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Si no lo has hecho ya, estás a punto: el cambio de armario. Guardamos la ropa de verano y sacamos la de entretiempo o directamente la de invierno. 

Pero claro, ha estado durante meses en el armario y a lo mejor cuando la sacas… no está en su mejor momento, ¿verdad?

Aquí van unos consejos para guardar la ropa de temporada, sea la que sea:

  • Si tus armarios son amplios, mejor guardarla ahí que en un trastero que esté situado en un sótano, por ejemplo. Evitarás humedades y además tendrá una temperatura constante.
  • Antes de guardarla, lávala siempre y espera a que esté completamente seca antes de doblarla.
  • Mejor ponerla en cajas transpirables de tela (siempre mejor que en una de cartón).
  • Las bolsas al vacío es otra opción muy recomendable y además, ahorran espacio.
  • Clasifica la ropa por tipo de prenda: eso te facilitará la vida cuando tengas que volver a sacarla.

Y vamos ahora con la ropa de invierno que acabas de sacar tras unos meses en el armario. La ropa de invierno necesita de mayor atención que la de verano por tratarse de prendas de materiales y texturas más complejos: “La lana, la piel… son muy susceptibles a la humedad ambiental”, explican en Mr Jeff, ‘start up’ española de franquicias internacionales de lavandería.

¿Cómo cuidar los distintos tejidos? Ahí van una serie de recomendaciones:

– Prendas tejidas: “Los suéteres tejidos y bufandas se pueden meter sin problema a la lavadora siempre y cuando tengamos en consideración no usar agua caliente ni plancharlos, ¿por qué? Porque los tejidos que conforman la prenda se ensanchan con el calor aplicado del agua o la plancha y pierden su forma, lo que hace que se vean desgastados y hasta opacos (dependiendo del material). Si tus suéteres huelen a humedad o descubriste una mancha de dudosa procedencia, lávalo con agua fría y evita colgarlo, lo mejor será dejarlo secar sobre una silla de plástico o extendido en una superficie plana para que no se deforme”, aclaran en Mr Jeff.

– Terciopelo y ante: “Lo más importante para asegurar el mejor cuidado para este tipo de tejidos tan delicados es leer detenidamente las indicaciones de la etiqueta. Se recomiendan lavar en seco y no pueden plancharse con planchas de metal. Además, suelen ser enemigos del agua, por lo que es aconsejable evitar el contacto directo con la lluvia”.

– Prendas de plumas: “Cada vez que se limpia un abrigo de plumón, los interiores comienzan a desgastarse. Lo ideal es limpiar solo las zonas más sucias con un cepillo de cerdas suaves y alguna espuma quitamanchas. Nunca debe lavarse con agua toda la prenda, por lo que el lavado en seco en tintorería es lo más prudente”, aclaran.

– Prendas de piel/pelo sintético: “El material sintético en contacto con el agua tiende a estropearse y, en exceso, o al estar en un lugar demasiado húmero por mucho tiempo, puede comenzar a generar moho. Si en días de lluvia tu abrigo se moja, al llegar a casa asegúrate de retirar el exceso de agua sacudiéndolo fuertemente. Después se puede colgar en un lugar seco y caliente hasta que seque por completo”.