ciudades estadounidenses (Los Ángeles, Nueva York, San Diego o Houston) y de Londres.

Este proyecto nació en 2011 y desde entonces ha logrado convertir nueve tejados en un espacio urbano clásico: un cine. Con múltiples proyecciones cada semana, el Rooftop Cinema Club tiene como objetivo brindar una experiencia cinematográfica única, con vistas espectaculares como ventaja adicional.

En estos originales cines al aire libre con vistas panorámicas se disfruta de grandes clásicos del celuloide en una cómoda tumbona y con unos auriculares de última generación. Y lo mejor es que no han sido concebidos como algo temporal, sino que tienen una vocación de permanencia: tras varios años se han integrado en la vida cotidiana de la ciudad y en el tejido del vecindario local.

Para una ciudad más ecológica y sostenible

<img alt="La ONU defiende crear huertos urbanos en las azoteas" class="background-white" src="https://st3.idealista.com/news/archivos/2019-05/honest_buildings.png?sv=WM-f2rca" data-has-syndication-rights="1" data-caption="Es el edificio de Correos construido en Nueva York en 1933 / Honest Buildings" data-description="

Los techos verdes se están poniendo de moda en muchas ciudades de todo el mundo. Una moda que también promueve la ONU, que afirma que los huertos urbanos en los techos de los edificios son una medida concreta de lucha contra la crisis y una ayuda para el sustento de la población en ciertos países en desarrollo, pero también una herramienta para luchar contra la degradación ambiental y el cambio climático. Sin duda, las ventajas son muchas.

Es muy importante el papel de este tipo de azoteas para atajar la pérdida de biodiversidad, un problema importante que sufren los grandes centros urbanos. Con proyectos de este tipo, se aumentan los espacios verdes en las ciudades y, sobre todo, se representa un hábitat acogedor para las aves y varias especies animales.

También son un paso importante para avanzar en eficiencia energética y en políticas de ahorro de recursos, ya que ayudan a ahorrar energía: aíslan mejor el edificio y lo protegen del sol de verano, lo que reduce la temperatura interior y, por tanto, el uso del aire acondicionado. Además, reducen la infiltración de agua, ya que absorben hasta el 90 % de la lluvia que normalmente cae hasta las alcantarillas.

Un buen ejemplo de este tipo de uso lo encontramos en Nueva York, donde Elizabeth Kennedy Landscape Architects aprovechó el techo de un edificio de Correos construido en 1933. El proyecto ha sido galardonado con diversos premios por su contribución a la mejora de la sostenibilidad ambiental y a la lucha contra el cambio climático.

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Es el edificio de Correos construido en Nueva York en 1933 / Honest Buildings

Los techos verdes se están poniendo de moda en muchas ciudades de todo el mundo. Una moda que también promueve la ONU, que afirma que los huertos urbanos en los techos de los edificios son una medida concreta de lucha contra la crisis y una ayuda para el sustento de la población en ciertos países en desarrollo, pero también una herramienta para luchar contra la degradación ambiental y el cambio climático. Sin duda, las ventajas son muchas.

Es muy importante el papel de este tipo de azoteas para atajar la pérdida de biodiversidad, un problema importante que sufren los grandes centros urbanos. Con proyectos de este tipo, se aumentan los espacios verdes en las ciudades y, sobre todo, se representa un hábitat acogedor para las aves y varias especies animales.

También son un paso importante para avanzar en eficiencia energética y en políticas de ahorro de recursos, ya que ayudan a ahorrar energía: aíslan mejor el edificio y lo protegen del sol de verano, lo que reduce la temperatura interior y, por tanto, el uso del aire acondicionado. Además, reducen la infiltración de agua, ya que absorben hasta el 90 % de la lluvia que normalmente cae hasta las alcantarillas.

Un buen ejemplo de este tipo de uso lo encontramos en Nueva York, donde Elizabeth Kennedy Landscape Architects aprovechó el techo de un edificio de Correos construido en 1933. El proyecto ha sido galardonado con diversos premios por su contribución a la mejora de la sostenibilidad ambiental y a la lucha contra el cambio climático.

¿En tu azotea o en la mía?

<img alt="Comenzó en Sevilla en plena crisis" class="background-white" src="https://st3.idealista.com/news/archivos/2019-05/redetejas_cultural.png?sv=G2O36B7u" data-has-syndication-rights="1" data-caption="Redetejas, la propuesta española: lleva la cultura a las azoteas / Pinterest" data-description="

En España, Redetejas es un proyecto que desde hace algunos años trata de redefinir el uso de las azoteas como espacios de activación cultural. Este proyecto sin ánimo de lucro comenzó en 2012 en Sevilla.

El objetivo era abrir las azoteas como espacios de desarrollo cultural a través de ‘Encuentros de azoteas’, rutas de microactividades culturales que se desarrollan en azoteas particulares de diferentes ciudades. Los encuentros empezaron en España y han llegado a otros países, como Argentina. "Cuando comenzamos el proyecto, ni siquiera sabíamos si lo que estábamos planteando era legal o no", señaló Jaime Fernández, miembro del proyecto, en un reportaje.

El proyecto se inició cuando sus promotores se dieron cuenta de que las las azoteas también "son espacios de la ciudad y de alguna manera públicos, pero enormemente infrautilizados”, explicaba Fernández. “Históricamente, fueron usados como espacios colaborativos entre vecinos, pero hoy en día han perdido su función social". Por ello, el objetivo es que, a través de la cultura y la colaboración, recuperen esta función social.

Azoteas para vivir, para disfrutar del cine, para compartir o para llenar de verde la ciudad. Las posibilidades son inmensas, por lo que están llamadas a convertirse en uno de los grandes protagonistas de las ciudades del siglo XXI, como una alternativa al crecimiento expansivo pero imposible de los núcleos urbanos. Así que, si dispones de una de ellas, no lo dudes: desata tu creatividad y dale un buen uso. La ciudad te lo agradecerá.

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Redetejas, la propuesta española: lleva la cultura a las azoteas / Pinterest

En España, Redetejas es un proyecto que desde hace algunos años trata de redefinir el uso de las azoteas como espacios de activación cultural. Este proyecto sin ánimo de lucro comenzó en 2012 en Sevilla.

El objetivo era abrir las azoteas como espacios de desarrollo cultural a través de ‘Encuentros de azoteas’, rutas de microactividades culturales que se desarrollan en azoteas particulares de diferentes ciudades. Los encuentros empezaron en España y han llegado a otros países, como Argentina. «Cuando comenzamos el proyecto, ni siquiera sabíamos si lo que estábamos planteando era legal o no», señaló Jaime Fernández, miembro del proyecto, en un reportaje.

El proyecto se inició cuando sus promotores se dieron cuenta de que las las azoteas también «son espacios de la ciudad y de alguna manera públicos, pero enormemente infrautilizados”, explicaba Fernández. “Históricamente, fueron usados como espacios colaborativos entre vecinos, pero hoy en día han perdido su función social». Por ello, el objetivo es que, a través de la cultura y la colaboración, recuperen esta función social.

Azoteas para vivir, para disfrutar del cine, para compartir o para llenar de verde la ciudad. Las posibilidades son inmensas, por lo que están llamadas a convertirse en uno de los grandes protagonistas de las ciudades del siglo XXI, como una alternativa al crecimiento expansivo pero imposible de los núcleos urbanos. Así que, si dispones de una de ellas, no lo dudes: desata tu creatividad y dale un buen uso. La ciudad te lo agradecerá.