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Da igual que sea en Cáceres, en Madrid o en Barcelona: vayas donde vayas, hay una característica común entre los parkings o aparcamientos privados. El espacio es reducido, esa columna parece que está colocada a mala voluntad y la iluminación, brilla por su ausencia…

Seguro que si tienes coche te sonará todo esto, ¿verdad? Los sufridores de aparcamientos suelen conocer también la broma que dice que los parking han sido diseñados en colaboración con los chapistas porque, ¡qué difícil es no darle un golpe al coche en uno de ellos!

Por eso hoy vamos a hablar de cómo debiera estar diseñado un aparcamiento para que fuese un espacio donde aparcar bien y que no te fueses dando con las columnas… “Tanto si están construidos sobre superficie como bajo rasante, requieren un diseño lo más optimizado posible para que los usuarios puedan moverse con facilidad y no perderse o colisionar accidentalmente con los elementos”, explica Pablo García, de Atrezo Arquitectos.

Claro, eso es lo idóneo pero la realidad es otra: “Normalmente, encima del aparcamiento tenemos un edificio y todo está condicionado por los pilares que son los soportes de la propia edificación. Éstos han sido puestos de manera estratégica para los usos superiores y en la planta sótano tal y como caen, los adaptamos. El resultado es un Tetris: esta rampa de salida, bajada, circulación, plazas de aparcamientos, ascensores para salir, escaleras..etc”, añade. “Pero, además de la distribución, no hemos pensado en la cantidad de energía que necesitan estos espacios por el simple hecho de dejar el coche. Requieren iluminación, extracción de gases o ventilación, ascensores, agua para limpieza y el espacio suficiente para los coches y las personas”.

¿Cuál es el aparcamiento ideal? “El robotizado y semi automático: se trata de dejar el coche en el acceso al aparcamiento y unos robots lo mueven y trasladan, lo almacenan y devuelven cuando regresamos. Parece ciencia ficción pero no lo es, funciona en muchos sitios”.

Este sistema tiene varias ventajas, según el arquitecto:

– Como las personas ya no tendrían que acceder al aparcamiento, ya no hacen falta las iluminaciones, ventilaciones, ascensores, escaleras etc. “Además, las dimensiones pueden ser mucho más reducidas sin contar con el añadido del tiempo que ganamos desentendiéndonos de aparcar el coche”.

-La reducción del volumen supone reducción de tierras extraídas y removidas, de residuos generados transportados y reciclados.

-Hay más ahorros: “La iluminación supone el 40% del consumo de los aparcamientos y la extracción de aire de CO2, el 30%. Los sistemas mecánicos para elevación de personas, sistemas de incendios, puertas y accesos suponen un 20% que en parte, también se ahorra. La vigilancia, control, señalización, comunicaciones, detección representa otro 10%”.

En un aparcamiento robotizado, el volumen construido es la mitad que en uno convencional y el ahorro de energía puede llegar al 66%. “Uno de los sistemas se llama Multiparker. Se trata de estanterías dispuestas en posición transversal o longitudinal a un espacio central que es recorrido por un robot que se desplaza en las tres direcciones y recoge y entrega los vehículos, los aparca y los retira. Hay siete modelos disponibles y más de cincuenta posibles variantes”.

“Los ratios estándar de ocupación por plaza de aparcamiento convencional oscilan entre 25m2 y 30m2. De esta superficie, entre un 45% y un 50% corresponden a la plaza y el resto, a la repercusión que los elementos de acceso, circulación rodada y peatonal tienen sobre la misma. Las plazas en sí no se reducen. La plaza convencional tipo sería 2,50mx5,00m y la robotizada, 2,50mx5,20m. Además, el apilamiento de vehículos en dos o tres alturas permite un aprovechamiento vertical máximo. Permite alturas de 1,75 m para vehículos normales y 2,60 para furgonetas. Se trata de un sistema que solo tiene ventajas. Y si entregas un Seat Panda y te devuelven un Porsche, pues mejor”, finaliza el experto.