Curbed

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La casa de la familia Abbate en Staten Island (Nueva York, EEUU) no parece una casa, al menos por fuera. A su vivienda se accede por pequeña puerta roja que se encuentra al final una empinada escalera metálica. El garaje es un portón enorme, también pintado de color rojo, donde hasta hace no demasiado descansaba una enorme camión autobomba de esos que hacen las delicias de los niños. Y es que el hogar de Anthony y Susannah Abbate y sus dos hijos es una antigua estación de bomberos abandonada.

Construida en 1911, la antigua base de lucha contra el fuego fue desmantelada en 1972 y vendida a un particular, que la volvió a vender pocos años después a una pareja que la reformó y la convirtió en su hogar durante décadas. Los Abbate la adquirieron en 2006 y realizaron una profunda reforma.

Como sus tres plantas, y su espacio de garaje –con capacidad para hasta 12 vehículos–, eran demasiado, la familia se instaló en el piso superior y reconvirtió el espacio restante en otra vivienda para alquilarla.

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