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El mercado de la vivienda en España ha conseguido salvar el impacto de la pandemia del coronavirus. Tanto las ventas residenciales como los precios ya han alcanzado los niveles anteriores a la aparición de la enfermedad, destaca el análisis realizado por BBVA Research sobre la demanda de vivienda nueva en los próximos años.

Lo que si ha podido cambiar el confinamiento y la pandemia son las preferencias de los hogares. “La demanda esté ahora más dirigida hacia viviendas más grandes o con espacios abiertos como terrazas o jardines”, destaca el informe. Además, el aumento de las operaciones sobre viviendas de reposición ha crecido debido al ahorro acumulado durante el confinamiento.

Pero, ¿cómo puede evolucionar la demanda de vivienda en los próximos años? Según BBVA Research la actividad del segmento residencial en el sector de la construcción sea relevante en los próximos años. Por un lado, por el empuje de la rehabilitación de viviendas “medida que vaya drenando la financiación derivada de los fondos europeos”.

Por otro lado, dependerá de factores como el aumento de la población española. Las previsiones del Instituto Nacional de Estadística (INE) proyectan un aumento de la población hasta 2035, pero mucho más moderado que el visto en la primera década del siglo XXI. “Mientras la población avanzó entorno al 1% entre 1997 y 2012, se espera que aumente a un promedio anual del 0,14% entre 2022 y 2035”, concreta el estudio, y debido sobre todo a la reducción de la tasa de natalidad, el envejecimiento de la población y una menor llegada de inmigrantes.

Otro de los factores a tener en cuenta es el tamaño de los hogares. “Se espera que el tamaño siga reduciéndose a un ritmo similar al que se viene apreciándose desde 2014, lo que supondría 2,36 personas por hogar en 2035, frente a los 2,5 miembros actuales”, agrega. Pese a la caída de este dato, se mantendría por encima de la media europea (2,3 personas en 2020).

Una cifra que se explica, no solo por las diferencias económicas entre países, sino también por los contrastes sociológicos. El arraigo familiar es más intenso en los países mediterráneos, donde los jóvenes se emancipan más tarde que en el norte europeo. “Trabajar en mejorar la situación laboral de los jóvenes y en incrementar el parque de vivienda social favorecería la reducción de este diferencial”, afirman desde BBVA Research. Por otro lado, la proliferación de hogares monoparentales y el aumento de los divorcios también jugaron a favor de la reducción del tamaño medio del hogar.

La tercera pata para conocer la demanda de vivienda nueva es el número de viviendas por hogar. Actualmente, España continúa siendo una de las economías con la mayor ratio: 1,38 en 2020, pese a contraerse desde finales del siglo pasado, y seguirá cayendo en los próximos años al entorno de 1,3. En Reino Unido y Alemania, el número de viviendas por hogar está en torno al 1, en Dinamarca y Francia, alrededor del 1,2. España solo se ve superado por Portugal, con 1,4 unidades/hogar. “Esta diferencia se debe, en gran medida, a la relevancia del turismo. España es un gran escaparate para ofertar segundas residencias o viviendas de retiro a extranjeros».

Además, también hay que tener en cuenta la idiosincrasia de las familias españolas, más proclives a contar con una segunda residencia donde pasar periodos vacacionales”, además de factores económicos que ponen a la vivienda como una alternativa de inversión.

Por todo ello, “la cada vez mayor penalización a los tenedores de viviendas vacías y la proliferación del alquiler seguirá propiciando la optimización del parque residencial”, según BBVA Researcha que predice que el parque residencial crecería alrededor de 1,8 millones de unidades hasta 2035, lo que supone un incremento, promedio, de unas 120.000 viviendas al año.