Colonial

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Barcelona toma posiciones como capital tecnológica. La consultora inmobiliaria Savills estima que el precio del alquiler residencial en Barcelona es, de media, de 224 euros por semana mientras que el precio medio por el alquiler de una mesa en un ‘coworking’ es de 340 euros al mes, según los datos de su informe ‘Tech cities in motion’. Así, la capital catalana se posiciona como una de las más baratas de Europa frente a otras ciudades como Ámsterdam, Londres o París. 

En San Francisco, por ejemplo, las rentas han crecido muy rápido en los últimos diez años, alcanzado los 720 dólares por semana (645 euros). Nueva York, en cambio, es más cara en conjunto, pero el precio de la vivienda de alquiler se sitúa en los 520 dólares por semana (465 euros).

En Berlín y Barcelona se sitúan en un nivel semejante, alcanzando los 200 dólares (179 euros) por semana y 250 dólares (224 euros), respectivamente. La diferencia la marca el precio de las oficinas, que asciende hasta 520 dólares (465 euros) al mes en la capital alemana.

“Los altos costes de alojamiento pueden disuadir a los jóvenes talentos de mudarse a otra ciudad”, advierte el estudio. “Los precios de la vivienda son un factor que las personas tienen en cuenta cuando deciden dónde instalarse”, sostienen.

Pagar por trabajar

La fiebre de los coworkings y su expansión va de la mano del crecimiento del sector tecnológico. Los espacios de oficinas flexibles han alcanzado hasta el 13% de la superficie total del mercado en Londres o Dublín.

Los costes más caros se encuentran en San Francisco y Estocolmo, donde el precio de una mesa en un coworking asciende a 1.050 dólares (940 euros) al mes y 1.000 dólares (896 euros), respectivamente, por el desequilibrio entre oferta y demanda, mientras que el precio medio por el alquiler de una mesa en un ‘coworking’ en Barcelona es de 340 euros al mes.