Junio es sinónimo de empleo. Es, según los expertos, el mes del año con más probabilidades de encontrar trabajo para todos aquellos demandantes que se encuentren en riesgo de exclusión, ya sean los jóvenes, los mayores de 50 años, los discapacitados o aquellos que llevan más de dos años en las listas del paro.

Según sostiene Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco, “junio se alza como el mejor mes para que los desempleados con más dificultades encuentren una ocupación. Por un lado, el repunte de las ofertas hace que, estadísticamente, tengan más opciones y, por otro, los perfiles que se demandan requieren unas exigencias formativas y de experiencia que son, a menudo, inferiores a las de otros meses del año, al necesitar las empresas cubrir un importante número de vacantes en tiempo récord”. 

El año pasado, por ejemplo, las ofertas de trabajo en las que intermedió la Fundación y que iban destinadas a los perfiles con menos posibilidades de reengancharse al mercado laboral registraron un crecimiento del 40% sobre la media anual.

Según los datos del Ministerio de Empleo, en junio del año pasado se dieron de alta en la Seguridad más de 98.400 personas, la cifra más elevada en dicho mes desde 2005. Y todo apunta a que este año la tendencia al alza se mantendrá, sobre todo si tenemos en cuenta que los expertos prevén una campaña de contratación récord gracias al buen momento que vive el turismo.

Desde Adecco aseguran que en los próximos meses se podrían firmar hasta 1,3 millones de contratos, la mayoría de ellos en Cataluña, Madrid, Andalucía, Murcia y Comunidad Valenciana. Ahora bien, las empresas van a demandar, sobre todo, perfiles ligados a la hostelería y el turismo, el transporte y la logística, el área comercial y de ventas y los servicios de limpieza.

Por tanto, se prevé un aluvión de ofertas para camarero de salas, camarero de pisos, mozo de almacén, repartidor, promotor de productos típicos de verano y operario de limpieza. También tendrán un papel relevante otros puestos vinculados a la logística, como repartidores, carretilleros, preparadores de pedidos… para hacer frente al fuerte crecimiento del comercio electrónico.

“Se prevé que este año las ofertas del área logística tengan un mayor peso debido a la revolución e-commerce, que exige cada vez más profesionales que intervengan en las primeras fases del circuito de venta electrónica, para garantizar que los productos lleguen en las mejores condiciones a los consumidores”, añade Mesonero.

Para la consultora Randstad, el repunte de la contratación en épocas puntuales del año, como verano, Navidad o Semana Santa, se convierte en una catapulta hacia el empleo indefinido.

“Los contratos de duración determinada que surgen durante el verano suponen una opción para acceder a un puesto de trabajo que aumente la empleabilidad de los candidatos más jóvenes, o de aquellos que están formándose y disponen de días libres. Asimismo, este modelo contractual supone una nueva oportunidad de volver al mercado laboral para los profesionales desempleados, independientemente del tiempo que hayan estado en esta situación. Los contratos temporales son una vía determinante para aumentar la experiencia de los trabajadores y su empleabilidad, con lo que aumentan sus posibilidades de mantenerse en su puesto actual o acceder a otro en el futuro”, asegura en un estudio reciente.

Siguiendo esa misma estela, Adecco recomienda esforzarse y dar lo mejor de sí a todos los empleados que trabajen en este periodo, ya que un contrato de verano puede ser la ocasión idónea para que una empresa valore el trabajo y considere si encaja para una contratación posterior.

Las cualidades más buscadas

Para poder aprovechar la oportunidad, los demandantes de empleo deben encajar con las cualidades que buscan las empresas. Entre las que hay que grabarse a fuego están tener experiencia previa en un puesto similar (para que el trabajador apenas necesite formación); y hablar idiomas, principalmente inglés, aunque están al alza el francés, el alemán, el ruso, el chino o el árabe (el conocimiento de otras lenguas es esencial para trabajar en hostelería, restauración, en aeropuertos…)

Además de los idiomas y la experiencia, las empresas valoran habilidades como el trabajo en equipo, la polivalencia, el compromiso o la implicación son transversales e importantes para enfrentarse a cualquier empleo de verano. En el caso del sector servicios, la atención al cliente, la buena predisposición, las habilidades comunicativas y comerciales y la proactividad serán las más demandadas, mientras que el industrial se tienen en cuenta la destreza manual, la tolerancia al estrés y la orientación a resultados.