El primer ministro británico, Boris Johnson / Gtres

El primer ministro británico, Boris Johnson / Gtres

El primer ministro británico Boris Johnson salta de escándalo en escándalo mientras sigue su política de vacunación masiva contra el coronavirus, y cuando están cerca las elecciones municipales. El último caso que ha salido a la luz son las irregularidades que haya podido cometer para afrontar las obras de renovación de la famosa residencia oficial del primer ministro en Downing Street.

La residencia oficial se mantiene en el 10 de Downing Street, aunque desde el Gobierno del laborista Tony Blair, el primer ministro cuenta con un apartamento de mayores dimensiones en el colindante número 11, sobre el que se ha generado la polémica. La cuestión es si Johnson ha pagado las obras de su bolsillo, o ha sido a través de una donación al Partido Conservador. Sea cualquiera de las dos, la ley británica de partidos acepta que reciban donaciones pero siempre han de declararlas por encima de las 7.500 libras, unos 8.600 euros al cambio actual.

Según los periódicos británicos, las obras de reforma del apartamento situado el número 11 de Downing Street costaron 200.000 libras (230.000 euros), cuando los máximos dirigentes reciben apenas 30.000 libras al año (34.500 euros) para renovar la decoración y otras reformas.

La Comisión Electoral encargada de la investigación afirmó en un comunicado de que «hay motivos razonables para sospechar que puede haber un delito o delitos. Por lo tanto, continuaremos este trabajo como una investigación formal para establecer si este es el caso». Las multas a los partidos y al propio político por evadir declarar esta donación podría ascender a unas 20.000 libras (23.000 euros). “La investigación determinará si cualquier transacción relacionada con las obras del 11 de Downing Street entra en el régimen regulado por la Comisión y si dicha financiación se declaró conforme a lo exigido”, agregaron.

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