Edificio Infiniti, el primer residencial ‘passivhaus’ en altura de la Comunidad de Madrid / Grupo LOBE

Edificio Infiniti, el primer residencial ‘passivhaus’ en altura de la Comunidad de Madrid / Grupo LOBE

Pasar más tiempo en casa, obligados por la pandemia, ha abierto los ojos a muchos ciudadanos para mejorar la salud, el confort y la seguridad de nuestros hogares. Una forma de hacerlo bien (pero, que muy bien) y que nos permitirá ahorrar dinero a la larga es la construcción o rehabilitación pasiva. La mayor hermeticidad de sus casas y el aislamiento térmico y acústico o las exigencias en ventilación del estándar Passivhaus abren un nuevo horizonte para la arquitectura.

¿Es posible gastar menos dinero en el consumo de energía y calefacción en nuestras casas ahora que pasamos la mayor parte del tiempo en ella? El confinamiento y el teletrabajo para muchos trabajadores han incrementado la factura de los consumos comunes de las casas. Una buena manera de ahorrar dinero es aplicar los mayores criterios de aislamiento a nuestro hogar, donde el estándar Passivhaus es el máximo referente.

Y no solo por el buen aislamiento térmico y acústico, con una alta calidad de las carpinterías, con ventanas de triple acristalamiento, baja transmitancia y una correcta instalación, para evitar la formación de puentes térmicos, sino además por el sistema de ventilación mecánica con recuperador de calor.

“En términos generales, este tipo de construcciones consiguen, por un lado, espacios interiores mucho más saludables y confortables en cuanto a temperatura, humedad y concentraciones de CO2 y otros patógenos y contaminantes, y, por otro, logran un ahorro energético de entre el 60% y el 90%”, afirman desde Sto, fabricante de sistemas de aislamiento térmico para fachadas e interiores, así como revestimientos para suelos.

La nueva norma en materia de eficiencia energética que incluye la última modificación del CTE se acerca más a los exigentes estándares de hermeticidad, aislamiento y ventilación del estándar passivhaus.

“Los nuevos requerimientos que incluye el ‘DB HE de Ahorro de Energía’ del Código Técnico de la Edificación (CTE), en vigor desde primeros de julio, se complementan a la perfección con muchas de las exigencias del certificado Passivhaus, lo que hace que este certificado lo tenga más fácil para avanzar en España. Actualmente, este sello sigue siendo mucho más estricto que el CTE y continúan existiendo grandes diferencias. Entre ellas, las exigencias en cuanto al confort térmico en verano, hermeticidad, ventilación mecánica o puentes térmicos”, completan desde la compañía alemana con sede en España.

Desde luego, mejora la calidad del aire en los ambientes interiores, claves ahora para evitar contagios del covid-19. La ventilación mecánica de doble flujo que incluye un inmueble con este estándar puede ayudar a reducir el riesgo de contagio en espacios cerrados. “La razón está en su capacidad para extraer el aire viciado del interior y, a la vez, filtrar el aire de impulsión que proviene del exterior, eliminando también los elementos contaminantes. De este modo, se garantiza una calidad ambiental interior óptima a lo largo de todo el año”, concretan los expertos.

Por último, destacan que un inmueble construido con el estándar Passivhaus (EnerPhit, si se trata de una rehabilitación) aporta un mayor valor a la propiedad. Según la Federación Internacional de Profesiones Inmobiliarias (FIABCI), una casa pasiva puede valorarse en 20% más que otra vivienda común.