Artículo escrito por Jorge Tornero, director técnico de Geberit

No nos solemos parar a pensarlo, pero un gesto tan cotidiano, habitual y muchas veces tan inconsciente como tirar de la cadena supone emplear una media de 33 litros de agua potable al día por hogar. Quizá así la cifra no nos dice nada, pero esto significa que más de una quinta parte del consumo diario se va por el inodoro.

En un momento en que el derroche de recursos no es una opción racional ni inteligente, tenemos ya más que interiorizadas sencillas prácticas como la de cerrar el grifo mientras nos lavamos los dientes o ducharnos en lugar de bañarnos. Por eso, no vamos a contaros claves que, aunque prácticas, ya hayáis oído, sino que vamos a ir más allá.

Y es que la tecnología ya se ha puesto al servicio del uso responsable para agitar conciencias. El objetivo es promover un cambio de paradigma hacia un baño inteligente, que no solo nos haga la vida más fácil, sino que se caracterice por su eficiencia en el consumo. 

Esto explica que se hayan desarrollado soluciones que permiten reducir nada menos que a la mitad el volumen de descarga de la cisterna, consiguiendo un ahorro de más de 6.000 litros de agua al año. Una cantidad que, para que os hagáis una idea, es suficiente para llenar una piscina familiar.

Esta soluciones nos permitirán salir ganando en el corto plazo, pues al reducir consumo reduciremos el gasto. Concretamente, optando por cisternas empotradas e inodoros de última generación, seremos capaces de rebajar como mínimo hasta los tres litros el agua utilizada en cada uso, frente a los seis de las tradicionales.

Doble volumen de descarga o descarga interrumpible

Por ejemplo, los pulsadores de doble volumen de descarga hacen posible ahorrar, como mínimo, el equivalente a una botella de agua de litro y medio en cada uso, frente a las soluciones tradicionales.

Y es que estas soluciones permiten adaptar el consumo escogiendo la media descarga de 3 litros o la descarga ajustable de 4,5 litros. Además, ya existen fabricantes capaces de suministrar cisternas con sistemas de doble descarga todavía más sostenibles, con consumos ajustados a tan sólo 2 y 4 litros.

Pero esta no es la única opción. También existen modelos de pulsadores con volumen de descarga interrumpible para que sea el propio usuario quien decida cuánto caudal de agua quiere gastar cada vez que utiliza el inodoro.

Otro detalle que hay que tener en cuenta son los materiales. Si escogemos acabados que permitan cuidar el entorno también a la hora de limpiar, todo será todavía más práctico. Así, pulsadores con revestimiento easy-to-clean o con acabado mate evitarán las marcas de las huellas dactilares en las superficies, evitando el uso de productos químicos agresivos para el medio ambiente. La conclusión parece clara: lo ecológico es económico.