Arturo Soria es uno de los grandes personajes olvidados de Madrid. Son pocos los vecinos de la capital española que conocen su fascinante historia. Político, inventor, humanista, escritor y urbanista. Su labor ha sido tan trascendental que  el Ayuntamiento de Madrid aprobó el pasado mes de enero por unanimidad la declaración de hijo predilecto de la ciudad. Ángel Niño, concejal del distrito de Ciudad Lineal, el gran desarrollo urbanístico que llevó a cabo Soria, le definió como “un revolucionario, un genio y un visionario”.

“Arturo Soria fue una personalidad de finales del siglo XIX y principios del XX que trajo muchas innovaciones en el sector del urbanismo para Madrid. Puso a las personas en el centro de todos sus proyectos. Supo combinar la tecnología del momento y anticiparse. Sus hitos más importantes podríamos decir que son el transporte y un proyecto muy moderno y racional de las ciudades”. Así puntualiza a Arturo Soria (1844-1920), Cristina Keller, la presidenta de la Asociación Cultural Legado Arturo Soria.

Con poco más de 20 años, Soria ya dejó clara su implicación en un proyecto político liberal y progresista. Junto a Manuel Becerra luchó contra el gobierno monárquico en las barricadas de la Cuesta de Santo Domingo en 1866. Con la instauración del llamado Sexenio democrático (1868-1874), Soria viaja a Puerto Rico donde gestiona la abolición de la esclavitud oponiéndose a los intereses de los criollos esclavistas y a su vuelta y con el final de la Primera República Española abandona la primera línea de la vída política.

El ferrocarril se había cruzado en su camino y ya no pudo dejar de pensar en esta alternativa de transporte. Soria concibió el tranvía como una fórmula democrática de desplazamiento pero no puedo desarrollar ese sueño. Trabas burocráticas, envidias y la falta de financiación se lo impidieron. Losas demasiado pesadas para Soria que desistió. Probó suerte entonces con el desarrollo de otros ingenios tecnológicos de la época como el teléfono pero otra vez la burocracia lastró el proyecto aunque su visión para crear nuevos ingenios seguía intacta y diseñó un dispositivo para avisar de las crecidas de los ríos y ramblas tras las inundaciones que sufrió Murcia en 1879.

Ciudad Lineal, su gran obra

Arturo Soria tuvo que esperar al 16 de julio de 1894 para ver como arranca su gran obra urbanística: la Ciudad Lineal.  Fue entonces cuando el arzobispo de Madrid-Alcalá bendijo la primera piedra. “Esa primera piedra supuso el arranque del proyecto que crea a traves del eje vertebrador que es el tranvía”, asegura Cristina Keller.

El objetivo inicial del urbanista madrileño, era un cinturón urbano de unos 43 kilómetros rodeando el Madrid de finales del siglo XIX, desde el pueblo de Fuencarral, girando en el sentido de las agujas del reloj, hasta Pozuelo de Alarcón, uniendo los antiguos municipios de Canillas, Hortaleza, Vicálvaro, Vallecas, Villaverde y Carabanchel. La realidad es que el proyecto quedó definitivamente paralizado por la crisis económica de la segunda década del siglo XX y con la guerra civil española, el proyecto quedó definitivamente paralizado.

“Ciudad Lineal fue el primer proyecto higienista que existió en nuestro país. Arturo Soria pretendía descongestionar Madrid, una ciudad que estaba ya muy hacinada, con gran insalubridad. Lo que pretendía Soria con este proyecto es la sostenibilidad, la ecología y una barrera contra las epidemias”, explica Keller.

Para cada familia una casa y en cada casa una huerta y un jardín

Arturo Soria pretencia resolver con Ciudad Lineal el problema de la vivienda. “Soria trata de solucionar un problema que sigue estando presente: la vivienda social.  Él quería que todo el mundo tuviera derecho a un espacio mínimo, donde vivir, un espacio próximo al ferrocarril, donde todo el mundo compartía las bonanzas del aire y del sol”, reflexiona la portavoz de la Asociación Cultural.

Además, asegura Keller, Ciudad Lineal era un modelo antiespeculación: “Antiespeculación porque los dos extremos de la Ciudad Lineal tienen el mismo valor. Las viviendas no se encarecían por estar en el centro. Aquí se beneficiaban todos por igual”.

Sin embargo, tras la guerra civil, la idea de una ciudad lineal de casa independientes con jardines y huerta se transformó. Desapareció la línea de tranvías y de manera paulatina los antiguos chalés fueron adaptados como academias, sedes empresariales, o bien fueron sustituidos por viviendas de lujo para la clase alta.

Un proyecto más actual de lo que parece

El proyecto urbanístico de Arturo Soria tiene una base de sostenibilidad a la que acuden los arquitectos de hoy en día. Conceptos como las ciudades verdes o las ciudades de los 15 minutos están recogidas en la Ciudad Lineal.

“De hecho, otro proyecto internacional como el de Arabia Saudí que se llama The Line, que pretende crear una superciudad lineal de 170 km, esta basado en las teorías de Arturo Soria”, indica Keller. Un ejemplo más de la vigencia de las teorías de Arturo Soria en pleno siglo XXI.