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España vuelve a ser protagonista en Europa por los malos datos del mercado laboral. Esta es la principal lectura que se extrae de un estudio del Banco de España sobre el impacto de la crisis del covid-19 en el empleo en la eurozona.

Según se desprende del documento, elaborado por Ángel Luis Gómez y José Manuel Montero, de la Dirección General de Economía y Estadística del supervisor financiero, y que se basa en las cifras de Eurostat, la oficina de estadísticas comunitaria, nuestro país lideró entre abril y junio las suspensiones temporales del empleo, el aumento de la población inactiva que no pudo buscar un nuevo trabajo por las restricciones de movilidad y también la caída de las horas trabajadas. Unas cifras que permiten medir el golpe que supusieron los primeros meses de la crisis sanitaria para el mercado laboral.

El estudio hace hincapié en que los mercados de trabajo de la zona del euro se vieron muy afectados por las medidas de contención de la pandemia durante el segundo trimestre y explica los motivos por los que ha utilizado factores poco habituales para medir el impacto del confinamiento.

Según aclara el documento, los conceptos convencionales de empleo y desempleo no son suficientes para describir la evolución del mercado laboral en una situación tan excepcional como una crisis sanitaria. “Los programas de mantenimiento del empleo evitaron posibles despidos, sustituyéndolos por suspensiones temporales de empleo y reducciones de jornada. Además, muchos trabajadores que perdieron su empleo no pudieron buscar trabajo debido a las restricciones de movilidad, por lo que no se consideran desempleados según la medida convencional de paro. En estas circunstancias, variables como las horas trabajadas o una medida de tasa de paro ampliada que tenga en cuenta este tipo de inactividad e incluya las suspensiones temporales de empleo han cobrado relevancia como medidas de la holgura del mercado de trabajo del área del euro”, sostiene.

Una vez realizadas las consideraciones generales, el estudio recalca que “de entre los grandes países del área, la destrucción de puestos de trabajo, al igual que sucedió en la crisis financiera, resultó bastante más intensa en España, como suele ser habitual en las fases recesivas. Además, la proporción de ocupados ausentes del empleo por suspensiones temporales aumentó en España con mayor intensidad que en Francia e Italia, en línea con una caída del PIB mayor en España que en estos dos últimos países”.

De esta forma, añade, “en España la tasa de empleo se redujo en 2,1 puntos porcentuales respecto al trimestre anterior, a la vez que el porcentaje de población con edades entre 20 y 64 años ausente por suspensión temporal de empleo aumentó en casi 10 puntos porcentuales, frente a los 6,8 puntos de Francia y a los 5,2 puntos de Italia”. Así, continúa el estudio, “en el segundo trimestre de 2020, en España más de un 18% de los ocupados se encontraban en suspensión temporal de empleo, mientras que, en los otros dos grandes países de la zona del euro para los que se dispone de datos, dicha proporción no superó el 12%”. Tan solo Chipre, (con un 26%) y Grecia (21,4%) superan a España en este punto del ranking de la euzona. 

El estudio del supervisor financiero también detalla que, a diferencia de lo ocurrido durante la crisis financiera, la destrucción de empleo en un momento de importantes restricciones a la movilidad se tradujo en un aumento excepcional del número de personas en situación de inactividad, lo que refleja que para las personas desempleadas fue imposible realizar una búsqueda activa de empleo. En el conjunto de la eurozona, los inactivos alcanzaron casi un 24% de la población de entre 20 y 64 años, lo que se tradujo en un incremento trimestral de 1,6 puntos. Y si miramos los datos por países, descubrimos que el aumento volvió a ser superior en España que en Francia e Italia. 

Como consecuencia, la tasa de paro ampliada de España (que incluye por ejemplo a los inactivos disponibles para trabajar pero que no buscan empleo) alcanzó en el segundo trimestre el 25%, siendo la más elevada de la eurozona. Grecia registró el segundo peor dato, con un 24,8%, e Italia el tercero, con un 23,6%, mientras que el promedio de la zona de la moneda común se situó por debajo del 16%.

País Tasa de paro Tasa de paro ampliada Ocupados con suspensión temporal del emplo
España 15 25 18.3
Francia 6.9 15.3 12
Italia 8 23.6 11.5
Media eurozona 7.2 15.8 11.7
Portugal 5.9 13.7 15.5
Grecia 17 24.8 21.4
Países Bajos 3.1 10.2 1.7
Bélgica 5 11.7 7.8
Austria 5.5 13.3 3.4
Finlandia 6.9 15.3 4.1
Irlanda 4.5 15.5 5.2
Luxemburgo 6.2 12.2 2.9
Alemania n.d. n.d. n.d.

Otro de los datos donde España sale peor parada en la comparativa comunitaria es la evolución de las horas trabajadas, que ha vivido un retroceso histórico en este año. “Los datos muestran un retroceso importante de las horas trabajadas ya en el primer trimestre de 2020, sobre todo en Italia y en Francia, si bien la caída más abrupta se produjo en el segundo trimestre, especialmente afectado por las medidas de confinamiento. En España, el uso del factor trabajo medido en horas trabajadas se recortó en 28 puntos porcentuales en el primer semestre de 2020 con respecto a la media de 2019, mientras que la caída media de la eurozona fue de 17 puntos.

“Este retroceso en la zona de la monenda común es muy superior al -6,6% observado entre el máximo de la expansión que culminó en el primer trimestre de 2008 y el punto mínimo alcanzado tras la crisis del euro, en el primer trimestre de 2013”, recalca el Banco de España.