El Ministerio de Hacienda ha desvelado cuáles son los objetivos de estabilidad de las Administraciones Públicas para lo que resta de década. Y la principal lectura es que en 2020 ni el Estado, ni las autonomías, ni los ayuntamientos pueden tener déficit.

Según las nuevas directrices que ha presentado el organismo liderado por Cristóbal Montoro, las autonomías han logrado suavizar sus condiciones, mientras que la Seguridad Social tiene unos objetivos algo más agresivos de lo previsto hasta ahora.

Y es que el último Consejo de Ministros acordó aumentar una décima el objetivo de las CCAA, situándolo en el -0,4% del PIB en 2018 y el -0,1% del PIB en 2019. A su vez, se ha estimado procedente disminuir una décima el déficit de la Seguridad Social en cada uno de esos años, de forma que pasará al -1,1% del PIB en 2018 y -0,9% en 2019.

El Gobierno explica esta redistribución argumentando el esfuerzo que ha realizado el conjunto de las comunidades autónomas durante los últimos años en la reducción del déficit público. Por otro lado, y teniendo en cuenta que los últimos datos conocidos sobre la evolución de empleo y de la Seguridad Social reflejan una tendencia muy positiva, hacen posible estos cambios para los dos próximos años.

A pesar de ello, el objetivo de déficit del conjunto de las Administraciones se mantiene intacto. “Se trata de una redistribución dentro del conjunto de las Administraciones Públicas, de modo que el objetivo global de déficit para 2018 seguirá siendo del -2,2% del PIB, el cual permitirá salir del Procedimiento de Déficit Excesivo, y seguir avanzando hacia el equilibrio presupuestario y la sostenibilidad de las finanzas públicas. Del mismo modo, en 2019 se mantiene el objetivo del -1,3% de PIB, y en 2020 el del -0,5%”, detalla el comunicado oficial.

Éste es el objetivo que debe cumplir cada Administración en lo que queda de década: