Blackstone suelta lastre en España. El fondo estadounidense ha puesto en el mercado una cartera de suelo valorado en 500 millones para levantar más de 18.000 viviendas. Los solares, según fuentes cercanas a la operación, proceden de la cartera de activos tóxicos de Banco Popular y están destinados a uso residencial.

El fondo está articulando la operación a través de Aliseda, sociedad controlada por el grupo junto a Banco Santander. Ambas compañías ya avanzaron en septiembre el proceso de vetna del Proyecto Origen, que está compuesto por dos millones de m2, aunque ha sido ahora cuando se han comunicado los detalles como el precio o los terrenos.

Los suelos que ha puesto Blackstone en el mercado están situados por toda España, exceptuando Madrid y Barcelona. En total, estos terrenos tienen capacidad para acoger 18.300 viviendas y se prevé que las primeras ofertas por estos suelos lleguen este mes. El finalista se dará a conocer en diciembre.

Para facilitar la venta de estos suelos, Blackstone y Santander han dado la opción a los posibles compradores de pujar sólo por los terrenos que les interesen. La inmobiliaria ha abierto un escaparate electrónico en el que participan alrededor de mil inversores.

 Del Popular a Blackstone

En agosto de 2017, Popular transfirió sus activos tóxicos a Blackstone y a Santander por un valor bruto contable de 30.000 millones de euros, así como el 100% de la gestora inmobiliaria Aliseda, de la que Popular controla el 49%. El 51% restante está en manos de los fondos Värde y Kennedy Wilson.

La venta incluía la cartera de inmuebles adjudicados, créditos dudosos procedentes también del sector inmobiliario “y otros activos relacionados con esta actividad de Banco Popular y sus filiales (incluyendo activos fiscales diferidos) registrados a ciertas fechas concretas”, según comunicó Santander en un hecho relevante a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (Cnmv).