La ampliación de hipoteca es una de las opciones disponibles cuando necesitamos un dinero extra o, simplemente, cuando queremos pagar menos en cada cuota mensual. Se trata de una opción bastante atractiva, aunque debemos tener en cuenta que debemos cumplir una serie de requisitos si queremos que el banco la conceda. Repasamos las alternativas que hay, en qué casos es recomendable y qué gastos puede conllevar el cambio.

¿Qué es una ampliación de hipoteca?

Una ampliación de hipoteca es una modificación del contrato del préstamo, conocida como novación de la hipoteca. Los cambios en las condiciones están orientados a que el hipotecado pueda disponer de más dinero.

Tipos de ampliación de hipoteca

A la hora de ampliar una hipoteca, hay que tener en cuenta que esta se puede realizar principalmente de dos maneras:

  • Ampliación del capital prestado: La ampliación del capital prestado consiste en que el banco nos presta más dinero del que ya nos había prestado anteriormente. De este modo, disponemos de una liquidez extra que podemos utilizar para afrontar un pago concreto (por ejemplo, la reforma de la vivienda hipotecada).
  • Reducción del pago de las cuotas: Otra forma que puede tomar la ampliación de la hipoteca es mediante la reducción del pago que se realiza en las cuotas. En este caso, el capital prestado por el banco no varía. Lo que cambia es la forma en la que se lo devolvemos, que suele ser en cantidades mensuales más pequeñas pero que se amortizan durante más tiempo. Así pues, supone una ampliación del plazo del préstamo.

¿Cuánto cuesta ampliar una hipoteca?

Hay que tener en cuenta que realizar la ampliación de hipoteca no sale gratis. Cualquier novación conlleva una serie de gastos asociados. Lo más habitual es que la ejecución de una ampliación de hipoteca conlleva tener que pagar una comisión de la novación de hipoteca, que suele situarse entre el 0% y el 1%.

¿Qué se necesita para ampliar una hipoteca?

Aunque cualquier hipotecado puede solicitar una ampliación de su hipoteca, eso no significa que la entidad bancaria la vaya a conceder. Y es que, para que el banco dé el visto bueno a la operación, es indispensable cumplir con los siguientes requisitos:

  • Estar al corriente de los pagos de la hipoteca ya contratada.
  • Tener un nivel de endeudamiento aceptable. Por ejemplo, no tener otras hipotecas.
  • Tener una situación laboral estable o, al menos, constituir un perfil solvente de cara a la ampliación.
  • Aunque no siempre será indispensable, el banco puede solicitar un aval que pueda responder ante la deuda en caso de impago para dar el visto bueno a la ampliación de la hipoteca.

¿Cuándo es recomendable ampliar una hipoteca?

Hay que tener en cuenta que la ampliación de la hipoteca suele suponer tener que hacer frente a más gastos. En el caso de que se solicite una ampliación del capital prestado, este capital tendrá que ser devuelto al banco más los intereses.

En el caso de que la ampliación de la hipoteca reduzca la cuantía de las cuotas mensuales a costa de ampliar los plazos de devolución, aunque no se amplíe el capital prestado, es muy probable que se terminen pagando más intereses como consecuencia de dicha ampliación de los plazos. En consecuencia, en ambos casos, a la larga, vamos a terminar pagando más dinero.

Entonces, ¿conviene realmente solicitar una ampliación de la hipoteca? La respuesta dependerá en gran medida del motivo por el que se lleve a cabo y, sobre todo, de la capacidad de endeudamiento que tengamos.

En general, se recomienda que la ampliación de hipoteca se lleve a cabo cuando se necesita hacer frente a un gasto elevado pero que, al mismo tiempo, dicho gasto se convertirá en una inversión a largo plazo. Por ejemplo, si queremos reformar la casa hipotecada, ya que la reforma constituirá también una revalorización del inmueble y, el día que lo vendamos, obtendremos más dinero que podrá compensar el gasto derivado de la ampliación de la hipoteca.

En este sentido, en general, se desaconseja solicitar una ampliación de la hipoteca para hacer frente a un gasto cuyo valor se devalúa rápidamente y que no nos permite recuperar el dinero invertido. Por ejemplo, la compra de un coche.

Otra situación en la que puede ser recomendable ampliar la hipoteca ampliando los plazos de amortización y reduciendo la cuota mensual es cuando, efectivamente, resulta muy complicado llegar a final de mes. En este caso, la novación de la hipoteca puede ser una vía que nos permita seguir haciendo frente al pago de la hipoteca y, al mismo tiempo, mantener un mejor equilibrio entre las deudas contraídas y nuestro nivel adquisitivo.