La Tierra cuenta con más agua que superficie firme, un hecho que ha llevado al hombre a diseñar numerosos proyectos urbanísticos sobre el mar: desde The World, el archipiélago de islas artificiales con forma de bola del mundo en Dubái, hasta Artisanópolis, una Atlántida moderna que quieren construir sobre las aguas de la Polinesia Francesa.

Toda aquella persona que tenga nociones sobre el sector inmobiliario sabrá de los problemas de escasez de suelo urbanizable que hay en el país y que están provocando un aumento de precios en algunas ciudades. Pero puede que la solución esté delante de nuestras narices. La empresa española Home Aboard, en colaboración con el estudio de arquitectura ADOSN, ha ideado una innovadora y lujosa casa flotante con la que se podría evitar este tipo de problemas en la costa además de ofrecer un alojamiento único y pionero en España.

Exterior del modelo ubicado en Torrevieja

La casa posee dos dormitorios suites, otras dos habitaciones y dos baños

“Estas casas brindan una gran oportunidad. Estamos cansados de escuchar noticias, sobre todo en verano, de localidades en las que no hay alojamientos, incluso para los trabajadores que habitan allí. Hay lugares que por su ubicación no pueden crecer más. Con este tipo de viviendas ese problema podría acabarse, ya que se ubican en puertos y aprovechan todo ese espacio”, expone Manuel Arnau Marín, arquitecto y diseñador de la primera casa flotante española.

Y es que, ¿por qué tener una casa en la playa si puedes tener un sobre el mar? El precio de este innovador producto parte de los 100.000 hasta los 150.000 euros, una cifra muy inferior a la mayoría de los apartamentos cerca de la costa. “No estamos dispuestos a bajar el precio a costa de la calidad. Intentaremos ajustarnos, pero nuestro objetivo es ofrecer una vivienda resistente y de calidad”, señala Antonio Martínez Sáez, miembro de la Junta Directiva de la empresa.

“Hablamos de un producto de lujo en cuanto a diseño y prestaciones, pero no en cuanto a precio. Las viviendas que diseñamos cuentan con una superficie de entre 32 y 54 m2, en ubicaciones privilegiadas. No hablamos de primera línea de playa, sino que directamente están sobre el mar”, subraya Manuel. “La casa posee la categoría de artefacto flotante no tripulado y no está motorizada. Sus prestaciones son más de vivienda que de barco”, añade.

El interior cuenta con todo lujo de detalles

Las viviendas cuentan con una superficie de entre 32 y 54 m2

Concretamente, el modelo ubicado en el puerto de Torrevieja -único ejemplar hasta la fecha, aunque los promotores comentan que están manteniendo negociaciones para la producción en cadena con grandes inversores- dispone de dos dormitorios suites, otras dos habitaciones, dos baños, cocina, salón, una terraza, a la que podríamos tildar de ‘normal’, y una impresionante terraza solárium con 62 m2 útiles. Tiene más comodidades que muchas viviendas tradicionales.

En busca de la sostenibilidad

Si lo verde está de moda y se tiene en cuenta la ubicación del producto, no tendría sentido alguno que estas casas flotantes fueran a la ‘vieja usanza’. Uno de los aspectos que más ha preocupado tanto a Manuel como a los promotores del proyecto, ha sido la sostenibilidad y la eficiencia energética de la vivienda.

“Hay otros productos similares, pero no con las mismas comodidades y características. El resto de mercados se ha especializado en que sean motorizadas o en que aporten la máxima superficie. Nosotros queremos que sean cómodas y, sobre todo, eficientes, sostenibles y a buen precio”, recalca Manuel.

Esta equipada con todas las comodidades de una casa tradicional

El precio parte de los 100.000 hasta los 150.000 euros

Respecto a las instalaciones y elementos que la hacen eficiente, la casa flotante dispone de placas de agua caliente sanitaria, paneles solares, aislamiento térmico-acústico de alta calidad y puede obtener energía a través de aerotermia. Roza casi el Passivhaus, aunque no cuenta con este certificado. 

Los materiales que se utilizan para fabricar la vivienda son: fibra de carbono, poliéster, hormigón, acero galvanizado, y madera. Gracias a ellos y al cuidado diseño, la casa flotante goza de estabilidad, no parece que esté sobre el mar.

Otra de las ventajas de este tipo de vivienda respecto a los modelos tradicionales es el periodo de construcción, que se reduce a un tiempo de tres a cinco meses, aunque, Manuel señala que depende de diversos factores, como el lugar final en el que se vaya a ubicar, número de unidades encargadas, etc. Además, no tienes por qué estar anclado a un único sitio. Con la ayuda de un remolque puedes reubicarla todas las veces que quieras.

Urbanizaciones flotantes

En muchas zonas costeras de España ya no se puede construir más. A parte de la degradación del paisaje y del entorno que se produce y que ya se ha producido, literalmente ya no queda espacio para edificar, por eso las viviendas de Home Aboard son una buena alternativa que está despertando el apetito de inversores internacionales, según cuentan los impulsores del proyecto a idealista news. A primera vista puede parecer extraño vivir en un puerto, pero en realidad es como una urbanización.

Terraza solárium

Se han diseñado para ser lo más sostenibles y eficientes energéticamente posibles

“El uso que nosotros tenemos pensado es para puertos ya que son como una urbanización y te dan una serie de servicios como aparcamiento, seguridad, luz, agua, instalaciones deportivas, médicas o wifi”, señala Manuel, que también subraya el posible beneficio económico. “Si estás en una comunidad de propietarios tienes que pagar comunidad y como dueño el IBI, aquí estás pagando solo un punto de amarre”.

Por tanto, Home Aboard se perfila como una opción a tener en cuenta, ya que la mayoría de la superficie del mar está aún sin explotar y si un puerto llega al tope de habitabilidad, siempre se pueden construir más. “Nos imaginamos un futuro de puertos llenos de estas viviendas en España y en el resto del mundo”, comenta esperanzado Antonio. Actualmente la casa está en alquiler como proyecto piloto en el puerto deportivo de Torrevieja.