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Muchos hipotecados se preguntan cuándo es un buen momento para devolver de forma adelantada el dinero al banco. Aunque a priori reducir la deuda siempre parece una buena idea, lo cierto es que conviene tener en cuenta varios factores. Por ejemplo, si con la amortización queremos reducir las cuotas mensuales o el plazo del préstamo, si el banco aplica comisión o el ahorro de intereses que vamos a conseguir con la operación. 

Repasamos qué supone amortizar la hipoteca, qué vías hay para hacerlo y otras claves a tener en cuenta:

Qué significa amortizar hipoteca

Cuando hablamos de amortizar una hipoteca nos referimos a la devolución adelantada del dinero que le debemos al banco. Normalmente, el dinero que el banco nos presta se lo devolvemos mes a mes mediante el pago de cuotas. Sin embargo, si en un momento dado conseguimos un dinero extra (por un nuevo trabajo, una herencia, ahorros…), podemos utilizarlo para adelantar la devolución del préstamo. A esto es a lo que llamamos amortizar hipoteca.

Cómo se puede amortizar una hipoteca

A grandes rasgos, existen dos formas diferentes de amortizar una hipoteca:

  • Reducir las cuotas mensuales. En este caso, se paga menos cada mes, aunque los pagos se deben realizar durante más tiempo (con lo que los intereses que se pagan al final son mayores).
  • Reducir el plazo de devolución. En este caso, lo que se hace es pagar más cada mes. Esta alternatva permite reducir los intereses que se pagan por el préstamo y que la devolución completa de la hipoteca se realice en menos tiempo.

Cuándo es el mejor momento para amortizar la hipoteca

En la mayoría de las hipotecas en España, la forma de pagar la hipoteca sigue el método francés. Este método consiste en que, durante los primeros años de la hipoteca, se paga más dinero en forma de intereses que en capital. A medida que avanza el tiempo, el pago de intereses se reduce y se amplía el pago correspondiente al préstamo propiamente dicho.

En consecuencia, teniendo en cuenta el método francés, el mejor momento para amortizar una hipoteca es al principio, ya que la amortización adelantada nos va a permitir pagar menos intereses por la hipoteca.

No obstante, este no es el único factor que debemos tener en cuenta a la hora de tomar la decisión de si nos interesa o no llevar a cabo la amortización adelantada de una parte de la hipoteca.

La importancia de tener en cuenta el euríbor

Otro factor esencial que no se puede pasar por alto en el caso de las hipotecas a tipo variable es el tipo de referencia del préstamo. En el caso de España, el más habitual es el euríbor, que actualmente se sitúa en zona de mínimos históricos.

¿Por qué? Porque el euríbor va a determinar gran parte de los intereses que pagamos por un préstamo. En el caso de que este indicador esté bajo, el importe que nos vamos a ahorrar con una amortización adelantada va a ser reducido y puede que no compense llevar a cabo esta operación. Sin embargo, si el euríbor esté alto y tenemos la posibilidad de realizar una amortización de la hipoteca, podemos reducir considerablemente los intereses que paguemos por el préstamo.

No hay que olvidarse de la comisión de amortización

Además de los factores anteriores, otro elemento que hay que tener en cuenta si se está pensando en amortizar hipoteca es la comisión asociada a esta operación. Desde que en 2019 entró en vigor una nueva ley hipotecaria, las comisiones por amortización se han reducido considerablemente.

En el caso de las hipotecas a tipo fijo, la comisión por amortización máxima que puede aplicar el banco es de un 2% si el pago adelantado se produce durante los 10 primeros años del préstamo, mientras que se reduce hasta el 1,5% a partir de ese momento.

En el caso de las hipotecas variables, la comisión máxima es del 0,25% si la amortización se produce en los tres primeros años, y el porcentaje se reduce hasta el 0,15% si el pago se realiza los dos años siguientes. A partir del quinto año, el banco no puede penalizar la cancelación anticipada. 

Se trata de comisiones pequeñas. Sin embargo, es importante tenerlo en cuenta antes de tomar la decisión de amortizar una hipoteca o no hacerlo. Por ejemplo, si estamos en el noveno año del préstamo fijo, quizás nos interese esperar un poco más antes de realizar la devolución. O si el euríbor está muy bajo y los intereses que pagamos por la hipoteca son reducidos, puede que no nos interese aplazar la amortización.

Tener en cuenta el factor psicológico

Finalmente, hay otro elemento que no se puede pasar por alto a la hora de hablar de amortizar hipoteca, que es el factor psicológico. Todos los factores que hemos mencionado anteriormente hacen referencia a la perspectiva del ahorro. Es decir, son factores que nos permiten, en conjunto, pagar menos dinero por el préstamo que supone la hipoteca. Sin embargo, existen otros elementos que pueden influir a la hora de tomar la decisión o no de llevar a cabo la amortización de la hipoteca. Estos elementos son lo que se puede denominar como “factor psicológico”, y van más allá de tener en cuenta solo el dinero que nos ahorramos.

Hay personas que prefieren devolver la hipoteca lo antes posible, aunque ello no les suponga un ahorro económico considerable. ¿Por qué? Porque simplemente quieren reducir su deuda, incluso aunque esto no suponga un gran ahorro. Además, también hay que tener en cuenta que para amortizar una hipoteca es necesario contar con cierto ahorro previo. Puede darse el caso de que obtengamos un dinero extra con el que no contábamos (por ejemplo, una herencia). Si ese dinero lo invertimos en amortizar hipoteca, reduciremos nuestra deuda, mientras que si lo guardamos en el banco es posible que lo terminemos consumiendo poco a poco.

Por ello, se puede decir que, aunque hay factores concretos que pueden determinar cuándo es un buen momento para devolver la hipoteca, también hay que tener en cuenta los factores psicológicos de cada hipotecado, su situación personal y sus prioridades financieras en conjunto. Teniendo en cuenta todos los factores, tanto los puramente económicos como los psicológicos, se puede valorar si interesa realizar la amortización de la hipoteca o si, por el contrario, conviene esperar.