Cubierta inclinada de una casa

Cubierta inclinada, una buena elección

Cada vez son más los promotores y constructores que deciden apostar por las cubiertas inclinadas en detrimento de las planas que son más comunes. Según Promotejado, la Asociación Nacional de la Cubierta Inclinada, varias son las razones por las que esta estructura, fundamental para comprender la identidad arquitectónica de pueblos milenarios, esté calando en los proyectos de las empresas más punteras del sector.

Diseño de las cubiertas

La evolución de los materiales de construcción dota al arquitecto de una amplia gama de productos y piezas de acabado capaces de dar rienda suelta a su creatividad, lo que posibilita el diseño de terrazas bajo cubierta inclinada o superficies transitables perfectamente integradas con espacios planos.

La gran versatilidad y posibilidades volumétricas de la cubierta inclinada, con mucha o poca pendiente, o de forma abovedada, permiten una fusión armónica con la propia fachada del edificio, como si una continuación de la misma se tratase. Uno de los grandes maestros de la arquitectura del siglo XX, Le Corbusier, llegó a definir la cubierta como “la quinta fachada”.

Eficiencia energética

Compacidad, aislamiento térmico y ventilación hacen que se asegure que la energía que se pierde a través de la cubierta inclinada sea mínima.

En este sentido, el estudio “Eficiencia energética de cubierta inclinada vs cubierta plana”, elaborado por Promotejado, desvela que los edificios que tienen este tipo de cubiertas presentan importantes reducciones en la demanda de refrigeración con respecto a las planas, debido al efecto refrescante de la ventilación de la cubierta, siendo estas reducciones superiores al 15% en las orientaciones Este-Oeste. También los edificios con cubierta inclinada microventilada presentan, según este informe, un mejor comportamiento térmico, reduciendo hasta un 8% la demanda de refrigeración para una orientación Este-Oeste en Sevilla, por ejemplo, y un 10% la demanda de calefacción en ciudades como Madrid.

Asimismo, la integración de energías renovables, como la colocación de paneles solares o módulos fotovoltaicos es mejor en cubiertas inclinadas que en las planas, siendo también menor el impacto visual. Además, los paneles, al encajarse fácilmente en este tipo de estructuras, no están sometidos a elevadas cargas de viento y no suponen un peso adicional que pueda producir pérdidas energéticas o un sobrecoste de mantenimiento.

El Real Decreto sobre autoconsumo recientemente aprobado favorece, por tanto, la instalación de paneles o módulos en cubiertas inclinadas. También el nuevo Código Técnico de la Edificación (CTE) prescribirá el uso de la aerotermia en edificios de uso residencial.

Es ahora, con la vista puesta en 2020, fecha a partir de la cual todos los edificios tendrán que ser de consumo de energía casi nulo, cuando es más importante incidir en el uso de estas cubiertas por su máxima eficiencia energética.

Mantenimiento y durabilidad

Las cubiertas inclinadas requieren una baja inversión en mantenimiento y son duraderas. Cabe destacar el último Análisis Estadístico Nacional sobre patologías en la edificación de la Fundación MUSAAT, según el cual este tipo de cubiertas dan lugar a menos patologías (un 24%) que las planas (78%).

Además, las inclinadas consiguen la máxima estanqueidad al agua de lluvia, por lo que la recogida de este bien esencial es simple y segura con un mínimo mantenimiento.

Confort y habitabilidad

La cubierta inclinada aporta a los edificios calor en invierno y frescor en verano, espacio más habitable al menor coste y la posibilidad de que la luz, como colector natural de ella que es, aporte una mayor luminosidad a los espacios habitables.

Pero este confort no sólo es visible para los ocupantes de estas viviendas sino también durante el proceso de construcción de las mismas, ya que aunque la siniestralidad depende de varios factores, las cubiertas inclinadas favorecen la instalación y utilización de pasarelas de tránsito y de trabajo.