Reproducción del proyecto para el distrito de Ciutat Vella / Ajuntament de Barcelona

Reproducción del proyecto para el distrito de Ciutat Vella / Ajuntament de Barcelona

La mayor ambición de Ada Colau es construir el máximo número posible de viviendas públicas durante su mandato. De los 8.854 pisos que prometió en campaña y lleva en su Plan de Vivienda 2016-2025, habrá unas 1.500 viviendas acabadas antes de mayo de 2019, cuando acabe su legislatura. La construcción de una promoción puede tardar hasta seis años. Mientras, van a poner en marcha un proyecto de casas prefabricadas. La agilidad en el proceso de construcción les permite responder a los casos de mayor urgencia de forma temporal.

La prueba piloto será con 92 pisos en los tres distritos con mayor gentrificación, a juicio del equipo de Colau: Ciutat Vella, Sant Martí y Sants-Montjuïc. Según el calendario del Ayuntamiento, esperan que antes de acabar 2018 estén en funcionamiento sendas pruebas. El presupuesto con el que trabajan es de 5,3 millones de euros y las casas darán solución a 21 alojamientos individuales y 71 dobles, para lo que han calculado dar respuesta a 250 personas.

El proyecto lo han bautizado ‘Aprop’, que es un juego de palabras entre ‘cerca’ (su traducción del catalán) y el acrónimo de Alojamientos de Proximidad Provisionales, y se gestionará desde el área de Derechos Sociales. Su concejala, Laia Ortiz, que ya avanzó algunos detalles esta semana, hizo hincapié en la presentación oficial en que no va a sustituir los planes de promociones de vivienda pública que tiene en marcha el Ayuntamiento de Barcelona.  Actualmente, hay 66 promociones en marcha, pero los datos oficiales de cuántas viviendas ofrecerán se desconoce. “Es una herramienta para luchar contra la emergencia habitacional”, puntuó Ortiz. Junto a ella estaba la alcaldesa de la ciudad, Ada Colau, quien concretó que se trata de un proyecto complementario y “no son viviendas, son alojamientos temporales para situaciones de emergencia hasta que estén construidas las casas definitivas”.

La temporalidad de las casas no va de la mano de la utilidad. Eso es, aunque las casas puedan ser usadas por una familia el tiempo que concede la bolsa de vivienda y, una vez caduque su adjudicación, la casa podrá ser trasladada a otro lugar donde alargue su vida útil. 

Estas futuras casas prefabricadas estarán calificadas como viviendas protegidas y dispondrán de cédula de habitabilidad, tal y como adelantó Ortiz. Algo que se diferencia de las ciudades que toman de ejemplo para llevar a cabo este proyecto, como son los casos de Copenhague (Dinamarca) o Colonia (Alemania). ¿Dónde se colocarán estas casas? De momento, barajan la opción de solares en desuso de esos tres distritos, pero “en una ciudad tan densa como Barcelona, nos hace repensar otras alternativas”, declaró Ortiz, que bien podría ser acoplarlos en los tejados de edificios ya construidos. 

Pese a que el plan de vivienda del Consistorio se alarga durante diez años, el equipo de Colau advierte que construir una vivienda pública – desde que se dispone del terreno, la licitación, se aprueba, se construye y se puede entrar a vivir- “requiere entre seis y siete años, según el caso”, explicó Josep Mª Montaner, concejal de Vivienda. Y, aunque este sistema reduce a nueve meses el tiempo entre que se diseña y se entra a vivir, “no es un método que traslademos a la construcción de vivienda pública convencional”, aclaró Colau.

La vivienda pública, el principal reto de Colau

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, infla pecho cuando repasa las acciones que está llevando a cabo su equipo de Gobierno. Y enumera: “hemos multiplicado por cuatro la inversión en vivienda, hemos duplicado la plantilla en esta materia, al final del mandato habremos incrementado un 500% las promociones en proyecto y obra, hemos comprado 750 viviendas, 5.000 personas se han beneficiado de ayudas al alquiler…” Y así, hasta constatar que el principal reto de este Gobierno es “la vivienda accesible para todos los barceloneses”.

Su socio de Gobierno hasta noviembre, el PSC, denunció ayer en boca de Carmen Andrés, la portavoz del grupo municipal, que el Ayuntamiento ha dejado de ser transparente en lo que a promociones de vivienda pública se refiere. “Hasta 2016 era accesible para todos un portal con el estado de las viviendas que estaban construyendo”.  Además, remarca que “de las 4.000 viviendas nuevas que iban a construir, han pasado a 1.500 y no creemos que alcancen esa cifra tampoco”.