BBVA sigue volcando en soltar lastre inmobiliario. A pesar de que hace unos meses llegó a un acuerdo con el fondo de inversión Cerberus para crear una sociedad conjunta a la que traspasar toda su cartera de activos adjudicados, la entidad está aprovechando para reducir su exposición al ladrillo.

En el último año, el banco presidido por Francisco González ha reducido en un 12% el peso de los inmuebles procedentes de impagos de hipotecas a particulares y créditos a los promotores, situando su porfolio a cierre de marzo en 11.541 millones de euros (la mayoría de sus activos son edificios acabados y terrenos), aunque si tenemos en cuenta otros activos además de los adjudicados la exposición se eleva a 12.472 millones de euros, frente a los 14.318 millones que tenía en verano del año pasado.

Será en septiembre cuando el banco traspase su cartera a una sociedad que estará controlada por el fondo Cerberus, que tendrá el 80% del capital. Gracias a esta operación, BBVA conseguirá limpiar su balance de activos tóxicos y mejorar su ratio de solvencia.