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La inversión inmobiliaria empieza a resurgir en Europa. Según un estudio de la consultora Colliers International, la firma de operaciones inmobiliarias se acelerará en el último trimestre del año y el volumen de inversión podría situarse en torno a 100.000 millones de euros, coincidiendo con la necesidad de los inversores de aprovechar su liquidez antes de que termine el año y la mejora de la confianza por parte de los vendedores.

De cumplirse las previsiones, el ejercicio terminaría con unos 270.000 millones de euros invertidos en el mercado inmobiliario europeo, lo que traduce en una caída del 14% respecto al año pasado, «siempre y cuando el mercado permanezca en la estabilidad actual y no se vea ulteriormente afectado por una agudización del impacto de la pandemia en las economías líderes en Europa», explica la firma.

Sus pronósiticos están basados en una encuesta a inversores globales, a los que ha preguntado sobre el potencial de los diferentes activos y mercados, así como la evolución económica tras la crisis del covid-19.

En base a sus respuestas, Colliers afirma que 95 de cada 100 inversores esperan que el mercado se recupere en un plazo de 12 meses (lo que se traduce en un escenario más optimista que el previsto hasta la fecha para España), y que la vivienda sigue estando en el centro de las estrategias de inversión, junto con los activos logísticos y los activos vinculados a la salud.

Dentro de la vivienda, los inversores mantienen el interés en el segmento de construir para alquilar, más conocido como ‘build to rent’ y sitúan a Madrid entre los mercados europeos con más oportunidades en este campo. También tendrán protagonismo ciudades como París o Londres, donde los activos ‘core’ se están abaratando, y países como Alemania o los nórdicos, que lideran la recuperación del mercado europeo.

En cambio, el comercio minorista y el sector hotelero pierden atractivo, al enfrentarse a grandes desafíos. «En ‘retail’, muchos operadores pequeños no prevalecerán en su forma actual y además se prevé un ajuste severo para estos pequeños operadores a medida que el mercado se estabilice en los próximos 12-18 meses», explica el estudio, que también insiste en que el sector hotelero «se ha visto gravemente afectado por la pandemia y es probable que no se vuelva a niveles precovid hasta finales de 2022, como muy pronto». 

En el caso de las oficinas, Colliers descarta que se produzcan grandes caídas de precios en el futuro, al considerar que su rol «es vital para impulsar la facturación y la economía y no cambiará sustancialmente», independientemente del impulso que ha dado el coronavirus al teletrabajo.

Con todo, la compañía insiste en que la situación actual sigue marcada por la incertidumbre y que los gobiernos deben equilibrar las medidas para contener el virus, lo que supone restrgingir la movilidad, con un impulso a la recuperación económica.

«El mercado aún es frágil y los factores externos podrían hacer que el mercado de inversión vuelva a las turbulencias, con la vista puesta en las elecciones estadounidenses de noviembre y en una segunda ola de la pandemia en Europa. Sin embargo, si la incidencia de estos factores se minimiza y prevalece un clima de estabilidad, podríamos ver cómo los volúmenes de inversión en el cuarto trimestre duplicarán los del tercer y segundo trimestre», concluye Colliers.