La okupación ilegal llega al negocio inmobiliario en todas sus variantes y escalas. Uno de los últimos grupos en ser víctima de esta actuación ilegal ha sido el liderado por Alejandro Fernández Luengo, uno de los fundadores de la cadena de peluquerías Marco Aldany y de los coliving y residencias de estudiantes ColivINN. Fernández Luengo habla con idealista/news sobre el momento en el que se encuentra la okupación llevada a cabo en un edificio de su propiedad en el centro de Madrid por el grupo La Ingobernable mientras dibuja cuáles son los próximos pasos que dará con su negocio de ‘coliving’ en España y el mercado internacional.

Con los datos de la pandemia más controlados, podríamos decir que empieza un nuevo curso en el inmobiliario. Uno de los negocios que gestionáis es ColivINN. ¿Cómo impactó el covid-19 en el negocio de las residencias de estudiantes y viviendas compartidas?

El arranque del curso fue duro, contando que las clases no iban a ser presenciales sino telemáticas, y esto obviamente afectaba mucho al negocio de las residencias. No obstante, nosotros estamos contentos porque hemos logrado cerrar el curso con una tasa de ocupación del 90%, lo que catalogamos de éxito. Para nosotros es un éxito doble, ya que nuestro público históricamente era extranjero y este año no ha habido Erasmus. Además de los acuerdos que se han cerrado en plena pandemia.

El covid-19 ha limpiado mucho el sector del ‘student housing’, ha barrido y ha profesionalizado el sector. Es como lo que se dice que de “cuando bajó el agua se vio quién llevaba bañador”, pues se puede aplicar a este negocio. La post-pandemia nos dirá los que tenemos una base sólida y somos profesionales y los que no lo eran.

¿Cómo se presenta esta recuperación para negocios como el ‘coliving’?

En el caso del ‘student housing’ hay mucho producto en preparación, por lo que seguirá creciendo, y nuestra percepción es que superará esto y más. Se va a profesionalizar y se va a concentrar. En cuanto al ‘coliving’, desde que entramos en este negocio, empezamos a identificar verticales que podían tener sentido, con ‘colivings’ temáticos, de ‘gamers’, artistas… nos consta que operadores internacionales se están interesando en este modelo y queremos ser pioneros en él.

Actualmente, ¿cuántos edificios gestionáis en España?

Nuestro portfolio, en cuanto a residencias de estudiantes, se reduce a ocho ciudades por razones obvias. En cuanto a ‘coliving’, sí que podemos ir a más ciudades, sobre todo gracias a los centros temáticos. Zaragoza, Segovia, Málaga, Valencia… algunos sitios son muy evidentes, pero otros no tantos. Ahora ya gestionamos 23 edificios y el ‘pipeline’ supera los 100.

¿Cuáles son los planes de futuro de ColivINN? Nuevos centros, nuevas ciudades…

Lo primero en lo que nos centramos es en mejorar como operadores. Ser excelentes, ya que un ‘coliving’ sin un buen operador no es nada. En cuanto a expansión, queremos superar las 10.000 habitaciones en cinco años.

Una de nuestras propuestas de valor a corto plazo es lograr la versatilidad total. Permitir que todos nuestros usuarios puedan ir a cualquier ‘coliving’. Ahora estamos haciendo una prueba piloto para internacionalizar el concepto en Latinoamérica, por ejemplo, para el nómada digital. Al final, queremos ser ‘housing as a service’ y esa es una de nuestras mayores propuestas de valor.

Recientemente vuestros negocios familiares han estado relacionados con el fenómeno de la okupación. ¿Qué ha pasado?

Pues que somos los orgullosos anfitriones (irónicamente, obviamente) de la okupación de una organización reincidente que hasta ahora sólo había okupado edificios públicos y que ahora le ha dado por okupar a privados. Hablamos de La Ingobernable, que dice, literalmente, “okupar para recuperar el bien común y para montar una oficina social”, y veo lagunas en sus planes. Yo me remito a la legalidad, y obviamente es una ley a revisar porque desemboca en situaciones delirantes.

Cuando recibimos la okupación el edificio contaba con cámaras, alarmas y una obra en proceso. No estaba abandonado como ellos han querido hacer creer. Una cadena hotelera estaba llevando a cabo entonces la rehabilitación del edificio para convertirlo en un hotel de cuatro estrellas.

Estamos en trámites y dicen que el desalojo será muy rápido, pero de momento están interrumpiendo unos planes de una empresa privada que da trabajo a mucha gente joven.

Cuando supimos del interés social, nos informamos y si bien había puntos que no compartíamos, quisimos ayudarles a llevar a cabo su acometido sin tener que caer en la ilegalidad: se les propuso ponerles dos locales a nuestra cuenta en la que servir comida a los más desfavorecidos (también a nuestra cuenta). Dijeron que se lo pensarían durante unas semanas y finalmente nos dijeron que no. Intuyo que hay otras motivaciones más allá de la obra social, como interés político. Construyen su relato e inventan una posición hostil, y necesitaban un malo. Y nos ha tocado.

¿Cuál es vuestra postura ahora mismo?

La de esperar a que se inste el desalojo. La posición de negociación que siempre plantee yo, mientras mucha gente me decía que si estaba loco y que no tenía que hacerlo, la descartaron ya que, igual me equivoco, pero esta okupación no va de lo que ellos quieren vender. Y me encantaría equivocarme, pero si te llamas oficina social y te estoy ofreciendo dos locales con la materia prima para ayudar y lo rechazas, no es de recibo.

¿Cómo creéis que se podrá solucionar esta okupación?

La información que nos transmiten es que será rápido. Pero ya sabemos que la justicia no es rápida. Así que lo único que nos queda es confiar. Nadie se acuerda que hay una hipoteca que pagar, suministros que pagar, y que nadie nos perdona ni un euro. Además, como edificio en reformas sin plan de seguridad para que haya una oficina social, si pasara algo los últimos responsables somos nosotros, y no consideramos que sea justo.

Seguro que conoce las polémicas empresas de desokupación. ¿Qué opina de ellas?

Ponen de relieve que la ley está mal. Si la ley fuera expeditiva al respecto no existirían. Si nuestros políticos electos fueran más eficientes en estas cuestiones, no surgirían este tipo de empresas. Desde luego es terrible, pero siendo ahora protagonistas de una historia de okupación, tomas conciencia de por qué es necesario que existan este tipo de empresas. Se está lanzando el mensaje de que el propietario de un edificio es malo y un terrateniente y creo que es una política fuera de contexto en el momento actual.

¿Cree que España está desprotegida ante la okupación ilegal?

La ley merece una urgente revisión, sin ninguna duda. Hace un daño terrible a la captación de inversión, esta incertidumbre espanta a los inversores y es negativo. Hemos visto autenticas aberraciones en okupaciones y no es de recibo que las consecuencias penales no sean más graves ni la actuación del Estado inmediata como sí ocurre en los países cercanos al nuestro.