El Gobierno ya ha enviado a Bruselas el Programa de Estabilidad 2017-2020, un documento que incluye las previsiones del Ejecutivo sobre la evolución de variables como el crecimiento del PIB, el paro, el déficit o la deuda.

En términos generales, y si se cumple el guion previsto, España empezará la próxima década con un crecimiento superior al 2%, una tasa de paro inferior al 12%, un déficit del 0,5% y una deuda pública del 92,5% del PIB. Además, la economía doméstica seguirá contando con el pilar del sector exterior: y es que las exportaciones crecerán a un ritmo superior al 4% al menos hasta 2020.

En lo que se refiere al PIB, la hoja de ruta que marca el Gobierno revela un crecimiento económico superior al 2% en los próximos años. La previsión oficial para 2017 se sitúa de momento en el 2,7%, dos décimas por encima de lo esperado para 2018 y tres décimas por encima de los dos siguientes ejercicios. Así, en 2020 la economía podría expandirse un 2,4%, tras sumar siete años consecutivos de crecimiento.

Gracias a la mejora económica, el pronóstico del Ejecutivo incluye una creación de empleo a ritmos similares a los actuales, lo que reducirá drásticamente la tasa de paro. Si este año la tasa de desempleo podría bajar hasta el 17,5%, en 2020 incluso podría descender del 12%. De momento, se espera que en ese ejercicio la tasa media anual esté en el 11,9%, frente al 24,4% registrado en 2014 o al 22,1% de 2015. Así, España lograría reducir el paro a la mitad en apenas un lustro.

El Programa de Estabilidad también da por hecho que el sector exterior seguirá siendo un pilar de crecimiento para nuestro país. A pesar de que hasta 2015 restó potencial al PIB, desde 2016 tiene una contribución positiva que se situará entre el 0,3% y el 0,5% en los próximos años. Y es que se espera que las exportaciones sigan creciendo al ritmo actual (por encima del 4%) y que las importaciones se mantengan estables con alzas ligeramente inferiores.

En lo que se refiere al déficit público, el documento remitido a Bruselas incluye los objetivos que, año tras año, va a tener que cumplir España. Recordemos que 2016 ha sido el primer ejercicio desde que estalló la crisis en el que nuestro país ha logrado situar el déficit dentro del parámetro pactado con los socios comunitarios. Sin embargo, el ajuste está lejos de acabar: este indicador debe bajar del 4,33% de 2016 al 3,1% este año, al 2,2% en 2018, al 1,3% en 2019 y al 0,5% en 2020. El esfuerzo no es baladí, sobre todo si tenemos en cuenta que en 2011 el déficit superaba el 9%.

En términos de deuda pública, el Ejecutivo espera un descenso respecto a su peso sobre el PIB. Actualmente el endeudamiento supone prácticamente el 100% de la riqueza que es capaz de generar nuestro país en un año, aunque la previsión es que se vaya reduciendo poco a poco hasta quedarse alrededor del 92,5% en 2020. A pesar de que se trata de una buena noticia, no podemos olvidar que en 2007, antes de que estallara la crisis, la deuda apenas suponía un 35,6% del PIB y que en 2011 rondaba el 70%.

En lo que a impuestos se refiere, la hoja de ruta del Gobierno contempla una recaudación de más de 308.600 millones de euros de cara a 2020, casi 100.000 millones de euros más que el mínimo postcrisis registrado en 2011. La cifra irá aumentando de forma progresiva para empezar la próxima década en máximos históricos.

El documento también espera que los ingresos de las Administraciones Públicas se mantengan en unos niveles similares a los actuales (esto es, que supongan alrededor de un 38% del PIB), lo que significa que España seguirá por detrás de la media de la eurozona en esta materia. Los países de la moneda común obtienen unos ingresos públicos que representan aproximadamente el 46% del PIB.