La España vacía se ha puesto de moda con la llegada de la pandemia. El estallido de la crisis sanitaria y los confinamientos aumentó el interés por comprar viviendas en zonas rurales donde poner disfrutar del aire libre y disponer de amplios espacios en el interior de los hogares.

Desde Instituto de Valoraciones recuerdan que «durante el confinamiento estricto algunos compradores priorizaron las características de la vivienda sobre la ubicación. Alejarse de los entornos urbanos habituales y el deseo de tener viviendas más amplias y con espacios exteriores, se convirtió en una tendencia generalizada». Sin embargo, esa urgencia que se produjo durante 2020 se ha ido reduciendo con el paso de los meses y la progresiva vuelta a la normalidad. Hasta tal punto que, según la tasadora, «ha implicado que la ubicación vuelva a ser un factor primordial en la búsqueda vivienda».

Aun así, sigue habiendo interés en comprar una casa lejos de los grandes núcleos urbanos ya sea como segunda residencia o como una oportunidad de inversión. 

Para acertar con la elección del inmueble, Instituto de Valoraciones recomienda tener en cuenta varios factores, como que los bancos suelen conceder menos financiación en este tipo de operaciones o que el tiempo que puede llevar la búsqueda en estos enclaves puede dilatarse si no se concreta la zona geográfica. También aconseja comparar precios de diferentes inmuebles, así como prestar atención a la ubicación. 

Repasamos los factores a tener en cuenta antes de cerrar la compra de una vivienda en la España rural:

Tener clara la finalidad de la compra para elegir la ubicación

El primer factor clave a la hora de analizar la operación es tener clara cuál es su finalidad para poder escoger la ubicación que mejor se adapte a las necesidades y circunstancias. Es decir, si va a ser la vivienda principal, una segunda residencia o si se trata de una inversión. 

En el caso de que vaya a ser la vivienda principal, por ejemplo, es importante valorar que en la zona haya colegios, supermercados y opciones de ocio, así como buenas infraestructuras y conexiones a Internet. En el caso de que se busque un inmueble para una segunda residencia en la que pasar el tiempo libre, Instituto de Valoraciones afirma que «probablemente una buena opción sean los municipios con menor población, que además ofrecen precios más bajos y oportunidades en enclaves ideales para el descanso y la desconexión».

El tiempo de búsqueda puede dilatarse en el tiempo

Otro factor a tener en cuenta, según la tasadora, es que la búsqueda del inmueble puede dilatarse en el tiempo por varios motivos. Uno de ellos es que la oferta de viviendas es más limitada que en las grandes ciudades. 

También influye que «generalmente las exigencias y condiciones que buscan los compradores en las viviendas rurales suelen ser más específicas, ya que se renuncia a las comodidades de vivir en una ciudad con todos los servicios a su alcance, priorizando otros factores como la tranquilidad que ofrece vivir en un entorno rural o la posibilidad de tener espacios más amplios interiores y exteriores, de uso privado. Por ello, la recomendación es comenzar la búsqueda con al menos unos meses de antelación a la fecha deseada de compra, sobre todo si se quiere comenzar a disfrutar la vivienda en un período específico, como el próximo verano», afirma la compañía.

La financiación, otro posible escollo

Instituto de Valoraciones también recuerda que el futuro comprador debe saber qué casa se puede permitir comprar, para lo que en muchos casos será indispensable la financiación bancaria. En el caso de que se trate de una segunda residencia, conviene tener en cuenta que los bancos suelen prestar menos financiación que en el caso de la adquisición de una vivienda habitual.

«A la hora de solicitar un préstamo para una segunda vivienda, generalmente los compradores deben cumplir condiciones y requerimientos más estrictos que los necesarios para una primera residencia, dado que, al conceder financiación para tipo de viviendas, las entidades financieras corren un mayor riesgo».

En este sentido, conviene tener en cuenta que el plazo de amortización de los préstamos suele ser más corto que el de las hipotecas de primeras viviendas, los intereses suelen ser más altos y el porcentaje de financiación se encuentra normalmente entre el 60% y el 70% del valor de tasación del inmueble o su precio de compra, frente al 80% que conceden los bancos de media en el caso de residencias habituales. Por eso, recalca la compañía, «para poder optar a este tipo de hipotecas, los compradores deberán presentar un perfil financiero muy estable y contar con los ahorros necesarios para hacer frente al monto que las hipotecas no cubren (en torno al 30-40%) más los gastos e impuestos asociados a la transacción. Además, es importante prever los gastos de reformas y/o mantenimiento que puede acarrear este tipo de viviendas».

Los precios evolucionan de forma más lenta

Según los datos del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (Mitma), algunas provincias como Zamora (Castilla y León), Teruel (Aragón), Ciudad Real (Castilla La Mancha) o Cáceres (Extremadura), zonas claves de la España rural, han registrado en el segundo trimestre del 2021 variaciones interanuales de precios mucho menores que la media de su comunidad autónoma, en comparación con el mismo período del año anterior.

Por eso, afirma la tasadora, «a la hora de buscar vivienda en enclaves rurales, se recomienda analizar los precios y la evolución de estos en las distintas zonas para poder aprovechar las mejores ofertas del mercado».