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Artículo escrito por Juan Antonio Gómez-Pintado. Presidente de APCespaña y ASPRIMA

El sector inmobiliario y las industrias que lo conforman, como la promoción o la construcción, se encuentran sumergidos en un profundo proceso de transformación en el que la sostenibilidad se erige como pilar fundamental.

Nos encontramos ante un momento crucial, en el marco de la celebración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2019, para que la sociedad, las compañías y las instituciones tomen mayor conciencia de la importancia que adquiere asumir compromisos medioambientales.

Es en esta línea donde actualmente se sitúa el sector inmobiliario actual que, día tras días, trabaja por contribuir activamente hacia la construcción de ciudades más respetuosas con el entorno social y el medioambiente, tomando como hoja de ruta la Nueva Agenda Urbana y los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS).

Sin embargo, lograr objetivos de tal envergadura requiere la creación de alianzas y la definición de estrategias comunes para que todos los actores implicados se encaminen en la misma dirección, esto es, el crecimiento de las ciudades entorno a la concentración, un aprovechamiento más eficiente de los recursos y la estandarización de medidas que pasen por el consumo responsable de las materias primas.

Sin duda, un gran reto pero, al mismo tiempo, una gran oportunidad para demostrar cómo la industria inmobiliaria ha sabido reinventarse. Muestra de ello es la industrialización inclusiva y sostenible o la planificación urbana generando viviendas y servicios adecuados, seguros y asequibles que caracterizan a nuestro sector.

En este sentido, todos los actores inmobiliarios han sabido entender y atender a las necesidades medioambientales y sostenibles y es por ello que, en la actualidad, un creciente número de empresas vinculadas a la industria han puesto el foco de actuación en la generación de valor, a través de la rehabilitación y la regeneración urbana, marcándose objetivos razonables y realistas que, en última instancia, contribuyan a la construcción de un parque totalmente eficiente, desde los materiales a los procesos, como la industrialización, para que el reto se vuelva oportunidad.

Sin embargo, es importante señalar que para lograr propósitos de esta índole el sector requiere de los apoyos suficientes por parte de la Administración Pública.  El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030, en el que se traza la estrategia de la descarbonización de la economía española en los próximos años, no puede quedarse en una declaración de buenas intenciones.

Ante este escenario se requiere la concreción de acciones para que dicho objetivo llegue a materializarse. A escala europea, casi el 50% de la energía se destina a calefacción y refrigeración y, en concreto, el 80% es consumida por los edificios. Si analizamos datos de nuestro país y, especialmente, los relacionados con el sector inmobiliario, es visible como más de la mitad de las viviendas se construyeron con anterioridad a 1980 y que el 20% superan los 50 años de antigüedad.

No se trata solo de edificaciones obsoletas y poco eficientes, sino que, además, en el ámbito demográfico, las ciudades no dejarán de crecer –se prevé que para 2030 el número de personas que viven en las ciudades alcance los 5.000 millones- y esto supondrá un reto para administraciones, organizaciones y sociedad.

No cabe duda que todos los sectores en su conjunto y el inmobiliario, en especial, puesto que supone una industria clave para la economía de España, tienen en el horizonte muchos desafíos a los que hacer frente para situar al sector en su conjunto en la correcta posición desde la que ofrecer repuesta a las actuales necesidades de una sociedad tecnológica y comprometida con el medioambiente.

La compañías inmobiliarias españolas, en materia de sostenibilidad y eficiencia energética, son un referente, puesto que un creciente número de ellas ya han incorporado y reforzado medidas concretas que son respetuosas con el medioambiente, como la industrialización de los distintos procesos de construcción, la instalación de calderas de condensación, iluminación LED o la generación de energía en las viviendas a partir de energías renovables, como la aerotermia, entre otras muchas, como elementos básicos de su ADN empresarial.

Aminorar el impacto de la industria en la sociedad del presente y del futuro y construir ciudades resilientes, seguras y sostenibles es el principal objetivo de la actual industria inmobiliaria de España que, en última instancia, se desarrolla bajo un férreo compromiso por atender a las necesidades medioambientales de la sociedad como del entorno natural.