Cataluña rompe con el dicho popular de que a nadie le amarga un dulce. El impuesto sobre las bebidas azucaradas es una de las novedades del plan presupuestario de la Generalitat de Cataluña para 2017 y está activo desde el 1 de mayo. Pero ¿qué es exactamente? ¿por qué lo han creado? ¿cuánto pagaremos de más por tomar una Coca-Cola? Desde idealista/news resolvemos todas estas dudas sobre el nuevo gravamen que deben pagar residentes y visitantes de Cataluña.

¿Qué es el IBEE?

El Impuesto sobre bebidas azucaradas envasadas (IBEE en sus siglas en catalán) es un tributo propio de la Generalitat de Cataluña legislado dentro de la Ley 5/2017,  a partir de los Presupuestos para 2017. Entró en vigor este 1 de mayo, y se trata de una medida creada con la intención de concienciar el consumo excesivo de este ingrediente, presente en muchos alimentos que tomamos a diario y se reduzca, así, potencialmente su consumo. 

El gravamen ‘verde’ será aplicable a cualquier bebida azucarada, envasada, consumida en todo el territorio de Cataluña, independientemente de su lugar de fabricación. 

¿Es el azúcar el tabaco del siglo XXI?

Muy a pesar de los más golosos, esa sentencia no está muy lejos de la realidad. El ser humano lleva varios siglos consumiendo la sacarosa. El origen sigue siendo incierto. No está claro si vino de América o de China, pero hasta la fecha fue y es un producto básico para nuestra alimentación. No hay duda: aunque la palma se la lleve Estados Unidos, a día de hoy los españoles consumen una media de 36,6 kilos al año de azúcar, según datos de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición. Pese a ello, se enfrenta a un sinfín de enemigos desde hace años.

Los países que más refrescos consumen / @ElOrdenMundial

Los países que más refrescos consumen / @ElOrdenMundial

No hay que demonizar el azúcar, pero sí hay que corregir ciertos hábitos. Es natural en cientos de alimentos, véase la fruta, pero artificial en muchos otros. La alarma saltó después de varios escándalos que hizo que la comunidad científica empezara a tratar el consumo de azúcar como una adicción. Debido a las calorías añadidas, el azúcar, en exceso, predispone a la diabetes, aumenta la tensión, la tendencia a padecer obesidad, cáncer o alzheimer, entre muchas otras enfermedades que hacen del azúcar poco amigo para nuestra salud. Sumado a eso, cabe recordar los importantes costes para el sistema sanitario lo que suponen sus tratamientos y atención.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó el pasado otoño cambiar nuestros hábitos de consumo, que se redujera la ingesta de azúcar entre el 5% y el 10%. Actualmente se consume en torno al 18,8% en hombres y un 16% en mujeres. Proponía, incluso, unas subidas fiscales del 20% sobre los productos. 

¿A qué productos afectará?

El azúcar es un ingrediente presente prácticamente en todos los productos que incluimos en nuestro carrito de la compra. Esa es una de las grandes preocupaciones para la OMS: el gran desconocimiento sobre la sacarosa y su fuerte presencia en nuestra dieta. De momento solo grava un determinado grupo de bebidas envasadas: las que contengan edulcorantes calóricos añadidos. Esto es, azúcar, miel, fructosa, sacarosa, jarabe de maíz, jarabe de arce, néctar, jarabe de agave y jarabe de arroz.

Por refrescos azucarados envasados se entiende todos aquellos sin alcohol de diferentes sabores, con o sin gas, preparados comercialmente y que se vendan en botellas o latas suministradas por un surtidor.  Así, el impuesto afecta a todas las bebidas de néctar de frutas y zumos de frutas, bebidas deportivas, de té y café, energéticas, leches endulzadas o alternativas a la leche, bebidas vegetales y aguas con sabores.

De esta lista, la Generalitat ha excluido: los yogures bebibles, las leches fermentadas bebibles, los productos para uso médico y las bebidas alcohólicas.

¿Beber un refresco va a convertirse en un lujo?

Como todo impuesto, siempre genera un desconcierto y la sensación es que pese más los ingresos fiscales que supone que no la medida disuasoria en sí. Pero el consumidor apenas lo notará, a no ser que se trate de un goloso adicto a la Fanta. Bastará con mirar el etiquetaje del producto y hacer un pequeño cálculo en base a los hidratos de su valor nutricional. Por ejemplo, una lata de 33 centilitros de Coca-Cola normal solo verá incrementado el precio unos 4 céntimos, aunque esa lata contenga la escalofriante cifra de 35 gramos de azúcares, superando un 38,9% de más la cantidad máxima recomendada por la OMS.

Si, por ejemplo, lo que sueles comprar es una botella de litro y medio de Fanta, cuya cantidad de azúcar corresponde a casi la del tamaño de un vaso (170 gramos), el coste será de 18 céntimos más al valor habitual.

Los incrementos se han hecho por tramos en relación a la cantidad de azúcar. Por una parte, aquellos productos que contengan más de 8 gramos de azúcar por litro, deberán aumentar su precio 0,12 euros/litro. Y en caso de que contenga entre 5 y 8 gramos de azúcar por litro, el incremento será de 0,08 euros/litro. 

Cuenta con una apostilla: a las bebidas elaboradas a partir de zumos de frutas o verduras naturales, concentrados o derivados de la leche se les aplicará el gravamen solo al contenido de azúcar añadido. Al resto de bebidas, al total de azúcar en la bebida.

¿Quién lo va a pagar?

Esa respuesta es, quizá, la más rápida e incómoda: los consumidores directos. El impuesto será un aumento en el precio de venta al público. El contribuyente, que es la persona física o jurídica que suministre la bebida al consumidor final, está obligado a repercutir el impuesto, sin que sea necesario explicitarlo en el tique de compra.

¿Qué harán con el dinero recaudado?

La previsión del departamento de la Vicepresidencia y de Economía de la Generalitat ha sido de unos 41,3 millones de euros al año lo que embolsarán con este nuevo impuesto. Para este 2017 calculan que se recaudarán alrededor de 33 millones, la parte proporcional de los meses que estará en vigencia. Una pequeña cifra si se tiene en cuenta el total de ingresos previstos para este ejercicio: 30.000 millones de euros.

¿Existe en más países este impuesto?

Cataluña es la primera comunidad autónoma en imponer esta tasa, pero fuera de España no es novedoso. Países como Dinamarca, Francia, Chile o Irlanda, y algunas ciudades de Estados Unidos ya lo hicieron con anterioridad. Reino Unido será el siguiente país en implantarlo, que entrará en vigor en abril de 2018. 

El país que se estrenó con este gravamen fue Irlanda. Fue una tasa que duró de 1918 a 1992, aunque el año pasado el Gobierno irlandés valoró volver a introducirlo. En la actualidad los países que más han incrementado el precio de estas bebidas han sido Finlandia con 22 céntimos de euro por litro para las bebidas con más del 5% de azúcar, o México, con un incremento de 1 peso (0,05 euros) por litro en este tipo de bebidas, un país donde el consumo por persona asciende a 137 litros al año. A finales de 2014 también añadieron un incremento del 8% en aquellos alimentos con alto contenido calórico. En Cataluña de momento solo es la bebida, pero todo llegará.